Tan malo que les parece bueno

El gobernador, imprevistamente, salió a hablar de candidaturas y de votaciones a 15 meses de los comicios. Bajo la máscara de la solidez, el oficialismo tiembla de dudas.

Cuando comenzaba la década, en una entrevista con la revista Noticias, Charly García analizó el fenómeno de ventas de Luis Miguel y sus boleros y dibujó una especie de raro oxímoron: "es tan malo que parece bueno". Las contradicciones de la paradoja parecen aplicarse también al gobernador de Tucumán, en el sentido de que, durante el arranque de mayo, José Alperovich parece estar tan desconcertado respecto del futuro político inmediato que decidió ejecutar una serie de movimientos para lucir como el más seguro de los dirigentes.
Antes de viajar a EEUU con la comitiva presidencial, el gobernador repetía que no había que hablar de política, ni mucho menos de candidaturas. Desde que regresó, no para de hacer todo lo contrario. En rigor, ha soltado a la vuelta de los últimos 15 días una serie de definiciones trascendentes para el escenario político vernáculo. Puede decirse que su campaña ya puso primera.
A mediados de esta semana, el mandatario sorprendió a propios y extraños cuando expuso a LA GACETA el cronograma electoral que viene. En 2011, las elecciones provinciales no van a unificarse con las nacionales. Los comicios generales locales se harán el 28 de agosto. Unos 15 días antes se celebrarán las internas abiertas, simultáneas y obligatorias mediante las cuales los partidos nacionales determinarán sus candidatos para el 30 de octubre, cuando los tucumanos elegirán presidente y vicepresidente, además de cinco diputados.
Antes de ayer dijo públicamente que apoyará la reelección de los 18 intendentes peronistas que tiene Tucumán. Parece un mensaje político pero es mucho más que eso: es la declaración institucional de que el Gobierno hará uso del artículo 159 de la Constitución provincial, según el cual los electos en 2003 y reelectos en 2007 pueden ser recontra-reelectos en 2011, por cuanto el mandato inicial no se computa. Así que mal que le pese a la razón, el segundo período será el primero y el tercero, por increíble que parezca, será el segundo.

Comunicado Nº 1
Con semejante anuncio, el gobernador está comunicando que el tercer mandato consecutivo es algo que busca todo el oficialismo, en general, y él mismo en particular. Eso confirmó el 29 de abril, en el lunch que brindó en la residencia oficial de la provincia, ante los legisladores que son del paño. "Yo voy a repetir", les aseguró, y los invitó a que hagan lo propio. Aunque sonrientes, los convidados se marcharon con varias dudas. La primera, más suspicaz, refiere a que el anfitrión no dijo que iba a reeditar la fórmula de 2007, que integró con el ahora ministro de Salud de la Nación, Juan Manzur: se limitó a hablar de él. ¿Fue un modismo, una "forma de decir"; o dejó la puerta abierta para otro?
La segunda intriga refiere a una idea peregrina con la que se bajó del Tango 01. Más de uno se atragantó con las tarteletas cuando el dueño de casa aseveró (a 15 meses de las elecciones) que no habrá lista oficial de candidatos a legisladores en la capital. En realidad, cuando regresó de Norteamérica, el mandatario le había transmitido a la "mesa chica" que su propósito era que eso mismo se diera en las tres secciones.
El antecedente de ese asunto consiste en que varios "pesos pesados" del peronismo capitalino (Germán Alfaro, Gerónimo Vargas Aignasse, Rolando "Tano" Alfaro, Armando "Cacho" Cortalezzi) ya habrían avisado que impulsarán candidatos a legisladores mediante acoples. Este hecho es el que comienza a pintar el tembladeral de nervios y ansiedades que estremece el subsuelo alperovichista. Desde el punto de vista políticamente correcto, los "caciques" peronistas consideran que es mejor liderar la propia lista que ir sextos en la del PJ. Desde la perspectiva de la política real, el acople es el seguro contra la falta de garantías por parte del jefe del gobierno provincial.

La lista capital
Alperovich, hasta ahora, había contestado con evasivas cada vez que le preguntaron si buscaría la recontra-reelección. A ese hecho se sumó que el tercer mandato consecutivo está objetado judicialmente por el radical Ariel García (su planteo es cada vez menos abstracto). Y, como corolario, abundan las versiones (alentadas por el alperovichismo) sobre la posibilidad de integrar una fórmula nacional en 2011.
Aunque el gobernador se jacte de tener múltiples posibilidades, la dirigencia, lejos de sentirse orgullosa, se asume insegura. Entonces, si no se conoce quién será el candidato a gobernador, menos aún puede saberse si será posible sentar cuatro decenas de legisladores, como en 2007. Por ende, ir en los cargos de abajo de la lista oficial es cada vez más una lotería. Por cierto, esto abre otro problema: el PJ alguna lista tiene que llevar. Si los dirigentes más rutilantes no van a estar en ella, ¿quién la va a integrar?

