Las rigurosas medidas de seguridad fueron la mejor prevención

El club contrató 120 policías y 60 vigilantes privados. No intervinieron.

17 Mayo 2010
La de Callejeros con Tucumán fue, hasta el sábado, una historia de idas y vueltas que demoró 49 meses en llegar a su desenlace. Patricio Santos Fontanet lo dijo sobre el final del show, cuando agradeció a los tucumanos por el aguante y recordó aquel recital suspendido por disposición del Gobierno el 22 de abril de 2006.

Esa iba a ser la primera presentación después de la tragedia de Cromagnon, pero no fue posible. El Gobierno tucumano había exigido la instalación de 350 baños químicos, y la presencia de centenares de policías, bomberos, ambulancias y paramédicos. La presión que ejercieron familiares de algunas de las 194 víctimas fue decisiva en aquella oportunidad.

El sábado, al VIP asistió un pequeño grupo de parientes de fans fallecidos, acompañados por la madre del "Pato". Ellos cantaron y bailaron, como quienes estaban en el campo.

Se colocaron 20 baños químicos (y no se formaron filas para ingresar). Los paramédicos de las dos ambulancias contratadas se dedicaron a mirar el show, tal vez esperando que terminara para regresar a sus casas sin haber tenido que atender a nadie. Los 120 policías y los 60 agentes de vigilancia privada no tuvieron trabajo. Sólo una vez se movieron, cuando habían pasado 30 minutos del inicio y el "Pato" detuvo el show para pedirles a cinco chicos que estaban trepados sobre una pared lateral que se bajaran. "Por favor", solicitó. Cumplieron y la fiesta continuó sin ningún otro sobresalto.

"Este fue el recital de rock número 49 en el club y seguimos invictos: no se produjeron incidentes ni roturas", enfatizó satisfecho Rubén Urueña, presidente de la institución.

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