05 Abril 2010 Seguir en 
Se suele decir que leer es una manera de conectarse con otros mundos -reales y fantásticos-, es un modo de conocer a los demás y a sí mismo. Desde siempre, el ser humano ha sentido la necesidad de escribir y leer para comunicarse con los demás. En las últimas décadas, ante el avance de la tecnología, se ha pronosticado la desaparición del libro por su versión digital, sin embargo, en uno y otro soporte, los adolescentes se siguen conmoviendo con los cuentos de Edgar Allan Poe o con la saga de Crepúsculo.
El 2 de abril se celebró el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil. La fecha evoca el nacimiento de Hans Christian Andersen (1805-1875), autor de memorables cuentos como El patito feo; El traje nuevo del emperador; La reina de las nieves; Las zapatillas rojas; El soldadito de plomo; El ruiseñor; El sastrecillo valiente y La sirenita. La propuesta surgió de la Organización Internacional para el Libro Juvenil (International Board on Books for Young People) con la idea de promover el entendimiento internacional a través de los libros infantiles y juveniles, facilitarles el acceso a niños y adolescentes de todos los países a los libros de calidad literaria y artística; favorecer la publicación y distribución de libros de calidad; proporcionar apoyo y formación a quienes trabajan con niños y jóvenes y con los libros concebidos para ellos y estimular la investigación y la publicación de trabajos académicos en el campo de los libros para niños y jóvenes.
Hay programas nacionales y provinciales que tratan de fomentar la lectura. Por ejemplo, desde hace unos años, se realiza en octubre la Maratón Nacional de Lectura, organizada la Fundación Leer. La entidad comenzó a funcionar en 1997 con la misión de trabajar por una Argentina alfabetizada, en la cual todos los niños tuvieran acceso a libros, pudiesen leer y valorasen la lectura.
La fundación fue impulsando programas, tales como "Proyecto Libro Abierto", "Comienzos compartidos", "Rincones de lectura en comedores, en instituciones de salud y en centros comunitarios"; "Maratones de lectura", "La importancia de leer" y "Familia de lectores, entre otros. Las propuestas se apoyan en investigaciones que demuestran que cuanto más leen los niños, mejor se desempeñan en la lectura y escritura. El hecho de estar diariamente en contacto con libros y de disfrutar de actividades sencillas como escuchar cuentos, despierta en ellos el deseo y la motivación por leer.
Nuestra provincia participa de esta propuesta y además cuenta desde 2003 con el proyecto "Tucumán en tiempo de lectura" que viene realizando una importante labor no sólo en la formación de lectores, sino también de docentes. "Quien escuchó las nanas de la voz de su madre, a quien le leyeron o le contaron cuentos en su infancia o quien recibió libros desde pequeño, seguramente quedó sumido en un verdadero nido de lectura. Pero para aquellos niños cuyas familias no han podido o no han sabido ofrecer ese nido, la escuela, los docentes, son quienes deben brindarles esta oportunidad. O sea, ser puentes entre los chicos y la cultura presente en los libros", afirmó la coordinadora del programa.
En alguna otra oportunidad, hemos señalado que los padres y los docentes son fundamentales en generar en los chicos el amor por la lectura, pero no podrán hacerlo si ellos no les dan el ejemplo. En los tiempos actuales, tan dominados por los medios audiovisuales, no es fácil captar la atención del chico hacia los libros. Si el docente ama lo que hace sabrá estimular a sus alumnos. Leer nos ayuda a crecer, a desarrollar la imaginación, a soñar. Apoyándonos en esas herramientas esenciales podremos intentar alguna vez que el sueño de muchas personas de vivir en un mundo mejor se haga realidad o, por lo menos, aportar un granito de arena.
El 2 de abril se celebró el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil. La fecha evoca el nacimiento de Hans Christian Andersen (1805-1875), autor de memorables cuentos como El patito feo; El traje nuevo del emperador; La reina de las nieves; Las zapatillas rojas; El soldadito de plomo; El ruiseñor; El sastrecillo valiente y La sirenita. La propuesta surgió de la Organización Internacional para el Libro Juvenil (International Board on Books for Young People) con la idea de promover el entendimiento internacional a través de los libros infantiles y juveniles, facilitarles el acceso a niños y adolescentes de todos los países a los libros de calidad literaria y artística; favorecer la publicación y distribución de libros de calidad; proporcionar apoyo y formación a quienes trabajan con niños y jóvenes y con los libros concebidos para ellos y estimular la investigación y la publicación de trabajos académicos en el campo de los libros para niños y jóvenes.
Hay programas nacionales y provinciales que tratan de fomentar la lectura. Por ejemplo, desde hace unos años, se realiza en octubre la Maratón Nacional de Lectura, organizada la Fundación Leer. La entidad comenzó a funcionar en 1997 con la misión de trabajar por una Argentina alfabetizada, en la cual todos los niños tuvieran acceso a libros, pudiesen leer y valorasen la lectura.
La fundación fue impulsando programas, tales como "Proyecto Libro Abierto", "Comienzos compartidos", "Rincones de lectura en comedores, en instituciones de salud y en centros comunitarios"; "Maratones de lectura", "La importancia de leer" y "Familia de lectores, entre otros. Las propuestas se apoyan en investigaciones que demuestran que cuanto más leen los niños, mejor se desempeñan en la lectura y escritura. El hecho de estar diariamente en contacto con libros y de disfrutar de actividades sencillas como escuchar cuentos, despierta en ellos el deseo y la motivación por leer.
Nuestra provincia participa de esta propuesta y además cuenta desde 2003 con el proyecto "Tucumán en tiempo de lectura" que viene realizando una importante labor no sólo en la formación de lectores, sino también de docentes. "Quien escuchó las nanas de la voz de su madre, a quien le leyeron o le contaron cuentos en su infancia o quien recibió libros desde pequeño, seguramente quedó sumido en un verdadero nido de lectura. Pero para aquellos niños cuyas familias no han podido o no han sabido ofrecer ese nido, la escuela, los docentes, son quienes deben brindarles esta oportunidad. O sea, ser puentes entre los chicos y la cultura presente en los libros", afirmó la coordinadora del programa.
En alguna otra oportunidad, hemos señalado que los padres y los docentes son fundamentales en generar en los chicos el amor por la lectura, pero no podrán hacerlo si ellos no les dan el ejemplo. En los tiempos actuales, tan dominados por los medios audiovisuales, no es fácil captar la atención del chico hacia los libros. Si el docente ama lo que hace sabrá estimular a sus alumnos. Leer nos ayuda a crecer, a desarrollar la imaginación, a soñar. Apoyándonos en esas herramientas esenciales podremos intentar alguna vez que el sueño de muchas personas de vivir en un mundo mejor se haga realidad o, por lo menos, aportar un granito de arena.







