24 Abril 2002 Seguir en 
MONTEVIDEO.- El presidente uruguayo, Jorge Batlle, anunció ayer la ruptura de relaciones con Cuba por las ofensas que recibió de su homólogo cubano, Fidel Castro, quien criticó duramente a Uruguay por haber impulsado en la ONU una resolución sobre los derechos humanos en la isla. Castro, al referirse el lunes a la actitud de Uruguay, calificó a Batlle como "el trasnochado y abyecto Judas que preside el Uruguay". Y anoche, pese al anuncio de la ruptura diplomática, el líder cubano dijo que Batlle es un lacayo de Estados Unidos. Recientemente, el canciller cubano, Felipe Pérez Roque, calificó a Uruguay, Argentina y Costa Rica como serviles a los intereses de Washington por votar contra Cuba en la ONU.
Las relaciones entre Cuba y Uruguay, establecidas por primera vez en 1902, se reanudaron en 1985 con el retorno de la democracia al país sudamericano, tras doce años de régimen militar. Los gobiernos democráticos posdictadura en América Latina se abstuvieron muchas veces de votar mociones de condena a Cuba por acusaciones de violar los derechos humanos.
El flanco interno
Pero Batlle, quien asumió en marzo del 2000, se ha mostrado más crítico que sus antecesores con respecto a la isla. La Comisión de Derechos Humanos de la ONU aprobó el viernes una resolución, respaldada por varios países latinoamericanos, en la que se insta al gobierno de Castro a poner tanto esfuerzo en el fortalecimiento de los derechos humanos como los que ha dedicado a mejorar las políticas sociales. La influyente izquierda uruguaya, que ocupa el 40% de las bancas en el Congreso bicameral, ha criticado al gobierno por presentar la moción sobre Cuba, que fue aprobada con 23 votos sobre 53, con nueve abstenciones, entre ellas la de Brasil y Ecuador. Opertti dijo que la moción no pretendía condenar a Cuba sino ayudarla, al pedir que una misión del Alto Comisionado de las Naciones Unidas visitara la isla. (DPA/TELAM-SNI)
Las relaciones entre Cuba y Uruguay, establecidas por primera vez en 1902, se reanudaron en 1985 con el retorno de la democracia al país sudamericano, tras doce años de régimen militar. Los gobiernos democráticos posdictadura en América Latina se abstuvieron muchas veces de votar mociones de condena a Cuba por acusaciones de violar los derechos humanos.
El flanco interno
Pero Batlle, quien asumió en marzo del 2000, se ha mostrado más crítico que sus antecesores con respecto a la isla. La Comisión de Derechos Humanos de la ONU aprobó el viernes una resolución, respaldada por varios países latinoamericanos, en la que se insta al gobierno de Castro a poner tanto esfuerzo en el fortalecimiento de los derechos humanos como los que ha dedicado a mejorar las políticas sociales. La influyente izquierda uruguaya, que ocupa el 40% de las bancas en el Congreso bicameral, ha criticado al gobierno por presentar la moción sobre Cuba, que fue aprobada con 23 votos sobre 53, con nueve abstenciones, entre ellas la de Brasil y Ecuador. Opertti dijo que la moción no pretendía condenar a Cuba sino ayudarla, al pedir que una misión del Alto Comisionado de las Naciones Unidas visitara la isla. (DPA/TELAM-SNI)







