24 Marzo 2010 Seguir en 
Fue, sin duda, la cantante más importante que dio nuestro país y llevó desde siempre su tucumaneidad por los escenarios del mundo. Conquistó el amor de públicos de otras geografías que seguramente no la olvidarán, no sólo por su canto, sino también por su compromiso con la libertad, la paz y los derechos humanos. El 9 de marzo pasado, la organización Keren Kayemet Leisrael, dedicada al cuidado ambiental, rindió un homenaje a Mercedes Sosa en la ciudad de Beer Sheva, plantando el primer árbol de un bosque que llevará el nombre de nuestra comprovinciana.
En Israel, fue el folclorista Coqui Sosa, sobrino de la intérprete que estaba de gira por ese país, quien sembró el primer ejemplar y llevó en son de unidad tierra de los cerros tucumanos y del suelo mendocino, donde la "Negra" se convirtió en el emblema del Nuevo Cancionero. Por iniciativa de la entidad israelita, ayer se llevó a cabo la misma acción en la avenida Wenceslao Posse, frente a la terminal de ómnibus, en el parque 9 de Julio. En la ocasión, se colocó la piedra fundacional y se plantaron un lapacho y un olivo, y Coqui le puso emoción al acto cantando a capella "Luna tucumana", ese himno de nuestra provincia escrito por Atahualpa Yupanqui.
Meses atrás, el gobierno bonaerense había lanzado el Concurso Nacional de Esculturas "Homenaje a Mercedes Sosa", del que participaron artistas de todo el país. El autor de la obra elegida se dio a conocer en febrero pasado y sobre la base de su diseño se erigirá una escultura que se emplazará en el acceso al Anfiteatro Martín Fierro, recientemente restaurado en el Paseo del Bosque de la ciudad de La Plata.
El 20 enero, los populares artistas Ana Belén, Joan Manuel Serrat y Pedro Guerra, el cuarteto vocal argentino Opus Cuatro y la peruana Tania Libertad le rindieron homenaje en el Teatro de la Zarzuela de Madrid a la "Negra" en reconocimiento al "comportamiento artístico y humano de una mujer que fue amiga de todos y una persona generosa a pesar de ser la más grande", según dijeron los organizadores. El concierto sirvió también para recolectar fondos para las víctimas del terremoto en Haití. Por esos días, fue homenajeada en el Festival de Cosquín.
Fallecida a los 74 años en Buenos Aires, el 4 de octubre de 2009, Mercedes Sosa fue no sólo la cantante más importante que ha dado el país, sino también una de las más destacadas en el mundo de la música popular, ganadora de dos premios Grammy, uno por su versión de la Misa Criolla y el otro póstumo por "Cantora I".
Como suele suceder con frecuencia, los homenajes a los artistas e intelectuales que prestigian nuestra tierra nacen primero en otros lugares que no son los de su origen, como si tardíamente nos diéramos cuenta de su valor hasta que verlos reconocidos en otras geografías.
La iniciativa israelita de homenajear a un artista -que además no pertenece a su país- plantando un bosque, es desde todo punto de vista conmovedora porque está relacionada no sólo con el cuidado del medio ambiente, sino con la vida. Sería auspicioso si cada tucumano destacado tuviese un bosque y un monumento o un busto como el que tendrá Mercedes Sosa a partir de una convocatoria que lanzó el gobierno local en estos días. Recientemente han partido al silencio otros comprovincianos notorios como Tomás Eloy Martínez, Julio Ardiles Gray, María Elvira Juárez y María Eugenia Valentié, por citar algunos nombres, o sin ir más lejos, Atahualpa Yupanqui, que amó a Tucumán más que cualquier otro nativo de esta tierra.
"El árbol que tú olvidaste siempre se acuerda de ti, y le pregunta a la noche si serás o no feliz. El arroyo me ha contado que el árbol suele decir: quien se aleja junta quejas en vez de quedarse aquí", escribió con don Ata.
En Israel, fue el folclorista Coqui Sosa, sobrino de la intérprete que estaba de gira por ese país, quien sembró el primer ejemplar y llevó en son de unidad tierra de los cerros tucumanos y del suelo mendocino, donde la "Negra" se convirtió en el emblema del Nuevo Cancionero. Por iniciativa de la entidad israelita, ayer se llevó a cabo la misma acción en la avenida Wenceslao Posse, frente a la terminal de ómnibus, en el parque 9 de Julio. En la ocasión, se colocó la piedra fundacional y se plantaron un lapacho y un olivo, y Coqui le puso emoción al acto cantando a capella "Luna tucumana", ese himno de nuestra provincia escrito por Atahualpa Yupanqui.
Meses atrás, el gobierno bonaerense había lanzado el Concurso Nacional de Esculturas "Homenaje a Mercedes Sosa", del que participaron artistas de todo el país. El autor de la obra elegida se dio a conocer en febrero pasado y sobre la base de su diseño se erigirá una escultura que se emplazará en el acceso al Anfiteatro Martín Fierro, recientemente restaurado en el Paseo del Bosque de la ciudad de La Plata.
El 20 enero, los populares artistas Ana Belén, Joan Manuel Serrat y Pedro Guerra, el cuarteto vocal argentino Opus Cuatro y la peruana Tania Libertad le rindieron homenaje en el Teatro de la Zarzuela de Madrid a la "Negra" en reconocimiento al "comportamiento artístico y humano de una mujer que fue amiga de todos y una persona generosa a pesar de ser la más grande", según dijeron los organizadores. El concierto sirvió también para recolectar fondos para las víctimas del terremoto en Haití. Por esos días, fue homenajeada en el Festival de Cosquín.
Fallecida a los 74 años en Buenos Aires, el 4 de octubre de 2009, Mercedes Sosa fue no sólo la cantante más importante que ha dado el país, sino también una de las más destacadas en el mundo de la música popular, ganadora de dos premios Grammy, uno por su versión de la Misa Criolla y el otro póstumo por "Cantora I".
Como suele suceder con frecuencia, los homenajes a los artistas e intelectuales que prestigian nuestra tierra nacen primero en otros lugares que no son los de su origen, como si tardíamente nos diéramos cuenta de su valor hasta que verlos reconocidos en otras geografías.
La iniciativa israelita de homenajear a un artista -que además no pertenece a su país- plantando un bosque, es desde todo punto de vista conmovedora porque está relacionada no sólo con el cuidado del medio ambiente, sino con la vida. Sería auspicioso si cada tucumano destacado tuviese un bosque y un monumento o un busto como el que tendrá Mercedes Sosa a partir de una convocatoria que lanzó el gobierno local en estos días. Recientemente han partido al silencio otros comprovincianos notorios como Tomás Eloy Martínez, Julio Ardiles Gray, María Elvira Juárez y María Eugenia Valentié, por citar algunos nombres, o sin ir más lejos, Atahualpa Yupanqui, que amó a Tucumán más que cualquier otro nativo de esta tierra.
"El árbol que tú olvidaste siempre se acuerda de ti, y le pregunta a la noche si serás o no feliz. El arroyo me ha contado que el árbol suele decir: quien se aleja junta quejas en vez de quedarse aquí", escribió con don Ata.







