El humor ayuda a superar las dificultades del debut

Al ingresar en una nueva empresa conviene tener determinadas actitudes que contribuyan a que la inserción sea más rápida. (Fuente: Intermanagers.com).

13 Abril 2003
Los primeros días en una nueva empresa no son fáciles pero se puede sobrevivir. La experta Carolina Marcondes sugiere qué conductas implementar y cuáles evitar a toda costa para dar una buena impresión. Por ejemplo, vale la pena tener mucho buen humor, simpatía y principalmente, humildad.
Al ingresar en una empresa, el primer día de trabajo procure ser lo más discreto posible. Jamás comience hablando sobre sus problemas personales con sus colegas.
Evite hacer comentarios negativos sobre su ex jefe, sus ex colegas de trabajo, políticas de su anterior empresa y principalmente, revelar información confidencial.
La mejor actitud en ese momento es observar y esperar a que le hagan preguntas.
No intente forzar una personalidad, actitud o apariencia que no le resultarán naturales en el día a día, como sonreír en exceso, vestirse de manera extravagante, apretar de más las manos de sus nuevos colegas, tratar de ser divertido, etc.
No demuestre ser el mejor en el tema. Acepte con humildad las instrucciones que le fueron dadas, aunque ya domine la función con excelencia.
Si se está mudando de área y no de empleo, no intente cambiar radicalmente sus características personales o actitudes profesionales.
Es fundamental recordar los nombres de sus nuevos colegas, rápido. En caso de que se olvide el nombre de alguien con el que debe hablar, procure averiguarlo gracias a otra persona.
Si está cambiando de función, y pasa a desempeñar un trabajo nuevo, o si está ingresando en una organización cuyos productos son totalmente diferentes a aquellos con los que antes trabajaba, es fundamental obtener algún material promocional de la empresa (catálogos, folletos, demostraciones de resultados, etc.) para no cometer errores o emitir opiniones indebidas.
Los primeros días procure absorber el máximo de información sobre la empresa, para sentirse miembro y no un pez fuera del agua.
En caso de que dependa de alguien para que le provea esa información o para que lo entrene en esa función, procure no interrumpirlo porque esa persona podría desgastarse muy rápido y comenzar a responderle de mala manera. Converse con ella para ver cómo hacer las sesiones de entrenamiento y esclarecimiento de dudas.
Si está reemplazando a alguien que dejó la empresa, evite contactarlo en su nuevo empleo o donde sea que esa persona esté. En cambio, despeje sus dudas con quien quedó en la organización o con un superior.
En caso de que no comprenda alguna parte del proceso relacionado con su nueva función, comuníquese con su superior e intente obtener entrenamiento interno.
Otra salida es la inversión en educación ejecutiva; procure centros de educación especializados.
No intente esconder sus fallas, inseguridades o insatisfacciones guardando papeles o problemas. Procure la ayuda de su superior o la del departamento de Recursos Humanos. También puede contactarse con otros profesionales del área aptos para esclarecer o resolver un problema.
Siempre pida un feedback sobre su desempeño. No olvide revisar los objetivos que debe cumplir (para saber cuán próximo está de ellos) y para asegurarse de haber comprendido la misión de la empresa y estar en plena sintonía con ella. También aproveche para revisar los términos de su contratación, concentrándose en la satisfacción y en un buen clima entre usted y su nueva compañía; y, quién sabe, la última de una larga y exitosa carrera.

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