23 Marzo 2010 Seguir en 
ALBERDI Y LOS INGENIEROS
El bicentenario del nacimiento de Alberdi ha originado un movimiento para resaltar este acontecimiento que enaltece la ya rica historia de Tucumán en el concierto nacional. Por esta razón, los abogados se han movilizado con justas razones. Pero mi preocupación se centra en la actitud pasiva de los ingenieros en estas circunstancias: no noto en ellos que exista un interés para resaltar el pensamiento del prócer acerca de su importancia. Decía Alberdi: "El ingeniero es el soldado de la naturaleza; el oficial natural que tiene a su cargo el mundo de esos soldados, formados por Dios mismo, que representan esas fuerzas, eternamente activas y militantes, que se llaman el vapor, la electricidad, el gas, la gravitación, el viento, el agua, el calor, el nivel. Mientras los guerreros no hacen más que retardar el acaecimiento de ese evento salvador del género humano, los ingenieros hacen por su realización más que los más célebres guerreros que la Historia recuerde". El conocimiento de este somero pensamiento hubiera bastado para activar a los ingenieros.
Héctor Federico Boero
hectorboero@hotmail.com
LA RESILIENCIA
Hoy parecería que a la vida la viven los políticos, la comprenden los comunicadores y la padece la gente, producto de las hartas e insalvables crisis políticas, económicas y sociales a la que estamos continuamente sometidos los ciudadanos de "a pie"; sus consecuencias gestan una nutrida incertidumbre. Ensayaré una hipótesis para los que aún tienen "resto" que, como un anodino llevara consuelo: La resiliencia (capacidad del los sujetos para sobreponerse a períodos de dolor emocional); este término fue acuñado por la psicología, refiriéndose a aquellas personas que inexplicablemente sobrevivieron bajo condiciones extremas como víctimas de catástrofes naturales y violencias. Hoy se puede ver en los desoladores terremotos de Haití y Chile. Esos seres que sobreviven y sobrevivirán, tendrán más entereza, como una muestra fiel de la selección natural evolutiva de la raza humana. Si bien la capacidad de adaptación en estas adversidades dista de nuestra realidad, se puede parangonar en una escala menor, dado el continuo de presiones en el marco democrático que vivimos. Ensayar este proceso es una resiliencia escalonada que, como conclusión final, tal vez dé frutos que proveerán en un futuro cercano ciudadanos más honestos, solidarios, y comprometidos con el bien común. Aunque suene extraño, esto es parte de la hipótesis.
Juan Ernesto Kairuz
jekairuz@yahoo.com.ar
LA CONFIANZA
A medida que vamos transitando nuestra vida, nos han enseñado a confiar y a mentir. Enseñamos a nuestros hijos que es importante confiar. La confianza es el mejor regalo que un cónyuge, un amigo, un padre, un empleado, un empleador, un presidente, un político, le puede hacer a su prójimo, a su pueblo, etcétera. Si alguien no nos dice la verdad y lo descubrimos, la relación se desintegra. Nos dicen que lo que vemos, oímos y sentimos es falso (es virtual o mediático) y porque necesitamos creer dejamos de lado nuestra incredulidad, pese a las evidencias, y creemos una vez más. Ante lo verdadero uno empieza a dudar de uno mismo y a cuestionarse sobre el concepto de confiar. El comerciante me cobró de más o el Indec no dice la verdad; ¿a quién le creo: al Gobierno o a la oposición? Necesitamos convertirnos en personas que buscan la verdad y tener discernimiento sobre en quién confiar y cuándo confiar. Sólo la verdad conquista y triunfa; la cuestión parece ser que tenemos que tener mucha paciencia (si algunos llegamos vivos), para ver que rijan nuestro destino como nación. Podríamos aprovechar el Bicentenario de nuestro primer grito de libertad, celebrando sin egoísmo, ni intereses mezquinos, diciendo al pueblo de qué se trata. Rememoro aquel 25 de Mayo de 1810. Mi deseo es que todos unidos emprendamos un nuevo camino, con la certeza de lograr la paz. Con la esperanza de que a nuestros hijos y nietos les dejaremos realmente la república federal que soñaran nuestros próceres. "Un Estado es una corporación perfecta de hombres libres, unidos para disfrutar de derechos y ventajas comunes" (Hugo Grocio). "Lo que no es bueno para el enjambre, no es bueno para la abeja" (Mario Aurelio).
