Nada mejor que la palabra bicentenario para pintar una costumbre nacional. No se habla, consciente o inconscientemente, de "los 200 años" que pasaron desde la Revolución de Mayo, sino de los dos centenarios que el almanaque de la historia dejó atrás, del "Bi" centenario. No es incorrecto, pero detrás de ese "bi" está la marca argentina, ese concepto que significa dos dice algo, o mucho, sobre la sociedad: que vivimos de la división, o bien más pendientes de lo que nos divide. Sino, veamos algunos ejemplos actuales; dos Tedéum, dirigencia enfrentada en torno de la reapertura del Colón, Cristina peleada con Cobos siendo que en 2003 formaron parte de la misma fórmula, kirchneristas y peronistas disidentes; o algo más deportivo y del momento: los messi versus los antimessi.
En política el concepto más trillado desde el poder es "divide y reinarás". O bien, que para legitimarse hace falta el otro, o bien que sean dos los contrincantes, que la división exista. Si miramos a 2003, veremos que Carlos Menem se bajó del balotaje y deslegitimó a Néstor Kirchner, que luego tuvo que remar para convertirse en el Presidente de todos los argentinos. Lo hizo, se retiró aplaudido de la gestión, y premiado por su administración con la llegada de su esposa al sillón de Rivadavia. Pero, lo bueno que pudo hacer para legitimarse, lo tiró por tierra desde su postura de esposo con el poder real. Dividió al país. La primera gran batalla -y que perdió- fue contra el campo; luego dividió al peronismo -y perdió en Buenos Aires en manos de Francisco de Narváez-, después dividió al Congreso -perdió la mayoría en Diputados y el manejo de las comisiones en el Senado-, hoy está al frente del Unasur.
Nutriente kirchnerista
El kirchnerismo, el más puro, parece nutrirse de la división, de la pelea, y necesita como el aire la división para legitimarse. Tal vez por eso, para deslegitimar a Néstor, es que el peronismo disidente o los antikirchneristas del PJ estén evaluando con seriedad -algunos ya lo deslizaron- ir por fuera del partido. O sea: no competir en la interna. Algunos envalentonados, como De Narváez le quieren mojar la oreja diciendo que peleará por dentro del PJ, sin pensar que su victoria en Buenos Aires, en 2009, se asienta en el voto independiente, más allá de los peronistas descontentos que lo hayan avalado. La estructura del PJ le responde al que la maneja, casi siempre, y tiene peso luego en la elección general. Sino, ¿cómo se entendería que Kirchner haya retomado la presidencia del PJ después de su renuncia "indeclinable" al puesto? Esta movida desnudó que él será el próximo candidato a presidente del PJ, y para eso necesita legitimidad partidaria a través de una interna. ¿Quién será el contrincante que "blanqueará" su pretensión? Cuando el peronismo necesita que esto suceda, siempre aparecen los postulantes para perder. ¿Se animará De Narváez a luchar dentro del peronismo? Capaz que le convenga seguir con los disidentes y armar una estructura por fuera del PJ, o sea del kirchnerismo. Tal vez tenga más suerte. Pero, la intención aparente de aquellos que quieren darle pelea, pero en la gran batalla de octubre de 2011 y no en la interna del PJ, es volver a deslegitimarlo, como lo hizo Menem en 2003. Aunque no suene bien decir "deslegitimación menemista", así puede denominarse el operativo "salida por fuera del PJ". Si la búsqueda es el poder, hay que salir de su sombra.
Especulaciones locales
En Tucumán, en tanto, aún no hay fuerza para enfrentar al alperovichismo kirchnerista con alternativa de éxito. El alperovichismo surge como una corriente imparable en el PJ, sin contrincantes a la vista. Los que hay son pocos, y algunos hasta se doblegan frente al ímpetu del gobernador, José Alperovich. Sin embargo, el método de la división también es aplicado por el alperovichismo, pensando especialmente en 2011. El mandatario es el candidato natural, ¿pero quién será el segundo? Ya no es tan seguro que vuelva a ser Juan Manzur; y ahora aparecen otros nombres en el horizonte: Osvaldo Jaldo, Sergio Mansilla, Regino Amado, y hasta el de su propia esposa, la senadora Beatriz Rojkés. O sea, todos pueden tener expectativas, Alperovich les abre las puertas, los tienta, pero tienen que demostrar una lealtad a toda prueba. En una de esas, quien lo dice, hasta Antonio Estofán puede ser de la partida. Al fin y al cabo, él también es un amigo. Y si Alfredo Dato dejó la presidencia de la Corte para ser diputado nacional, ¿quién no dice que Estofán se anime a abandonarla para ser vicegobernador? Claro, todas son especulaciones. Sólo eso.
Como también es una especulación, por el momento, que Alperovich pueda ser el segundo de Kirchner en la fórmula presidencial de 2011. Justamente, el patagónico estará el jueves en la provincia, para participar de la inauguración oficial de la nueva sede del PJ. Será el principal orador. ¿Dará la noticia? Aún es temprano para "quemar" candidatos haciendo anuncios con tanta anticipación. Pero habrá que estar atentos a las señales. Si viene Daniel Scioli, el otro al que se menciona como posible acompañante de Kirchner, habrá que ver la foto final: si Kirchner le levanta el brazo a Alperovich, o a los dos. Ambas imágenes alimentarán la imaginación y multiplicarán los comentarios y las lecturas interesadas. ¿Y si Alperovich es el dos allá, quién será el uno acá? Bueno, esa es otra película.