No sos vos: soy yo
Estos mismos temblores reverberaron en el interior, pero en otro ámbito. Los hombres a los que Alperovich escucha le plantearon que mientras en la sección Capital hay una sola municipalidad, en la del Este hay siete; y en la del Oeste, 11. En castellano: la realidad es otra. Regino Amado aparece como clara cabeza de lista por esta última circunscripción y no hay mayores reparos en encolumnarse detrás de él. El senador Sergio Mansilla es el "consensuador". En el Este, en tanto, Alberto Herrera (o su hijo Daniel) y el bellavistense Manuel Fernández no tendrían mayores problemas en acomodarse, y el cupo femenino le viene perfecto a Paula Khoder. Aquí, además, José Alberto Cúneo Vergés, Olijela Rivas y el "Tano" Alfaro impulsarían acoples. El será el movedizo ministro del Interior, Osvaldo Jaldo.
Los inquietos, tierra adentro, son los intendentes. La apuesta de Alperovich en favor de ellos, dándoles su precoz apoyo electoral, apaciguó las aguas, pero debajo del remanso se mueven otras corrientes. Acaso el capitalino Domingo Amaya, de diálogo constante con sus pares del interior, haya advertido que no es lo mismo 2011 con Alperovich en la Casa de Gobierno, que sin él. "Mientras José sea gobernador, yo voy a ser intendente", dijo pícaramente a este diario. Si Alperovich ya no es titular del Ejecutivo, ¿qué va a hacer y qué va a ser Amaya? El que avisa, reza la oración peronista, no traiciona.

Fantasmas y pesadillas
En el "yo voy a repetir" de Alperovich hay, también, un exorcismo contra el fantasma de que el gobernador, en realidad, no está trabajando para sí sino que está "armando" para su esposa. La senadora Beatriz Rojkés también está en campaña. En el orden nacional, gana notoriedad por la pulseada en la que se impuso, por vía judicial, a la intención del vicepresidente, Julio Cobos, de excluirla de la comisión bicameral que estudia los DNU. En el orden local, tiene una agenda cada vez más apretada de audiencias y de actos, ya en el Ejecutivo, ya en el PJ, con el ministro político, Edmundo Jiménez, como armador.
En verdad, pareciera que hasta Amaya quiere que Alperovich vuelva a postularse. Esa posibilidad, por cierto, le ahorraría varios problemas al mandatario. Si el gobernador debiese dejar un reemplezante, en su entorno apostarían plata que ese sería Manzur. Y a la primera dama de la provincia, aseguran, le cae muy mal no ser la "favorita". Dicho de otra manera, nadie quiere estar en el "cuero" del mandatario, que dijo que su esposa no será candidata a gobernadora, si él no va por la recontra-reelección.
A la vez, parece que al gobernador la idea de ser uno de los candidatos de la fórmula kirchnerista no termina de caerle simpática. Néstor Kirchner es el primer secretario general de la Unasur y, con ello, acaba de notificar que no ha resignado la posibilidad de postularse para la presidencia. En breve, comenzará a tomarse fotos con los presidentes de la región, semana de por medio. Contra este fervor pingüinista, los embajadores de la patria encuestadora siguen mostrando cifras en la Casa de Gobierno, según las cuales no hay escenario en el cual Kirchner pueda ganar en segunda vuelta. Con menos diplomacia, operadores tucumanos en la Capital Federal aseguran que los peronistas van a darle al tucumano la candidatura a vicepresidente sólo si están seguros de que perderán en 2011.

Reflejo condicionado
Mientras no sabe con certeza si debe calzarse un saco provincial o nacional, el jefe del Ejecutivo busca mostrarse como un jugador de todas las canchas. Para el caso, le abrió las puertas a Fernando Juri para evitar que el peronismo disidente nacional pudiera hacer pie con su figura en la provincia. Incluso, paró en seco a un par de colaboradores que pusieron reparos al retorno del ex vicegobernador. "Cuando vos le abrías la puertas, estaba bien. Pero ahora que se la abro yo, está mal", le restregó a uno. Todos coinciden en que no hubo ofrecimientos ni pedidos de cargos, aunque Alperovich habría ofertado acoples para su ex socio político. Entre los que le dieron la bienvenida a Juri, algunos mocionaron darle un lugar en la lista de diputados nacionales del año que viene. Pero el gobernador negó que haya cerrado algo en el lunch con los legisladores.
En definitiva, Alperovich navega todavía sin zozobrar pero sin tierra a la vista. En la Casa de Gobierno y en el Poder Legislativo muchos confiesan no entender por qué, si falta tanto tiempo para volver a las urnas, el gobernador ya salió a despacharse. Después, razonan que si son muchos los que no comprenden es porque la incertidumbre también es niebla que rodea al gobernador.
De hecho, se cierne sobre la nave alperovichista la tormenta de los autoconvocados, que conforme pasan los días amenaza con convertirse en un tifón. Alperovich, lejos de los buenos reflejos de los que solía jactarse, sólo mostró soberbia. Si no va a tener la humildad de dialogar con los miles de hombres y mujeres de la salud que le piden sueldos dignos a cambio de salvar las vidas de los cientos de miles de tucumanos necesitados a los que el Gobierno no salva de la pobreza, por lo menos podría aprender del pasado reciente. También Cristina Fernández ninguneó al campo y se quedó en "Pampa y la vía". La de los trabajadores de la sanidad puede convertirse en la "Resolución 125" del alperovichismo.

No soy yo: sos vos
La novedad, acaso, radica en que por momentos las aguas de la coyuntura parecen quitarle el manejo del timón al mandatario. Eso evidencia la decisión de prolongar el statu quo mediante el impulso de la reelección de todos. Dicho en los términos de dos abrepuertas del palacio, tal vez lo que le conviene a la carrera política de Alperovich es no buscar un tercer mandato consecutivo, sino irse a la Nación así sea como senador (Mansilla le cuida la banca) y preservarse con una pausa de cuatro años. Pero eso no le conviene a nigún otro miembro del esquema alperovichista.
En el microcosmos oficialista la recontra-reelección es un escenario tan malo (sobre todo por el violentamiento institucional que implica) que parece bueno.

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