Pablo José Giunta
pjg1940@yahoo.com.ar
VARITAS (I)
Realmente lo de los varitas no me asombra en absoluto. En Tucumán hay una impunidad tal en el tránsito, en todos los órdenes, que cada uno hace lo que quiere. Los domingos, la ciudad es tierra de nadie y, como nadie controla, todos hacen lo que les parece. Taxis y particulares que giran en U en la avenida Mate de Luna, pasan semáforos en rojo, estacionan en doble y triple fila. Lo que pasa es que nadie controla nada. ¿Dónde quedaron los controles del uso del casco en los motociclistas? ¿Dónde quedó la disposición de que no pueden ir más de dos y sin niños? ¿Quién controla el uso del cinturón en los automovilistas? Pero seguimos autorizando la circulación de taxis sin vidrios (con un plástico) o, peor aún, sin paragolpes, lo cual está totalmente prohibido. Volviendo a los varitas, detienen a vehículos de modelos nuevos y piden hasta la gasa del botiquín y, si no están en regla, la coima. En cambio, a la par pasa un auto destartalado que hasta es un peligro para el tránsito y nadie le dice nada. Total, ¿a este qué se le puede sacar? Una sociedad ordenada, lamentablemente, se logra con leyes y con su cumplimiento. Si se aflojan los controles serios, el ciudadano se relaja y hace lo que le conviene sin pensar que pone en peligro la vida de otro ser humano.
Aníbal Muzzio
amuzzio@arnet.com.ar
VARITAS (II)
En estos días en que está tan en boga la conducta de los inspectores de la capital, en Yerba Buena las cosas son completamente distintas. Si hay algo que destacar es el correcto desempeño de los inspectores municipales. Estos trabajan hasta altas horas de la noche o en caso de desvíos por obras públicas, siempre con la mejor predisposición. Y aunque no lo crean, en 18 años que vivo en la Ciudad Jardín, nunca se me pidieron un centavo en concepto de coima.
Hugo Fernando Taljuk
Manz.F-Casa 26
Barrio APUNT
Yerba Buena-Tucumán
PALOS BORRACHOS
Le digo al lector Claudio Daquin (carta del 21/3) que no está solo. El suscripto ya tuvo la experiencia de hacer público el tema de los yuchanes o palo borracho, pero en una situación diferente. Lo mío fue una denuncia contra los funcionarios municipales inescrupulosos, a fines del año 2007 a través de este medio. Ordenaron la mutilación de los yuchanes de la plaza Almirante Brown en el barrio Victoria con la infantil excusa de que sus raíces estaban levantando la calzada de hormigón. Dejaron los troncos emergentes que pugnan por revivir con brotes que están a la vista. La calzada se reparó sin necesidad de que hubieran sido destruidos, y el silencio envolvió el crimen. Recuerde, amigo Daquin, que yo pienso como usted; al menos, ya somos dos.
Francisco S. Aragón
Avenida Independencia 1.498
S.M. de Tucumán
EL AGUA
Según afirmaron estudiosos, el agua potable debe mantenerse incolora, inodora e insípida; en una palabra, "pura". Pero desde que este servicio se privatizó es habitual que en diferentes épocas del año ninguna de estas elementales normas e higiene se cumplan, causando afecciones y dolencias digestivas en todo aquel que la consume. Su pigmentación es turbia y en otras circunstancias posee un extraño sabor y aroma a metal oxidado, sin que autoridades de la empresa distribuidora del vital fluido ni funcionarios se hayan percatado o brinden solución a este delicado tema, posiblemente porque sus situaciones económicas y las remuneraciones de las que gozan les permiten consumir del agua purificada en recipientes.
Fernando A. Ferrari
fernando_20@live.com.ar
Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad. También podrán ser enviadas por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar, consignando domicilio real y N° de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA se reserva el derecho de publicación.
