Desde lejos no se ve

El gobernador se fue a Francia y dejó en la provincia anuncios nacionales dudosos, idas y vueltas electorales y una dirigencia que se da los aumentos que le niega a los estatales.

Hay un chiste. Viene de la década del 90. Pretendía que Carlos Menem viajaba al extranjero a renegociar la deuda externa. A su regreso, le daba al pueblo de la Nación dos noticias. La buena era que la Argentina ya no le debía nada a nadie. La mala era que, en 48 horas, había que desalojar el país.
Al cuento lo acaban de actualizar. La Presidenta acaba de anunciar que va a refinanciar a 20 años la deuda pública de las provincias a las que ella elija. Para ello, creará un fondo con los Aportes del Tesoro Nacional que se debían distribuir entre las provincias. O sea, con la plata de Tucumán pagarán la deuda de Tucumán. Es decir, acaban de decir que al dinero que le corresponde al Estado local, y que podrían enviarlo para que se pague la deuda, lo usarán para pagar esa misma deuda. Y hay que aplaudir y agradecer. La buena noticia, entonces, es que, a cambio de que la Nación use los recursos de Tucumán para pagar el pasivo tucumano, la provincia estará endeudada financieramente, e hipotecada políticamente, por las próximas dos décadas. La mala noticia consiste en que no es un chiste.
Dicho de otro modo: el mandatario tucumano viajó a Estados Unidos en la comitiva presidencial, allí le comentaron que se avecinaba la refinanciación de los pasivos provinciales, y después el gobernador transmitió dos noticias en su entorno: la mala es que, a 200 años de la Revolución de Mayo, buena parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata van a experimentar, más o menos, lo que es un virreinato. La buena -manifestó- es que él es el virrey para Tukumán.

Los cálculos
¿Cuál es la gracia? Que el alperovichismo (así como los oficialismos de las provincias alineadas a la pingüinera) acaba de conseguir un año y medio de gracia de los compromisos por el endeudamiento: la Casa Rosada se hará cargo automáticamente de los vencimientos de capital e intereses durante lo que queda de 2010 y durante 2011. Antes, había que ir a Buenos Aires a principios de año para negociar el ingreso al Plan de Asistencia Financiera y luego, mes por mes, destrabar los fondos. Ahora, el Gobierno se ahorrará esas gestiones y mucho más. Por un lado, el PAF cubría sólo el 80% de los vencimientos tucumanos: ahora la Nación se hará cargo del 100%. Tucumán gestionaba $ 560 millones para este año: el 20% no incluido son unos $ 140 millones que no deberá desembolsar. Por otra parte, los intereses no se regirán por el CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia), que se acumulaba mensualmente: ahora habrá una tasa anual del 6%. Como la inflación es varias veces superior, la diferencia es, en concreto, más plata para el Gobierno durante este largo prólogo de las próximas elecciones.

Las especulaciones
El anuncio financiero del kirchnerismo ha tenido, para el Gobierno tucumano, profundas repercusiones políticas. Es más, los especialistas en cifras son cautos y avizoran un futuro con más recursos que antes del alperovichismo pero con menos que durante el primer mandato. Los políticos, en cambio, se animan a afirmar que, tras la refinanciación anunciada, el panorama cambió inmejorablemente y que a José Alperovich se le despejaron las dudas sobre cómo podría presentársele un tercer mandato.
De hecho, antes de que se fuera a Europa a buscar inversiones para la Provincia (porque los inversores no quieren calidad institucional que garantice competitividad, como advirtió la Fundación del Tucumán, sino que los vayan a buscar), el diagrama oficialista para 2011 siguió perfilando líneas de acción. Por ejemplo, que en la capital no vaya a haber lista oficial parece determinar que (además de Germán Alfaro, Armando Cortalezzi, Rolando "Tano" Alfaro y Gerónimo Vargas Aignasse) también Teresa de Heredia y Carlos Isa "Alito" Assán promoverán sus respectivos acoples. El que aparece con espaldas para auspiciar "listas colectoras" pero en las tres secciones electorales sería el ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez. Y al que le habrían pedido que desestime ese esquema y se concentre en el Este es a José Alberto Cúneo Vergés. A "Johnny" le encomendarían que lleve en segundo término, eventualmente, a la ministra de Educación, Silvia Rojkés de Temkin: aparentemente, "no mide" para encabezar su propio acople en la capital.
El oficialismo planea y replantea con tranquilidad -y hasta con previsibilidad- el electoralísimo 2011 a la luz de una oposición opaca, donde, en realidad, apenas puede hablarse de unos pocos opositores. Sólo José Cano, Esteban Jerez y Ricardo Bussi (entre los que tienen representación parlamentaria) se preocupan por tener alguna presencia sobre la alfombra de los debates públicos. Pero los partidos parecen engripados y disfónicos.

