Química pura
El Alberdi a pleno ovacionó a la banda, en su regreso al escenario después de siete años. El tiempo no parece haber pasado, porque los Peces sonaron tan precisos y contundentes como en los buenos viejos tiempos. Los clásicos de siempre, solos de antología y emociones en un show largamente esperado.
24 Mayo 2010 Seguir en 
El corazón blusero volvió a latir. Los Peces Gordos desempolvaron a lo largo de su repaso histórico los recuerdos de cientos de tucumanos que durante los 90 disfrutaron noches interminables en María Delirio, La Zona y tantos otros pubs y teatros.
Con el telón cerrado, la banda empezó a puntear "Mucho, poquito y nada", y cuando se abrió aparecieron los siete músicos enfundados en impecables trajes negros y con anteojos oscuros. Definitivamente, los Peces están de vuelta.
Entre los juegos impactantes del bluesman Chechi Bazzano y los comentarios jocosos de Pablo Pacífico fueron pasando esos temas pegajosos, como los definió el cantante, que forman parte de "Corazón de blues", su único disco.
El tiempo no pasa en vano, y los músicos lucen más gordos que hace 17 años... pero de saberes y experiencias. Los solos que fueron desgranando uno a uno, o la forma de tocar en conjunto demostraron que la extensa etapa por caminos diferentes les sirvió para seguir creciendo.
Entre los Peces la química parece estar intacta. En muchos casos, una mirada fue suficiente para marcar si había que parar o acelerar. Como en las viejas buenas épocas.
Luis Dorieux, infalible como siempre en la batería, marcó el tiempo con precisión junto con los graves del bajo de Ricardo "Iguana" Abregú, que golpearon en el pecho e hicieron vibrar las butacas del Teatro Alberdi.
"Decime dónde", "El barquito", "Patricia natural" y otras canciones fueron rearmando el rompecabezas y permitiendo que se destacaran también los vientos. Agustín "Tino" Coronel, en el saxo, se sacó las ganas acumuladas en tantos años de trabajar con la banda como asistente, y Carlos Anastasio, en la trompeta, infló los cachetes para descerrajar solos de antología.
A fondo
El rélax llegó con "Para mí". Chechi arrancó con la guitarra acústica -con la que fue grabando bases en vivo para soltar solos después-, mientras se sumaba la melódica de Cachi Pajón. Luego se agregó toda la banda, el tema terminó y fue el momento de repasar un video que contó la historia del grupo. En pocos minutos y con buenas dosis de humor, el clip relató lo que pasó desde que se juntaron por primera vez a tocar hasta este reencuentro.
Y llegó el segmento del rock and roll. Ya sin trajes, con Cachi sacándole chispas a las teclas y acercando más recuerdos para todos. Fue también el momento de presentar a cada músico y permitir que se lucieran una vez más con los solos. El de Dorieux, convertido en alma y ejemplo de vida tras la amputación de sus dos piernas, terminó con una larga ovación de pie del público que llenó la sala.
Se escucharon temas nuevos, como "Rock & roll y vino tinto", y los clásicos "Blues del Barrio Oeste II", "Boogie del basurero" y, por supuesto, "Pollo a $6". Demasiadas emociones. Como siempre.
Con el telón cerrado, la banda empezó a puntear "Mucho, poquito y nada", y cuando se abrió aparecieron los siete músicos enfundados en impecables trajes negros y con anteojos oscuros. Definitivamente, los Peces están de vuelta.
Entre los juegos impactantes del bluesman Chechi Bazzano y los comentarios jocosos de Pablo Pacífico fueron pasando esos temas pegajosos, como los definió el cantante, que forman parte de "Corazón de blues", su único disco.
El tiempo no pasa en vano, y los músicos lucen más gordos que hace 17 años... pero de saberes y experiencias. Los solos que fueron desgranando uno a uno, o la forma de tocar en conjunto demostraron que la extensa etapa por caminos diferentes les sirvió para seguir creciendo.
Entre los Peces la química parece estar intacta. En muchos casos, una mirada fue suficiente para marcar si había que parar o acelerar. Como en las viejas buenas épocas.
Luis Dorieux, infalible como siempre en la batería, marcó el tiempo con precisión junto con los graves del bajo de Ricardo "Iguana" Abregú, que golpearon en el pecho e hicieron vibrar las butacas del Teatro Alberdi.
"Decime dónde", "El barquito", "Patricia natural" y otras canciones fueron rearmando el rompecabezas y permitiendo que se destacaran también los vientos. Agustín "Tino" Coronel, en el saxo, se sacó las ganas acumuladas en tantos años de trabajar con la banda como asistente, y Carlos Anastasio, en la trompeta, infló los cachetes para descerrajar solos de antología.
A fondo
El rélax llegó con "Para mí". Chechi arrancó con la guitarra acústica -con la que fue grabando bases en vivo para soltar solos después-, mientras se sumaba la melódica de Cachi Pajón. Luego se agregó toda la banda, el tema terminó y fue el momento de repasar un video que contó la historia del grupo. En pocos minutos y con buenas dosis de humor, el clip relató lo que pasó desde que se juntaron por primera vez a tocar hasta este reencuentro.
Y llegó el segmento del rock and roll. Ya sin trajes, con Cachi sacándole chispas a las teclas y acercando más recuerdos para todos. Fue también el momento de presentar a cada músico y permitir que se lucieran una vez más con los solos. El de Dorieux, convertido en alma y ejemplo de vida tras la amputación de sus dos piernas, terminó con una larga ovación de pie del público que llenó la sala.
Se escucharon temas nuevos, como "Rock & roll y vino tinto", y los clásicos "Blues del Barrio Oeste II", "Boogie del basurero" y, por supuesto, "Pollo a $6". Demasiadas emociones. Como siempre.







