Es mucho más que una ley, casi se diría que instala una nueva manera de vivir en sociedad. Nunca antes la Argentina - y menos Tucumán- había dado a luz una norma que protegiera tanto a la mujer, desde todo punto de vista, no sólo contra la violencia. La ley Nº 26.485 de Protección Integral a las Mujeres pretende erradicar las costumbres que ponen al género en desventaja. En lo laboral, por ejemplo, exigirá que hombres y mujeres cobren idéntico sueldo por la misma función. Esto terminará con el mal hábito de algunas empresas que le cambian el nombre al puesto de gerente cuando lo ocupa una mujer, con el objetivo de pagarle menos (cuando es él, es gerente; si es ella, es "coordinadora general" o "jefa de áreas"). También tendrán que pensar dos veces antes de exigirle un test de embarazo a las chicas que quieran contratar (¡Esto ocurre! aunque parezca increíble). En Salud, en un ítem denominado "violencia obstétrica", la ley ordena el trato humanizado de las parturientas en los hospitales y condena la "patologización de los procesos naturales" (¿excesos de cesáreas?).
La ley nacional, sancionada el 11 de marzo del año pasado, ambiciona desterrar las concepciones machistas. Y para ello establece que en la escuela se incluyan contenidos curriculares sobre la perspectiva de género, el respeto por la mujer, la tolerancia y la igualdad entre los sexos, además de la democratización de las relaciones familiares (se les enseñará que no hay un "jefe" del hogar, sino, en todo caso, dos).
En suma, esta norma no sólo protege a la mujer en situación de violencia sino que previene el maltrato en todas sus formas, dentro y fuera del hogar.
En el caso específico de la violencia doméstica la nueva ley trata de abrirle todas las puertas a la mujer en peligro, desde la realidad, no desde la teoría. De esa manera acorta los trámites burocráticos para que reciba protección en forma rápida, y sobre todo, para que no se arrepienta o la hagan desistir en el camino y retire la denuncia. La nueva ley permite realizar ante cualquier juez, -y no sólo uno que sea de Familia- el pedido de protección de persona (cuando se decide la exclusión del agresor del hogar o se resguarda a la mujer y a sus hijos) o de prohibición de acercamiento a la casa, al trabajo o donde fuere. Este artículo parece estar hecho a la medida de la realidad tucumana, porque en la capital, de los siete juzgados de Familia hay tres vacantes, y el resto está abarrotado de trabajo. Esto hará que la primera medida, de la cual a veces depende la vida de una mujer, que es la protección de la persona en casos de extrema gravedad, se haga en forma expeditiva (y luego seguir con el juzgado que corresponde).
Hasta ahora, el trámite podía ser exitoso o no, o podía llegar cuando ya era demasiado tarde y la agresión ya se había producido. A la víctima se le pedía un informe psicológico que puede llevar dos meses. Con esta ley, para demostrar que se está ante una situación de riesgo cierto -con o sin lesiones - bastará con la evaluación que hagan los equipos técnicos del relato de la víctima. No necesitará mostrar las lesiones. Otra novedad es que la víctima ya no tendrá que declarar frente a frente con el agresor ante el juez, sino en audiencias separadas. Esto le dará oportunidad a la mujer de hablar sin toparse con los ojos, que la aterran y la paralizan, de su ex pareja. Y algo más: a partir de ahora cualquiera, no sólo la víctima, puede pedir una medida de protección de persona para una mujer que está en peligro. En la ley provincial los únicos que podían solicitar esa medida eran los padres o los suegros. Cualquier vecino, harto de ver injusticias por la ventana, podrá presentarse y pedir una medida cautelar.
Pero con las leyes no hacemos nada si no hay una adecuada articulación con todos los organismos del Estado para que la justicia llegue a quienes la necesitan. Tampoco sirven los mejores programas y equipos capacitados si no pueden acercarse a las víctimas, porque esto se logra únicamente con coordinación y comunicación entre los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. La Corte Suprema de Justicia de Tucumán anunció que alrededor del 20 de abril abrirá la Oficina de Violencia Doméstica. Esta dependencia abrirá los brazos de la justicia a todo aquel que sufra maltrato en el hogar.
La nueva ley y la OVD, con sus equipos transdisciplinarios, tratarán de ahorrarle a la mujer el doloroso vía crucis de pasar por una infinidad de dependencias, en algunos casos varias veces, hasta conseguir respuesta. En la Oficina la estará esperando alguien "que sabe" lo que la víctima siente y necesita, y la ayudará a ver el camino y a decidir.
Jornadas como las que se iniciaron ayer en la que se hace la "bajada" de la ley a la realidad tucumana, para ver de qué manera se puede aplicar, son las que le darán factibilidad a la normativa.
Hay que aclarar que esta no es la única ley que protege a la mujer de la violencia, porque muchas situaciones ya estaban contempladas en otras normas como la provincial 7.264 de Prevención de la Violencia Familiar, la de Acoso Sexual en el lugar de Trabajo o la de Belén Do Pará (de origen brasileño). Pero es la única ley que protege exclusivamente a la mujer -y que además lo hace en forma integral teniendo en cuenta todos sus aspectos-, de ahí que puede ser tan amplia y tan específica, a la vez.
