La yuteada colectiva vía Facebook

09 Mayo 2010
Hacerse la yuta, la ratona, la rata son expresiones populares para describir la acción de faltar a clase, a un empleo o a una obligación. Alguna vez todos la pusieron en práctica cuando iba al colegio secundario, generalmente para impedir un examen para el que la mayoría no había estudiado. Hasta no hace mucho tiempo, este faltazo se organizaba en el curso y en casos extremos, se hacía extensivo a todos los estudiantes.

Había en esta práctica -como lo sigue siendo hoy- mucho de rebeldía contra la autoridad y las normas, actitud propia de la adolescencia, así como dosis de picardía, de juego y de irresponsabilidad. Se buscaba escapar a las obligaciones, pero si se era descubierto también había que ser capaz de dar la cara y de afrontar las consecuencias disciplinarias del caso.

A nadie escapa que en los últimos quince años, con el avance de la tecnología y la masificación de internet, se produjo una revolución en las comunicaciones que trajo muchas ventajas, como la democratización del conocimiento y de la información. El correo electrónico, chat y el celular contribuyeron a acortar la distancia entre los seres humanos. Quizás se perdió el diálogo en vivo, pero en última instancia cualquier herramienta es válida para intentar comunicarse con el otro porque siempre importa más el contenido que la forma.

Imitando a los estudiantes mendocinos que días pasados organizaron a través de Facebook una rabona provincial, los tucumanos no quisieron ser menos y decretaron mediante esta red social que la yuta colectiva se concretará el 21 del corriente. Lo que se inició como un hecho aislado en la tierra del buen vino, se convirtió en una bola de nieve y ahora se está organizando para el 28 de mayo al gran faltazo nacional. Las propuestas que han tenido una recepción dispar entre los alumnos, están develando que algo está sucediendo en la sociedad para que miles de chicos se planteen una acción colectiva que en principio, tiene que ver con la ociosidad.

El ministro nacional de Educación dijo que sigue con atención el fenómeno de las redes sociales de los jóvenes y que el tema será analizado en la próxima reunión del Consejo Federal. "Creemos que hay que convertir este tipo de fenómenos en un hecho pedagógico; es un valor que los chicos estén en las escuelas y que podamos cumplir con los 180 días de clase", dijo.

Las opiniones son diversas. Rápidos para echarles la culpa a los otros, hay quienes demonizan internet y Facebook como los promotores desde estas yuteadas. Al igual que la televisión, tanto uno como otro no son ni buenos ni malos. Somos los seres humanos los que les damos sentido a las cosas. Esta actitud adolescente es un reflejo de la sociedad que hasta ahora supimos construir y en la que los adultos tenemos la principal responsabilidad. Desde luego que sería mejor si la yuta nacional tuviese por objetivo realizar tareas solidarias como ir, por ejemplo, a los orfanatos y leerles, cantarles, hacerlos jugar a los chicos. Pero la realidad es que vivimos en comunidades donde se estimula permanentemente el consumo y se promueve en una buena medida las relaciones superficiales, el éxito fácil, la procacidad estimulada por conductores, periodistas y artistas.

¿Qué hacer entonces? La respuesta es la de siempre: que los padres conversen con los hijos, que analicen con ellos este fenómeno y otros que vienen sucediendo. Lo mismo debería hacerse en los colegios entre profesores y alumnos. Preguntarnos qué nos está pasando y qué salidas posibles hay. ¿Cómo podemos juntos encontrar respuestas, pese a la diferencia generacional? El diálogo es la mejor herramienta de las personas y sin embargo, pocas veces lo empleamos, pese a la revolución en las comunicaciones.

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