Crece la desconfianza mundial

Bush puede recuperar la confianza que buena parte del mundo le retiró. (Por Hugo Ferullo. Economista de la UNT y de la UNSTA).

13 Abril 2003
A juzgar por las encuestas de opinión que se hicieron acerca de la guerra de Irak, existe en el mundo entero una conciencia bastante clara en contra del régimen tiránico que Saddam Husseein logró imponer en ese país, en contra de mucha gente, comenzando por la mayoría de los propios irakíes.
Esta opinión mayoritaria en contra de Saddam no se corresponde con una opinión favorable acerca del régimen que Bush pretende imponer en EE.UU. y en el mundo. Por el contrario, las encuestas que se hicieron en casi todos los países, (incluidos España e Inglaterra), muestran que existe mucho temor por lo que decida militarmente hacer Bush.
La población de EE.UU. influenciada por una televisión más preocupada por vender la guerra y los sentimientos "patrióticos" que por informar, parece creer en un porcentaje mayoritario que los que no apoyan de manera decidida la lucha contra el mal que representa Saddam, actúan con cobardía. Pero también puede pensarse que el que se opone a esta guerra lo que exhibe en realidad es la valentía necesaria para oponerse a las decisiones unilaterales del país más poderoso.
Lo cierto es que Bush no supo generar la confianza que la política y la economía mundial necesitan en esta globalización. Se estima que la guerra costó menos de la mitad del 1% del último presupuesto militar de EE.UU. (sin contar los gastos de reconstrucción de Irak) Ahora que esta guerra prácticamente ha terminado, Bush puede recuperar la confianza que buena parte del mundo le retiró, si demuestra que su administración no es sólo capaz de llevar al cabo planes marciales, sino que puede pergeñar y hacer efectivo verdaderos planes Marshall.
Así como EE.UU. demostró su inteligencia de largo plazo cuando ayudó a la reconstrucción de los países ganadores y perdedores de la segunda guerra mundial, le toca ahora ayudar de manera decidida a la insoportablemente sufrida población irakí.
En el presupuesto 2004 de EE.UU., prácticamente desapareció toda ayuda para reconstituir un Afganistán post-talibán. Si EE.UU. actúa con Irak de la misma manera, la desconfianza mundial no puede sino crecer.

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