25 Marzo 2010 Seguir en 
La intolerancia, la violencia, los excesos -tanto en la transgresión como en el cumplimiento de la ley-, los intentos de hacer justicia con mano propia están reflejando un profundo malestar de la sociedad en los últimos tiempos. El domingo, alrededor de dos millares de vecinos incendiaron la Municipalidad de Baradero, ciudad ubicada a 150 kilómetros al noroeste de Buenos Aires, en protesta por la muerte de dos adolescentes que fallecieron cuando la motocicleta en la que viajaban fue embestida por una camioneta de la Dirección de Tránsito local. Los manifestantes también les prendieron fuego a otros edificios públicos y al vehículo en el que circulaban los inspectores.
Según las fuentes policiales, el accidente ocurrió a las 6, cuando los jóvenes -una mujer y un varón de 16 años- eran perseguidos por la camioneta, ya que, al parecer, no tenían los cascos. Según otros testimonios, se trató de un accidente. Los incidentes generaron daños en el Concejo Deliberante, el Registro Civil, el Juzgado de Faltas y una oficina del Instituto de Obra Médico Asistencial de Baradero. También fueron afectadas las instalaciones de la radio FM El Tiempo.
Como suele ocurrir últimamente en este tipo de incidentes, se les echó parte de la culpa a "infiltrados" que aprovecharon la situación para llevar adelante violentas agitaciones políticas y provocar destrozos, según dijo el gobernador bonaerense. El mandatario señaló que el punto fundamental del caso será establecer a través de la Justicia, si luego del accidente se cometió o no el delito de abandono de persona, que según el Código Penal equivale a una pena de cinco a 10 años para el culpable.
Al parecer, la desgracia persigue a Baradero porque ayer cuando varios centenares de vecinos manifestaban para pedir justicia por los chicos fallecidos, otro joven motociclista sin casco sufrió un accidente al chocar en una esquina de esa ciudad contra un automóvil y sufrió politraumatismos como consecuencia del impacto, especialmente en el cráneo. El muchacho fue auxiliado por vecinos que alertaron a la policía y a los médicos, tras lo cual fue trasladado de urgencia a un centro asistencial de la zona.
Nos parece que el hecho merece una reflexión, teniendo en cuenta las constantes infracciones de tránsito que suceden a diario en Tucumán. Por un lado, parte de la sociedad es reacia a cumplir con las normas y las viola apenas se presenta una oportunidad. Por otro, la misma autoridad no da el ejemplo. El año pasado se efectuó una sostenida campaña de difusión sobre la importancia de que los motociclistas usaran cascos. Comenzaron los controles para aplicar la norma, pero estos se fueron diluyendo con el correr de las semanas y muchos conductores aprovecharon la circunstancia para retornar al mal hábito. Hasta es frecuente ver circular por la ciudad a policías -hemos publicado fotografías en nuestra edición en papel y digital- sin la debida protección. En poblaciones del interior de la provincia, se incrementan las infracciones de los ciudadanos, ya sea porque el municipio carece de los recursos humanos necesarios o porque los controles son muy débiles.
¿Estamos exentos de que no suceda en Tucumán lo que ocurrió en Baradero? Creemos que la responsabilidad no sólo es de la autoridad, sino de la misma población y, en el caso de los adolescentes que manejan motos, de los mismos padres.
La sociedad debe tomar conciencia de que las normas de tránsito buscan proteger la vida propia y la del prójimo. Creemos, por otro lado, que si bien es comprensible el dolor de los progenitores bonaerenses por la muerte de sus hijos, no se justifica desde ningún punto de vista una pueblada. La violencia nunca fue solución de nada. Sería más que auspicioso si el tema de la seguridad vial se convirtiera en una política de Estado.
Según las fuentes policiales, el accidente ocurrió a las 6, cuando los jóvenes -una mujer y un varón de 16 años- eran perseguidos por la camioneta, ya que, al parecer, no tenían los cascos. Según otros testimonios, se trató de un accidente. Los incidentes generaron daños en el Concejo Deliberante, el Registro Civil, el Juzgado de Faltas y una oficina del Instituto de Obra Médico Asistencial de Baradero. También fueron afectadas las instalaciones de la radio FM El Tiempo.
Como suele ocurrir últimamente en este tipo de incidentes, se les echó parte de la culpa a "infiltrados" que aprovecharon la situación para llevar adelante violentas agitaciones políticas y provocar destrozos, según dijo el gobernador bonaerense. El mandatario señaló que el punto fundamental del caso será establecer a través de la Justicia, si luego del accidente se cometió o no el delito de abandono de persona, que según el Código Penal equivale a una pena de cinco a 10 años para el culpable.
Al parecer, la desgracia persigue a Baradero porque ayer cuando varios centenares de vecinos manifestaban para pedir justicia por los chicos fallecidos, otro joven motociclista sin casco sufrió un accidente al chocar en una esquina de esa ciudad contra un automóvil y sufrió politraumatismos como consecuencia del impacto, especialmente en el cráneo. El muchacho fue auxiliado por vecinos que alertaron a la policía y a los médicos, tras lo cual fue trasladado de urgencia a un centro asistencial de la zona.
Nos parece que el hecho merece una reflexión, teniendo en cuenta las constantes infracciones de tránsito que suceden a diario en Tucumán. Por un lado, parte de la sociedad es reacia a cumplir con las normas y las viola apenas se presenta una oportunidad. Por otro, la misma autoridad no da el ejemplo. El año pasado se efectuó una sostenida campaña de difusión sobre la importancia de que los motociclistas usaran cascos. Comenzaron los controles para aplicar la norma, pero estos se fueron diluyendo con el correr de las semanas y muchos conductores aprovecharon la circunstancia para retornar al mal hábito. Hasta es frecuente ver circular por la ciudad a policías -hemos publicado fotografías en nuestra edición en papel y digital- sin la debida protección. En poblaciones del interior de la provincia, se incrementan las infracciones de los ciudadanos, ya sea porque el municipio carece de los recursos humanos necesarios o porque los controles son muy débiles.
¿Estamos exentos de que no suceda en Tucumán lo que ocurrió en Baradero? Creemos que la responsabilidad no sólo es de la autoridad, sino de la misma población y, en el caso de los adolescentes que manejan motos, de los mismos padres.
La sociedad debe tomar conciencia de que las normas de tránsito buscan proteger la vida propia y la del prójimo. Creemos, por otro lado, que si bien es comprensible el dolor de los progenitores bonaerenses por la muerte de sus hijos, no se justifica desde ningún punto de vista una pueblada. La violencia nunca fue solución de nada. Sería más que auspicioso si el tema de la seguridad vial se convirtiera en una política de Estado.







