Teatro y mucha alegría para el público en la tarde del Piletón

Numerosas familias se acercaron al parque Avellaneda para disfrutar con las obras

LA MURGA DE LAS MANOS. El grupo de artistas arrancó aplausos  cuando interpretó sus ritmos y movimientos. Banderas y contagiosa percusión.
LA MURGA DE LAS MANOS. El grupo de artistas arrancó aplausos cuando interpretó sus ritmos y movimientos. Banderas y contagiosa percusión.
24 Mayo 2010
Niños riéndose y corriendo de aquí para allá, parejas con el termo en una mano y el mate en la otra; títeres chillones y una murga festiva que se movía al ritmo de los tambores y un redoblante. La fiesta de los domingos volvió al Piletón ayer, y aunque la tarde estaba fresca fueron muy pocos los lugares vacíos en la tribuna de cemento. El teatro sigue magnetizando al público y todo indica que se quedará durante todo el año en el parque Avellaneda.

"Veníamos al parque a hacer jugar a los chicos y nos encontramos con esto... Es muy bueno todo y los chicos se distraen", le dijo a LA GACETA Evangelina Pérez, que custodiaba a dos bajitos sentados en la tribuna, mientras ella cargaba un bebé en los brazos. "Somos de Ciudadela y vinimos caminando. Menos mal que es gratis", añadió.

Sí, gratis, pero cuando los artistas concluían sus espectáculos pasaban la gorra y las monedas de un peso se amontonaban allí; los billetes no aparecieron.

Todo el año

"Nuestra intención es programar actividades durante todo el año. Queremos que el teatro popular se instale definitivamente en este espacio", comentó Sergio Osorio, del Centro Cultural Mate Cocido, que junto a la Dirección de Cultura de la Municipalidad son los organizadores de la movida. Osorio anticipó que el próximo domingo actuarán los grupos Los Puppis y El Espejo.

El bien y el mal

Mientras el zorro marrón se escondía de la joven Marisa, luego de haberle comido la torta, muchos niños, preocupados, le decían a ella dónde estaba escondido el bribón. Los títeres, manejados hábilmente por Guillermo López (del grupo Los Titeritos), representaban la lucha entre el bien y el mal, y, como no podía ocurrir de otro modo, los chicos se identificaron con el primero, que, por supuesto, fue el ganador en la obra "Juguemos en el bosque".

Inmediatamente después la murga hizo de la suyas: con sus coloridos disfraces y ritmos populares convocó al público a ver "Los derechos no son cuentos", de La Murga de las Manos. Los chicos se prendieron hasta en el baile.

La obra se inicia con un la presentación de chicos de barrio, que piden no ser discriminados, y recuerda los 10 derechos de los niños. Entre otros, que deben jugar y estudiar, y no trabajar. El mejor mensaje posible.

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