En política el concepto más trillado desde el poder es "divide y reinarás". O bien, que para legitimarse hace falta el otro, o bien que sean dos los contrincantes, que la división exista. Si miramos a 2003, veremos que Carlos Menem se bajó del balotaje y deslegitimó a Néstor Kirchner, que luego tuvo que remar para convertirse en el Presidente de todos los argentinos. Lo hizo, se retiró aplaudido de la gestión, y premiado por su administración con la llegada de su esposa al sillón de Rivadavia. Pero, lo bueno que pudo hacer para legitimarse, lo tiró por tierra desde su postura de esposo con el poder real. Dividió al país. La primera gran batalla -y que perdió- fue contra el campo; luego dividió al peronismo -y perdió en Buenos Aires en manos de Francisco de Narváez-, después dividió al Congreso -perdió la mayoría en Diputados y el manejo de las comisiones en el Senado-, hoy está al frente del Unasur.
Nutriente kirchnerista
El kirchnerismo, el más puro, parece nutrirse de la división, de la pelea, y necesita como el aire la división para legitimarse. Tal vez por eso, para deslegitimar a Néstor, es que el peronismo disidente o los antikirchneristas del PJ estén evaluando con seriedad -algunos ya lo deslizaron- ir por fuera del partido. O sea: no competir en la interna. Algunos envalentonados, como De Narváez le quieren mojar la oreja diciendo que peleará por dentro del PJ, sin pensar que su victoria en Buenos Aires, en 2009, se asienta en el voto independiente, más allá de los peronistas descontentos que lo hayan avalado. La estructura del PJ le responde al que la maneja, casi siempre, y tiene peso luego en la elección general. Sino, ¿cómo se entendería que Kirchner haya retomado la presidencia del PJ después de su renuncia "indeclinable" al puesto? Esta movida desnudó que él será el próximo candidato a presidente del PJ, y para eso necesita legitimidad partidaria a través de una interna. ¿Quién será el contrincante que "blanqueará" su pretensión? Cuando el peronismo necesita que esto suceda, siempre aparecen los postulantes para perder. ¿Se animará De Narváez a luchar dentro del peronismo? Capaz que le convenga seguir con los disidentes y armar una estructura por fuera del PJ, o sea del kirchnerismo. Tal vez tenga más suerte. Pero, la intención aparente de aquellos que quieren darle pelea, pero en la gran batalla de octubre de 2011 y no en la interna del PJ, es volver a deslegitimarlo, como lo hizo Menem en 2003. Aunque no suene bien decir "deslegitimación menemista", así puede denominarse el operativo "salida por fuera del PJ". Si la búsqueda es el poder, hay que salir de su sombra.
Especulaciones locales
En Tucumán, en tanto, aún no hay fuerza para enfrentar al alperovichismo kirchnerista con alternativa de éxito. El alperovichismo surge como una corriente imparable en el PJ, sin contrincantes a la vista. Los que hay son pocos, y algunos hasta se doblegan frente al ímpetu del gobernador, José Alperovich. Sin embargo, el método de la división también es aplicado por el alperovichismo, pensando especialmente en 2011. El mandatario es el candidato natural, ¿pero quién será el segundo? Ya no es tan seguro que vuelva a ser Juan Manzur; y ahora aparecen otros nombres en el horizonte: Osvaldo Jaldo, Sergio Mansilla, Regino Amado, y hasta el de su propia esposa, la senadora Beatriz Rojkés. O sea, todos pueden tener expectativas, Alperovich les abre las puertas, los tienta, pero tienen que demostrar una lealtad a toda prueba. En una de esas, quien lo dice, hasta Antonio Estofán puede ser de la partida. Al fin y al cabo, él también es un amigo. Y si Alfredo Dato dejó la presidencia de la Corte para ser diputado nacional, ¿quién no dice que Estofán se anime a abandonarla para ser vicegobernador? Claro, todas son especulaciones. Sólo eso.
Como también es una especulación, por el momento, que Alperovich pueda ser el segundo de Kirchner en la fórmula presidencial de 2011. Justamente, el patagónico estará el jueves en la provincia, para participar de la inauguración oficial de la nueva sede del PJ. Será el principal orador. ¿Dará la noticia? Aún es temprano para "quemar" candidatos haciendo anuncios con tanta anticipación. Pero habrá que estar atentos a las señales. Si viene Daniel Scioli, el otro al que se menciona como posible acompañante de Kirchner, habrá que ver la foto final: si Kirchner le levanta el brazo a Alperovich, o a los dos. Ambas imágenes alimentarán la imaginación y multiplicarán los comentarios y las lecturas interesadas. ¿Y si Alperovich es el dos allá, quién será el uno acá? Bueno, esa es otra película.







