14 Abril 2003 Seguir en 
Es diplomático, pero al defender sus principios es terminante. "Sobre muertos y mutilados no se puede propugnar un ilícito o el deseo de lograr ventajas económicas", dijo en su visita a LA GACETA el ministro plenipotenciario Ramón Villagra Delgado, director de la Sección Africa del Norte y Medio Oriente de la Cancillería Argentina. Se refería, por supuesto, a la posición argentina frente a la guerra de Irak.
"Nunca puede estar en consonancia con expectativas de ganancias que pudieran obtener empresas argentinas y no el país, en la reconstrucción de Irak, porque se estaría mezclando el noble propósito humanitario con un ánimo miserable de lucro", afirmó.
El funcionario, nacido en Tucumán, opina que aliarse por intereses mezquinos es una expresión subsirviente gratuita que, en los hechos, parece que no se recompensa. "Se respeta más a los países que, con altura, saben exponer sus diferencias y defender sus intereses que a aquellos que van a buscar potencias para que los ampare y les tiren un hueso. No quiero una Argentina así", enfatizó.
Severo control
El diplomático considera que la primera consecuencia en el aspecto económico girará en torno de quienes administren los recursos de Irak. Recordó que desde la primera guerra del Golfo se le impuso a ese país un severo control en la producción petrolera.
Por eso se preguntó: ¿quién gerenciará los cuantiosos recursos que tiene Irak?, ¿con qué se va a pagar la reconstrucción de ese país, ¿a qué nivel volverá su producción?
"El precio del petróleo es de tremenda importancia para muchos países del mundo, porque si sube mucho generará inflación", observó.
Advirtió que si bien la Argentina puede no sufrir consecuencias directas derivadas del conflicto, podría verse afectada si su principal aliado y socio -Brasil- ve comprometido su programa económico, político y social.
"Nunca puede estar en consonancia con expectativas de ganancias que pudieran obtener empresas argentinas y no el país, en la reconstrucción de Irak, porque se estaría mezclando el noble propósito humanitario con un ánimo miserable de lucro", afirmó.
El funcionario, nacido en Tucumán, opina que aliarse por intereses mezquinos es una expresión subsirviente gratuita que, en los hechos, parece que no se recompensa. "Se respeta más a los países que, con altura, saben exponer sus diferencias y defender sus intereses que a aquellos que van a buscar potencias para que los ampare y les tiren un hueso. No quiero una Argentina así", enfatizó.
Severo control
El diplomático considera que la primera consecuencia en el aspecto económico girará en torno de quienes administren los recursos de Irak. Recordó que desde la primera guerra del Golfo se le impuso a ese país un severo control en la producción petrolera.
Por eso se preguntó: ¿quién gerenciará los cuantiosos recursos que tiene Irak?, ¿con qué se va a pagar la reconstrucción de ese país, ¿a qué nivel volverá su producción?
"El precio del petróleo es de tremenda importancia para muchos países del mundo, porque si sube mucho generará inflación", observó.
Advirtió que si bien la Argentina puede no sufrir consecuencias directas derivadas del conflicto, podría verse afectada si su principal aliado y socio -Brasil- ve comprometido su programa económico, político y social.







