El punk de Boom Boom Kid encendió la noche del Nesta

POGO INTERMINABLE. El show de BBK duró casi dos horas. Los fans le pusieron el cuerpo al desafío.
POGO INTERMINABLE. El show de BBK duró casi dos horas. Los fans le pusieron el cuerpo al desafío.
24 Mayo 2010
Boom Boom Kid pisó Tucumán para presentar "Frisbee", el último disco de la banda, editado en 2009. No hubo multitudes en Robert Nesta, aunque no hicieron falta: poco más de 200 fans fueron suficientes para desatar una fiesta punk que apenas dio tiempo para respirar.     
La del sábado fue una noche fría, que obligaba a caminar con camperas, pero durante las casi dos horas que duró el show de BBK la remera fue el uniforme obligatorio... y el único soportable.
La lista de temas se desprendió a una velocidad impactante. No hubo margen para los discursos de presentación ni para las reflexiones entre las canciones. No fue necesario, porque todo lo que la banda quería decir se desprendió de su música. Además, desde temprano había compartido un encuentro directo con sus seguidores.
BBK es una banda del under que viaja con una tienda, en la que venden discos y merchandising del grupo. Los músicos estuvieron a mano para disfrutar de una charla con ellos, sacarse fotos y -por supuesto- intercambiar impresiones sobre la escena del punk rock nacional.
Esta característica under no impide que el grupo salte fronteras y que "Frisbee" sea el producto de esos viajes en los que grabaron canciones en estudios de Estados Unidos y Brasil. Por otra parte, después de ver cómo preparan un show es preciso reflexionar sobre el significado de under, que muchas veces se utiliza para hablar de lo que está por debajo y no ve la luz porque no tiene la calidad para hacerlo. El show de BBK en el Nesta redefine el concepto y demuestra que under se refiere mucho más a la cercanía de los artistas con su trabajo y con su público que a una expresión para definir a bandas que no son comerciales.

Algo de surf
La adrenalina preparó los cuerpos para disfrutar la sensación de que todo podía llegar a pasar. Por eso, a nadie le extrañó que en un segmento del show Nekro saltara desde el escenario tripulando una tabla de surf para juguetear sobre las olas de una "mar chiquita" habitada por manos que lo sostuvieron en lo alto. Así, el vocalista pudo viajar entre el público para luego retornar seguro a sus dominios: el escenario.
El calor continuaba en aumento cuando todos comenzaron a presentir el final. Por eso las chicas que todavía no se habían sumado al baile se lanzaron decididas a transpirar actitud en el aquelarre desatado por el pogo, que no se detuvo en toda la noche. Fue así como luego de un breve respiro la banda subió nuevamente al escenario para despedirse de su público, que aplaudió agradecido, con un... hasta luego. Es que semejante ceremonia merece, cuanto antes, una segunda parte.

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