Familiares de presos de conciencia se enfrentaron con simpatizantes castristas

Un día después de ser duramente reprimidas, las "Damas de Blanco" volvieron a manifestarse en La Habana. Hace siete años, el régimen encarceló a 75 disidentes. Una caminata en medio de insultos y agresiones verbales. Repercusiones.

ACOSADAS. Laura Pollán se enfrenta con castristas en la puerta de su casa. Detrás suyo, la madre de Zapata, el preso que murió en febrero. REUTERS
ACOSADAS. Laura Pollán se enfrenta con castristas en la puerta de su casa. Detrás suyo, la madre de Zapata, el preso que murió en febrero. REUTERS
19 Marzo 2010
LA HABANA.- En medio de cientos de partidarios del régimen cubano que las abucheaban e increpaban, las "Damas de Blanco" marcharon ayer las calles de La Habana, en conmemoración del séptimo aniversario del encarcelamiento de 75 de sus familiares. La víspera, en la tercera jornada de marchas, las Damas de Blanco fueron empujadas y golpeadas por partidarios del Gobierno. Policías mujeres las montaron en dos ómnibus por la fuerza, incluso cargándolas entre varias.
"Hoy se cumplen siete años del encarcelamiento de nuestros familiares (fecha conocida como la Primavera Negra). No vamos a dejar de marchar suceda lo que suceda; que ellos hagan lo que quieran", dijo la disidente Laura Pollán a periodistas, mientras caminaba con el brazo derecho en cabestrillo y un dedo de esa mano inmovilizado, resultado del enfrentamiento del miércoles. A primera hora, una treintena de esas mujeres vestidas de blanco, asistieron a misa en el templo de La Merced, en La Habana Vieja, de donde salieron en marcha silenciosa, portando gladiolos rosados, hasta que fueron interpeladas por grupos pro castristas. Esta vez, un cordón de policías de civil mantuvo a distancia a sus agresores durante la caminata.
"Las repudiamos porque están  contra la revolución y esta revolución la vamos a defender hasta el final. Las calles de Cuba son de los revolucionarios. Las estamos dejando marchar, pero tenemos todo el derecho a repudiarlas", dijo una mujer. "Nos las queremos más, que se vayan las gusanas (anticastristas) y no jodan (molesten) más", les gritaban durante la caminata de unos 5 km por calles principales de la capital, antes de acorralarlas nuevamente en la casa de Pollán.
Diplomáticos de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana y de países europeos, como Alemania y Suecia, siguieron de cerca la marcha. Entre las "Damas de Blanco" marchaba Reyna Luisa Tamayo, madre del preso Orlando Zapata, un albañil de 42 años que murió en febrero tras dos meses y medio de huelga de hambre reclamando mejores condiciones carcelarias para los presos políticos. La muerte de Zapata desencadenó una oleada de críticas de gobierno y de instituciones defensoras de los derechos humanos.

La óptica castrista
El Gobierno cubano considera a las Damas de Blanco "la "punta de lanza de la política subversiva" de Estados Unidos contra la isla y las acusa de recibir financiamiento de Washington.
Los contramanifestantes estaban organizados y entre ellos había hombres y mujeres que daban órdenes al resto acerca de cuándo andar o pararse. "Tendrían que protestar por los niños que mueren en el hospital de cáncer porque el bloqueo estadounidense no deja comprar medicinas", gritó un anciano.
Las "Damas de Blanco" anunciaron que continuarán con sus marchas durante toda la semana para conmemorar el séptimo aniversario de la detención de sus familiares, condenados hasta a 28 años de prisión bajo la acusación de ser "mercenarios" de Estados Unidos. De ellos, 53 siguen en prisión. Mientras tanto, en Santa Clara, en el centro de la isla, el disidente Guillermo Fariñas cumplió 23 días en huelga de hambre y de agua para protestar por la muerte de Zapata y exigir la puesta en libertad de 26 presos opositores enfermos. Fariñas, un psicólogo de 48 años participante en la red de los llamados "periodistas independientes", está hospitalizado desde hace una semana y su estado se reporta grave pero estable, según sus familiares. El disidente recibe alimentación artificial, pero se niega a ingerir alimentos ni tomar líquidos.
Según organizaciones de derechos humanos, en Cuba hay unos 200 presos políticos. El Gobierno lo niega y asegura que todos han sido juzgados y condenados por colaborar con una potencia enemiga. Zapata  exigía ser tratado como un preso de conciencia, mientras que el gobierno asegura que era un preso común que pedía teléfono, cocina y televisión. (AFP-NA)

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