21 Marzo 2010 Seguir en 
BEIJING.- Toneladas de arena del desierto de Gobi se abatieron ayer sobre Beijing, en una tormenta que dejó a la capital de China inmersa en una nube amarillenta y nociva para la salud de sus habitantes.
La oficina de meteorología cifró la calidad del aire en 5, o "muy peligroso", y recomendó a la gente que se quedara en sus casas. Quienes se aventuraron a salir debieron usar máscaras. Los parques y espacios abiertos, que usualmente están repletos de gente desde tempranas horas del día, con personas practicando artes marciales, baile y otras actividades, estaban ayer vacíos bajo una espesa nube de arena movida por fuertes vientos.
Las tormentas de arena dejan de manifiesto la degradación ambiental que los inversionistas señalan como una de las limitaciones a largo plazo del crecimiento chino. El Gobierno ha gastado millones de dólares en proyectos para frenar la extensión de los desiertos, plantando árboles e intentando proteger las zonas vegetales que quedan en áreas pequeñas.
La tormenta llegó a Beijing alrededor de medianoche, con enormes cantidades de polvo. En el norteño distrito de Changping, el viento alcanzó rachas de hasta 100 kilómetros por hora. Las nubes de polvo y arena también cubrieron las provincias de Qinghai y Gansu, y la región occidental de Xinjiang, antes de llegar a la capital.
La tormenta, una de las peores de las que se tiene recuerdo en Beijing, redujo casi a cero la visibilidad, pero no causó graves problemas en el tránsito de vehículos por las carreteras, ya que por ser sábado no hubo jornada laboral. (Reuters)
La oficina de meteorología cifró la calidad del aire en 5, o "muy peligroso", y recomendó a la gente que se quedara en sus casas. Quienes se aventuraron a salir debieron usar máscaras. Los parques y espacios abiertos, que usualmente están repletos de gente desde tempranas horas del día, con personas practicando artes marciales, baile y otras actividades, estaban ayer vacíos bajo una espesa nube de arena movida por fuertes vientos.
Las tormentas de arena dejan de manifiesto la degradación ambiental que los inversionistas señalan como una de las limitaciones a largo plazo del crecimiento chino. El Gobierno ha gastado millones de dólares en proyectos para frenar la extensión de los desiertos, plantando árboles e intentando proteger las zonas vegetales que quedan en áreas pequeñas.
La tormenta llegó a Beijing alrededor de medianoche, con enormes cantidades de polvo. En el norteño distrito de Changping, el viento alcanzó rachas de hasta 100 kilómetros por hora. Las nubes de polvo y arena también cubrieron las provincias de Qinghai y Gansu, y la región occidental de Xinjiang, antes de llegar a la capital.
La tormenta, una de las peores de las que se tiene recuerdo en Beijing, redujo casi a cero la visibilidad, pero no causó graves problemas en el tránsito de vehículos por las carreteras, ya que por ser sábado no hubo jornada laboral. (Reuters)







