La elección del rector de la UNT

16 Mayo 2010
Una institución adquiere prestigio o deshonra por la conducta de quienes le dan vida y por su trayectoria e historia. La Universidad Nacional de Tucumán (UNT) fue inaugurada oficialmente el 25 de mayo de 1914. Uno de los deseos del rector fundador e impulsor del proyecto de creación, Juan B. Terán, fue que la clase dirigente surgiera de la casa de estudios. A través de la ley Nº 11.027 fue nacionalizada en 1921. "Una universidad es ya una fundación moral... busca ser un instrumento de equilibrio en favor de la región norte argentina... es sobre todo una finalidad política su trascendencia democrática en el noble y único deseable significado de democracia... No busca asegurar la voluntad de la mayoría, sino esclarecer, dar altura y fuerza a la mayoría para que ella dirija, no por su número, sino por la disciplina inteligente de su espíritu, la destreza y eficacia de sus facultades... Y así solamente la democracia no será un espejismo o una tiranía sino la nivelación y la armonía de los hombres en el amor y el trabajo", escribió Terán.

La UNT elegirá el martes a su sexagésimo tercer rector -contando los interventores, vicerrectores y decanos, delegados militares que la presidieron- que la conducirá durante los próximos cuatro años. Como nunca antes se había visto, la contienda electoral estuvo salpicada inclusive desde los meses preliminares de acusaciones cruzadas de compra de votos y de otros actos de corrupción por parte de los dos candidatos. Este "vale todo" llegó a una situación límite cuando se difundió en internet un video en el que se muestra al secretario de Bienestar Universitario -ahora "separado" del cargo por el actual rector- ofreciendo cinco contratos de $2.500 mensuales durante cuatro años a cambio de votos.

Si bien este hecho escandaloso se dirime en la órbita de la Justicia Federal, las aguas están lejos de aquietarse porque sectores de la comunidad académica han efectuado presentaciones para que se suspenda la Asamblea Universitaria del martes ante los hechos de corrupción.

La lucha por el poder y el voluminoso presupuesto extra que percibe la UNT por regalías de Minera La Alumbrera parecieran haber desatado esta guerra sin tregua entre los postulantes que han dejado mal parado el prestigio de la casa de Terán construido a lo largo de 96 años.

La única posibilidad para enmendar en algo el daño ya ocasionado a la institución académica que les queda a los 156 consejeros que deberán elegir a la nueva autoridad, es que la elección -si finalmente se concreta- se desarrolle con la transparencia y la altura cívica que no existió hasta ahora durante el proceso comicial.

Creemos que una vez zanjada esta cuestión, las futuras autoridades tienen la obligación de esclarecer los hechos de corrupción, e iniciar un profundo debate sobre este deterioro ético que padece la UNT, entidad académica que justamente debe formar profesionales con sólidos principios morales. La elección del martes será un desafío para los consejeros. Deben demostrarle a la sociedad que son capaces de honrar la responsabilidad que tienen y no incurrir en nuevos episodios vergonzosos que confirmarían que lo que los impulsa es la ambición personal o sectorial en desmedro de ese destino de grandeza que soñaron para la UNT -y trabajaron en consecuencia -Juan B. Terán, Julio Prebisch, Horacio Descole y Eugenio Flavio Virla. Deben demostrar que la casa de estudios no se ha convertido en un botín de guerra porque si así fuera el futuro de las próximas generaciones de universitarios estaría perdido.

"El honor se pierde una sola vez, nunca más se recupera. Todo se puede perder: el dinero, la ropa, el trabajo, el oficio, pero no hay que perder el orgullo de vivir libre con honor", dijo Atahualpa Yupanqui.

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