El bicentenario del nacimiento de Alberdi ha originado un movimiento para resaltar este acontecimiento que enaltece la ya rica historia de Tucumán en el concierto nacional. Por esta razón, los abogados se han movilizado con justas razones. Pero mi preocupación se centra en la actitud pasiva de los ingenieros en estas circunstancias: no noto en ellos que exista un interés para resaltar el pensamiento del prócer acerca de su importancia. Decía Alberdi: "El ingeniero es el soldado de la naturaleza; el oficial natural que tiene a su cargo el mundo de esos soldados, formados por Dios mismo, que representan esas fuerzas, eternamente activas y militantes, que se llaman el vapor, la electricidad, el gas, la gravitación, el viento, el agua, el calor, el nivel. Mientras los guerreros no hacen más que retardar el acaecimiento de ese evento salvador del género humano, los ingenieros hacen por su realización más que los más célebres guerreros que la Historia recuerde". El conocimiento de este somero pensamiento hubiera bastado para activar a los ingenieros.
Héctor Federico Boero
hectorboero@hotmail.com
LA RESILIENCIA
Hoy parecería que a la vida la viven los políticos, la comprenden los comunicadores y la padece la gente, producto de las hartas e insalvables crisis políticas, económicas y sociales a la que estamos continuamente sometidos los ciudadanos de "a pie"; sus consecuencias gestan una nutrida incertidumbre. Ensayaré una hipótesis para los que aún tienen "resto" que, como un anodino llevara consuelo: La resiliencia (capacidad del los sujetos para sobreponerse a períodos de dolor emocional); este término fue acuñado por la psicología, refiriéndose a aquellas personas que inexplicablemente sobrevivieron bajo condiciones extremas como víctimas de catástrofes naturales y violencias. Hoy se puede ver en los desoladores terremotos de Haití y Chile. Esos seres que sobreviven y sobrevivirán, tendrán más entereza, como una muestra fiel de la selección natural evolutiva de la raza humana. Si bien la capacidad de adaptación en estas adversidades dista de nuestra realidad, se puede parangonar en una escala menor, dado el continuo de presiones en el marco democrático que vivimos. Ensayar este proceso es una resiliencia escalonada que, como conclusión final, tal vez dé frutos que proveerán en un futuro cercano ciudadanos más honestos, solidarios, y comprometidos con el bien común. Aunque suene extraño, esto es parte de la hipótesis.
Juan Ernesto Kairuz
jekairuz@yahoo.com.ar
LA CONFIANZA
A medida que vamos transitando nuestra vida, nos han enseñado a confiar y a mentir. Enseñamos a nuestros hijos que es importante confiar. La confianza es el mejor regalo que un cónyuge, un amigo, un padre, un empleado, un empleador, un presidente, un político, le puede hacer a su prójimo, a su pueblo, etcétera. Si alguien no nos dice la verdad y lo descubrimos, la relación se desintegra. Nos dicen que lo que vemos, oímos y sentimos es falso (es virtual o mediático) y porque necesitamos creer dejamos de lado nuestra incredulidad, pese a las evidencias, y creemos una vez más. Ante lo verdadero uno empieza a dudar de uno mismo y a cuestionarse sobre el concepto de confiar. El comerciante me cobró de más o el Indec no dice la verdad; ¿a quién le creo: al Gobierno o a la oposición? Necesitamos convertirnos en personas que buscan la verdad y tener discernimiento sobre en quién confiar y cuándo confiar. Sólo la verdad conquista y triunfa; la cuestión parece ser que tenemos que tener mucha paciencia (si algunos llegamos vivos), para ver que rijan nuestro destino como nación. Podríamos aprovechar el Bicentenario de nuestro primer grito de libertad, celebrando sin egoísmo, ni intereses mezquinos, diciendo al pueblo de qué se trata. Rememoro aquel 25 de Mayo de 1810. Mi deseo es que todos unidos emprendamos un nuevo camino, con la certeza de lograr la paz. Con la esperanza de que a nuestros hijos y nietos les dejaremos realmente la república federal que soñaran nuestros próceres. "Un Estado es una corporación perfecta de hombres libres, unidos para disfrutar de derechos y ventajas comunes" (Hugo Grocio). "Lo que no es bueno para el enjambre, no es bueno para la abeja" (Mario Aurelio).