Las ganas

Por supuesto, siempre está presente en las cavilaciones de la Casa de Gobierno que el titular del Ejecutivo sea convocado a integrar una fórmula nacional. Sin embargo, las ganas sustentan pero no alimentan ese sueño, que se desnutre en una pregunta: ¿qué aporta el tucumano a la fórmula? No tener un armado político regional hace que el poder de fuego de los votos que acumula, aunque temibles en el orden provincial, apenas lo equiparen al intendente de La Matanza en la escala federal. Mientras, el salteño Juan Carlos Urtubey, cuyo apellido figura hace bastante en el padrón peronista, ha sacado mucha ventaja en materia de inserción en los círculos nacionales. Léase, consenso, contactos y operadores de peso en Capital Federal.
Pero cuando se trata de vislumbrar "un 2011 sin José", el oráculo encuestador dice que el mejor posicionado es el intendente capitalino, Domingo Amaya. Sin embargo, el "Colorado" aparece "por afuera" de los planes de un Alperovich, que ya ha dicho que lo quiere, sí o sí, durante cuatro años más en la Municipalidad. "Por adentro" los sondeos encumbran a la senadora Beatriz Rojkés; la estructura territorial, al ministro del Interior, Osvaldo Jaldo; la confianza, al senador Sergio Mansilla; y la experiencia, al licenciado vicegobernador Juan Manzur. Aunque este último habría caído varios escalones en los índices de popularidad que se ventilan en la gobernación. Basta mirar el escenario de la salud pública para entenderlo.

Las necedades
Desde la torre Eiffel no se ve, pero mientras el gobernador está en Francia los hombres y las mujeres de la salud están en la calle y crecen en dignidad. Reclaman mejores condiciones laborales, lo que implica entre otras cosas ganar salarios decentes. A cambio, el Gobierno les contesta con descuentos de sueldo. Los movilizados soportaron y consiguieron sacar de la inestable condición de "temporario" a 3.000 trabajadores, ahora titularizados. Y lo lograron sin ser dirigentes con licencias gremiales para no ir al trabajo, ni remuneraciones sindicales lo suficientemente altas como para no necesitar un empleo.
Enfrente, el ministro de Salud local, Pablo Yedlin, clamó institucionalidad. Salió a pedir que los autoconvocados constituyan un gremio si quieren ser recibidos y escuchados por el Gobierno, porque los sindicatos son instituciones de la democracia y hay que respetarlas. La amnesia selectiva es endémica del alperovichismo: se olvida el funcionario, acaso, de que no se veía muy institucional la autorización de un pago por $ 800.000 a una fundación que, al carecer de personería jurídica, ni siquiera era una institución. Y, por cierto, tampoco lucía muy democrática la resolución 06, firmada en enero y borrada con el codo hace un mes, por la cual, desde un Gobierno que se dice peronista, se convertía el derecho a huelga en causal para sanciones disciplinarias.
Claro que desde los Campos Eliseos no se oye, padre, pero el viajero mandatario debería notificarse de la homilía de la primera autoridad de la Iglesia Católica tucumana (y segunda de la Argentina), el arzobispo Luis Villalba, quien reclamó a gobernantes y autoconvocados dialogar por el bien de los pobres que se atienden en los cerrados hospitales. ¿Querrá decir algo para el oficialismo que este mensaje tenga por contexto a los trabajadores exigiendo una audiencia y al gobernador negándola?

Las desigualdades
Ahora bien, este movimiento que aglutina a los agentes de la sanidad cuenta con el apoyo de sectores cada vez más amplios y variados de la sociedad, por un lado; y compromete e incomoda, por otro, ámbitos que exceden al Poder Ejecutivo. El reciente incremento de las dietas de los representantes populares (provinciales y municipales) es un caso.
Los legisladores, para el caso, defienden la suba de sus dietas en un 56%: advierten que no las actualizaban desde 2006 y subrayan que los empleados de Categoría 1 ya ganaban más que ellos. ¿Los médicos, paramédicos y administrativos que salvan vidas a cada minuto en esta provincia, en cambio, sólo merecen una suba del 16%?
Para salir de los porcentajes, los legisladores consideran que por su tarea merecen aumentarse en $ 2.800 mensuales sus ingresos. ¿Los profesionales del Siprosa, Categoría A, con título de grado y hasta con especializaciones y con posgrados, sólo son merecedores de un aumento que ronda los $ 250 mensuales?
¿Los legisladores peronistas, tan adoctrinados en la justicia social, van a decir algo?
Los concejales de la capital, en tanto, berrean porque les aumentaron sólo $ 133 a sus dietas que en algunos casos llegan a superar los $ 7.000. ¿Pero los empleados del Siprosa con Categoría F, a los que para todo el año les dieron una suba mensual de $ 83, tienen que estar felices y trabajando?
Sí ganar bien es justo en el caso de los representantes, pero caprichoso cuando lo exigen los representados, al menos queda claro por qué en las muchas evocaciones que se hicieron de Eva Duarte de Perón, durante el reciente aniversario de su muerte, ninguna recordó aquella advertencia suya acerca de que le tenía miedo no a los oligarcas, porque los habían vencido el 17 de octubre de 1945, sino al oligarca que podía incubarse dentro del corazón de la dirigencia.
En otro ámbito, también los miembros del Poder Judicial deberían reparar en qué muestra el fiel de la balanza respecto de que los jueces puedan retirarse con el 82% móvil mientras los jubilados transferidos (los que quedan vivos) llevan siete años reclamando inútilmente por igual derecho.
Eso sí, algo hay que concederles a los protagonistas de la cosa pública provincial. En lo que va de este penoso mes del Bicentenario de la patria, la peor de las desvergüenzas (esa que además de delictiva se lleva puesta instituciones consigo) que le tocó ver a los tucumanos no tuvo por escenario ninguno de los poderes del Estado tucumano.

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