Tanto la "movida" de la Corte como la del Ministerio de Desarrollo Social sirven para aceitar los canales de equipos muy bien preparados, pero a los que muchas veces les faltó coordinación. El solo hecho de articular esfuerzos ya es importante. Entre 2007 y el año pasado, una mujer muere por mes, en Tucumán, a manos de su pareja o ex pareja. En el país son 260 (en 2009) las víctimas que a pesar de haber denunciado, la justicia no llega a tiempo. Pero lo más importe de la ley es que quiere cambiar la historia de violencia y apuesta a una convivencia democrática.
La ley nacional, sancionada el 11 de marzo del año pasado, ambiciona desterrar las concepciones machistas. Y para ello establece que en la escuela se incluyan contenidos curriculares sobre la perspectiva de género, el respeto por la mujer, la tolerancia y la igualdad entre los sexos, además de la democratización de las relaciones familiares (se les enseñará que no hay un "jefe" del hogar, sino, en todo caso, dos).
En suma, esta norma no sólo protege a la mujer en situación de violencia sino que previene el maltrato en todas sus formas, dentro y fuera del hogar.
En el caso específico de la violencia doméstica la nueva ley trata de abrirle todas las puertas a la mujer en peligro, desde la realidad, no desde la teoría. De esa manera acorta los trámites burocráticos para que reciba protección en forma rápida, y sobre todo, para que no se arrepienta o la hagan desistir en el camino y retire la denuncia. La nueva ley permite realizar ante cualquier juez, -y no sólo uno que sea de Familia- el pedido de protección de persona (cuando se decide la exclusión del agresor del hogar o se resguarda a la mujer y a sus hijos) o de prohibición de acercamiento a la casa, al trabajo o donde fuere. Este artículo parece estar hecho a la medida de la realidad tucumana, porque en la capital, de los siete juzgados de Familia hay tres vacantes, y el resto está abarrotado de trabajo. Esto hará que la primera medida, de la cual a veces depende la vida de una mujer, que es la protección de la persona en casos de extrema gravedad, se haga en forma expeditiva (y luego seguir con el juzgado que corresponde).
Hasta ahora, el trámite podía ser exitoso o no, o podía llegar cuando ya era demasiado tarde y la agresión ya se había producido. A la víctima se le pedía un informe psicológico que puede llevar dos meses. Con esta ley, para demostrar que se está ante una situación de riesgo cierto -con o sin lesiones - bastará con la evaluación que hagan los equipos técnicos del relato de la víctima. No necesitará mostrar las lesiones. Otra novedad es que la víctima ya no tendrá que declarar frente a frente con el agresor ante el juez, sino en audiencias separadas. Esto le dará oportunidad a la mujer de hablar sin toparse con los ojos, que la aterran y la paralizan, de su ex pareja. Y algo más: a partir de ahora cualquiera, no sólo la víctima, puede pedir una medida de protección de persona para una mujer que está en peligro. En la ley provincial los únicos que podían solicitar esa medida eran los padres o los suegros. Cualquier vecino, harto de ver injusticias por la ventana, podrá presentarse y pedir una medida cautelar.
Pero con las leyes no hacemos nada si no hay una adecuada articulación con todos los organismos del Estado para que la justicia llegue a quienes la necesitan. Tampoco sirven los mejores programas y equipos capacitados si no pueden acercarse a las víctimas, porque esto se logra únicamente con coordinación y comunicación entre los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. La Corte Suprema de Justicia de Tucumán anunció que alrededor del 20 de abril abrirá la Oficina de Violencia Doméstica. Esta dependencia abrirá los brazos de la justicia a todo aquel que sufra maltrato en el hogar.
La nueva ley y la OVD, con sus equipos transdisciplinarios, tratarán de ahorrarle a la mujer el doloroso vía crucis de pasar por una infinidad de dependencias, en algunos casos varias veces, hasta conseguir respuesta. En la Oficina la estará esperando alguien "que sabe" lo que la víctima siente y necesita, y la ayudará a ver el camino y a decidir.
Jornadas como las que se iniciaron ayer en la que se hace la "bajada" de la ley a la realidad tucumana, para ver de qué manera se puede aplicar, son las que le darán factibilidad a la normativa.
Hay que aclarar que esta no es la única ley que protege a la mujer de la violencia, porque muchas situaciones ya estaban contempladas en otras normas como la provincial 7.264 de Prevención de la Violencia Familiar, la de Acoso Sexual en el lugar de Trabajo o la de Belén Do Pará (de origen brasileño). Pero es la única ley que protege exclusivamente a la mujer -y que además lo hace en forma integral teniendo en cuenta todos sus aspectos-, de ahí que puede ser tan amplia y tan específica, a la vez.
Tanto la "movida" de la Corte como la del Ministerio de Desarrollo Social sirven para aceitar los canales de equipos muy bien preparados, pero a los que muchas veces les faltó coordinación. El solo hecho de articular esfuerzos ya es importante. Entre 2007 y el año pasado, una mujer muere por mes, en Tucumán, a manos de su pareja o ex pareja. En el país son 260 (en 2009) las víctimas que a pesar de haber denunciado, la justicia no llega a tiempo. Pero lo más importe de la ley es que quiere cambiar la historia de violencia y apuesta a una convivencia democrática.