Pablo José Giunta
pjg1940@yahoo.com.ar
VARITAS (I)
Realmente lo de los varitas no me asombra en absoluto. En Tucumán hay una impunidad tal en el tránsito, en todos los órdenes, que cada uno hace lo que quiere. Los domingos, la ciudad es tierra de nadie y, como nadie controla, todos hacen lo que les parece. Taxis y particulares que giran en U en la avenida Mate de Luna, pasan semáforos en rojo, estacionan en doble y triple fila. Lo que pasa es que nadie controla nada. ¿Dónde quedaron los controles del uso del casco en los motociclistas? ¿Dónde quedó la disposición de que no pueden ir más de dos y sin niños? ¿Quién controla el uso del cinturón en los automovilistas? Pero seguimos autorizando la circulación de taxis sin vidrios (con un plástico) o, peor aún, sin paragolpes, lo cual está totalmente prohibido. Volviendo a los varitas, detienen a vehículos de modelos nuevos y piden hasta la gasa del botiquín y, si no están en regla, la coima. En cambio, a la par pasa un auto destartalado que hasta es un peligro para el tránsito y nadie le dice nada. Total, ¿a este qué se le puede sacar? Una sociedad ordenada, lamentablemente, se logra con leyes y con su cumplimiento. Si se aflojan los controles serios, el ciudadano se relaja y hace lo que le conviene sin pensar que pone en peligro la vida de otro ser humano.
Aníbal Muzzio
amuzzio@arnet.com.ar
VARITAS (II)
En estos días en que está tan en boga la conducta de los inspectores de la capital, en Yerba Buena las cosas son completamente distintas. Si hay algo que destacar es el correcto desempeño de los inspectores municipales. Estos trabajan hasta altas horas de la noche o en caso de desvíos por obras públicas, siempre con la mejor predisposición. Y aunque no lo crean, en 18 años que vivo en la Ciudad Jardín, nunca se me pidieron un centavo en concepto de coima.
Hugo Fernando Taljuk
Manz.F-Casa 26
Barrio APUNT
Yerba Buena-Tucumán
PALOS BORRACHOS
Le digo al lector Claudio Daquin (carta del 21/3) que no está solo. El suscripto ya tuvo la experiencia de hacer público el tema de los yuchanes o palo borracho, pero en una situación diferente. Lo mío fue una denuncia contra los funcionarios municipales inescrupulosos, a fines del año 2007 a través de este medio. Ordenaron la mutilación de los yuchanes de la plaza Almirante Brown en el barrio Victoria con la infantil excusa de que sus raíces estaban levantando la calzada de hormigón. Dejaron los troncos emergentes que pugnan por revivir con brotes que están a la vista. La calzada se reparó sin necesidad de que hubieran sido destruidos, y el silencio envolvió el crimen. Recuerde, amigo Daquin, que yo pienso como usted; al menos, ya somos dos.
Francisco S. Aragón
Avenida Independencia 1.498
S.M. de Tucumán
EL AGUA
Según afirmaron estudiosos, el agua potable debe mantenerse incolora, inodora e insípida; en una palabra, "pura". Pero desde que este servicio se privatizó es habitual que en diferentes épocas del año ninguna de estas elementales normas e higiene se cumplan, causando afecciones y dolencias digestivas en todo aquel que la consume. Su pigmentación es turbia y en otras circunstancias posee un extraño sabor y aroma a metal oxidado, sin que autoridades de la empresa distribuidora del vital fluido ni funcionarios se hayan percatado o brinden solución a este delicado tema, posiblemente porque sus situaciones económicas y las remuneraciones de las que gozan les permiten consumir del agua purificada en recipientes.
Fernando A. Ferrari
fernando_20@live.com.ar
Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad. También podrán ser enviadas por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar, consignando domicilio real y N° de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA se reserva el derecho de publicación.







