La promoción del turismo idiomático

28 Mayo 2010
En estos lugares del planeta, cuando se habla de turismo, se piensa, por lo general, en paisajes, en infraestructura de servicios y en actividades recreativas. Pocas veces se piensa en la cultura como sí lo hacen desde hace mucho tiempo las naciones europeas y otras latinoamericanas. El aprendizaje del castellano para extranjeros, como una fuente turística, ha sido puesto en práctica por varios países, como España -la cuna del idioma- al que esta práctica le ha dejado en 2007 alrededor de 460 millones de euros. Un informe del Instituto Cervantes de Madrid estima que el español tendrá 550 millones de hablantes en 2050, 20% más que en el presente.

En nuestro país, Córdoba, Santa Fe, la ciudad de Buenos Aires y Mendoza lideran la industria nacional de enseñanza del español como lengua extranjera. Sin embargo, en Tucumán no se ha vislumbrado todavía la importancia cultural, turística y económica de la actividad.

En un amplio espacio que dedicamos al tratamiento de este tema, se indicó que menos del 0,5% de los 25.000 extranjeros que estudiaron español en la Argentina durante 2007 eligieron la oferta académica tucumana. Según la Cancillería y la Asociación de Docentes de Español (AADE), la afluencia de alumnos del exterior creció el 50% respecto de 2006. Y la tendencia apunta a un incremento mínimo del 40% anual.

La demanda de profesores de castellano creció en el Brasil, donde a partir de este año, la enseñanza de nuestro idioma es obligatoria. El Ministerio de Educación de ese país estima que unos 11 millones de alumnos necesitarán alrededor de 19.000 profesores de español. De acuerdo con los informes de la AADE, Brasil es el segundo país emisor de estudiantes de español como lengua extranjera en Argentina.

Una traductora que dirige un instituto contó que a sus alumnos extranjeros les atraen las opciones nocturnas y la gastronomía en Tucumán, mientras que otra profesora universitaria indicó que la demanda de clases de español no sólo proviene de alumnos extranjeros, sino también de empresas multinacionales y emprendedores. Según otra docente, se elige aprender el castellano en la Argentina porque atrae la variedad de oferta, el tango, el fútbol, los glaciares y el Noroeste.

Mientras en la Universidad Nacional de Tucumán la carrera que forma a los educadores en la enseñanza del castellano como idioma extranjero carece prácticamente de personal administrativo y de difusión, en Córdoba los establecimientos educativos, el sector turístico y el Estado provincial trabajan coordinadamente. Según el titular de la Asociación de Centros de Idiomas, las relaciones con extranjeros van más allá de una estadía: después se traducen en el consumo de la música, literatura y cinematografía argentinas, o en la demanda de un producto como el vino o el dulce de leche. Con buen criterio, en la carrera de posgrado Especialización en la enseñanza del español como lengua extranjera de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT, se apela, entre otras cosas, a textos de escritores tucumanos y del norte para familiarizar al estudiante con nuestros hacedores de cultura.

Sería auspicioso que tanto el Estado, a través de su ente turístico y el Ministerio de Educación, como la Universidad y el sector privado trabajaran mancomunadamente para desarrollar el turismo idiomático, teniendo en cuenta que se posee recursos profesionales de muy buena formación. También se debería pensar que Tucumán sigue siendo un faro cultural en el NOA y que conviene explotar justamente lo que nos da identidad y nos diferencia del resto de las demás provincias. Nos parece que los extranjeros no vienen a buscar lo que ellos ya tienen, sino lo contrario, y allí sería necesario hacer hincapié.

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