13 Abril 2003 Seguir en 
La administración que se retira a partir del 25 de mayo próximo (según anuncios oficiales) muestra entre sus pergaminos la estabilidad del tipo de cambio, la reducción de la tasa de inflación y un clima de optimismo sobre la marcha de la economía argentina. Así lo expresaron a LA GACETA los profesores titulares de Economía Política, de la Facultad de Comunicación Social, de la Universidad del Salvador (Buenos Aires), Gustavo Lazzari y Martín Simonetta.
- ¿En qué basan sus apreciaciones?
- Tanto es así, que el candidato oficialista Néstor Kirchner anunció que el plan económico de su eventual administración será diseñado por el actual ministro de economía Roberto Lavagna. Lo cual es un claro intento de capitalizar en las urnas la incierta, y para algunos incomprensible, "calma económica" que se vive en estos días.
El veranito económico y los mejores indicadores que se observan en marzo y abril no son otra cosa que la consecuencia de dos factores relacionados. Por un lado, la deliberada postergación en el tratamiento de los temas claves (tarifas, reforma del estado, reestructuración de la deuda, etc) y por otro lado el dato concreto que la actual administración se retira en fecha cierta.
- ¿Cuáles son los otros indicadores?
- La economía muestra indicadores atractivos "políticamente hablando": la desaceleración de la tasa de inflación (el IPC creció 41% en 2002 mientras que se estima un crecimiento menor -22%- para el presente), la estabilidad del tipo de cambio (hasta el viernes la cotización del dólar está estabilizada en torno a los $2,90/$3,00) y un incipiente equilibrio en las cuentas fiscales, fundamentalmente debido al financiamiento distorsivo proveniente de los impuestos a las exportaciones y del llamado "impuesto al cheque". Mientras tanto, la tasa de actividad medida a través del Estimador Mensual Industrial muestra leves signos positivos después de 48 meses de caída.
- ¿Cuál es el legado que le espera a la próxima administración?
- La postergación en el tratamiento de cuestiones cruciales por parte de la administración saliente ?fuente de buena parte de los resultados "positivos"- será de solución ineludible por parte del próximo gobierno. Los primeros papeles que decorarán el despacho del próximo mandatario tendrán las siguientes leyendas: Reestructuración de la deuda pública, Reforma del Estado, Actualización tarifaria, y por si fuera poco, Nuevo escenario mundial.
- ¿Pueden aclarar por parte cada uno de los temas?
- Reestructuración de la deuda. Luego del aplaudido default de la deuda (diciembre 2001), nuestro país tardó un año en negociar un precario acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Mientras tanto, ahorristas e inversores de varios países (Italia, Alemania, España, Estados Unidos, etc.) han presentado recursos ante la justicia, lo cual significa no sólo un eventual incremento en las erogaciones del estado sino un real desincentivo a financiar nuevamente a la Argentina. Es por lo tanto prioridad número uno iniciar un acelerado proceso de reestructuración de la deuda que signifique restablecer relaciones con cada uno de los acreedores del Estado argentino. La nueva administración tiene la nada fácil tarea de reunirse cara a cara con quienes prestaron dinero a la Argentina para reprogramar los pagos y cumplirlos con la mayor pulcritud posible. Esto demandará no solo un trabajo de marketing fenomenal sino un esfuerzo fiscal que los analistas privados estiman no menor a 5% del PBI por el transcurso de por lo menos una década.
Reforma del Estado. El primer anuncio del ex ministro Jorge Remes Lenicov fue que "la reforma del Estado se pospone para el 2003". El Estado actuó más que como un proveedor de servicios esenciales, como un costo para el sector privado. Una economía competitiva requiere otro Estado, proveedor de seguridad jurídica y de servicios sociales eficientes. Ello demandará un trabajo de ingeniería organizacional con fuerte liderazgo político. La reforma del Estado tiene como subcapítulos la reestructuración del financiamiento público (basado en impuestos distorsivos y emisión monetaria), un rediseño de planes sociales, y una revisión de los planteles de agentes del gobierno cuya dotación está sobredimensionada en especial en las provincias.
- ¿Y sobre las tarifas de servicios públicos?
El éxito en reducir la inflación se basó en la licuación del 50% del índice de precios. Mientras los precios de los bienes y servicios producidos por el sector privado aumentaron, las tarifas públicas que explican poco más del 45% del índice de precios se mantuvieron congeladas. Las empresas privatizadas manifestaron en más de una oportunidad la necesidad de ajustar las tarifas. Por razones políticas no han procedido a la vía judicial apelando al respeto de los contratos. Pero pueden hacerlo. Por ahora el ajuste es a través del programa de inversiones cuyas consecuencias se verán en el mediano plazo.
Por si esto fuera poco, el mundo se encuentra en permanente cambio. Los recientes acontecimientos de la guerra mostraron a nuestro país con una postura entre la neutralidad y la condena a la posición de EE.UU. En un contexto de guerra al terrorismo internacional y con nuevos conflictos en el horizonte la política exterior argentina jugará un papel crucial en la performance de la economía doméstica.
- ¿En qué basan sus apreciaciones?
- Tanto es así, que el candidato oficialista Néstor Kirchner anunció que el plan económico de su eventual administración será diseñado por el actual ministro de economía Roberto Lavagna. Lo cual es un claro intento de capitalizar en las urnas la incierta, y para algunos incomprensible, "calma económica" que se vive en estos días.
El veranito económico y los mejores indicadores que se observan en marzo y abril no son otra cosa que la consecuencia de dos factores relacionados. Por un lado, la deliberada postergación en el tratamiento de los temas claves (tarifas, reforma del estado, reestructuración de la deuda, etc) y por otro lado el dato concreto que la actual administración se retira en fecha cierta.
- ¿Cuáles son los otros indicadores?
- La economía muestra indicadores atractivos "políticamente hablando": la desaceleración de la tasa de inflación (el IPC creció 41% en 2002 mientras que se estima un crecimiento menor -22%- para el presente), la estabilidad del tipo de cambio (hasta el viernes la cotización del dólar está estabilizada en torno a los $2,90/$3,00) y un incipiente equilibrio en las cuentas fiscales, fundamentalmente debido al financiamiento distorsivo proveniente de los impuestos a las exportaciones y del llamado "impuesto al cheque". Mientras tanto, la tasa de actividad medida a través del Estimador Mensual Industrial muestra leves signos positivos después de 48 meses de caída.
- ¿Cuál es el legado que le espera a la próxima administración?
- La postergación en el tratamiento de cuestiones cruciales por parte de la administración saliente ?fuente de buena parte de los resultados "positivos"- será de solución ineludible por parte del próximo gobierno. Los primeros papeles que decorarán el despacho del próximo mandatario tendrán las siguientes leyendas: Reestructuración de la deuda pública, Reforma del Estado, Actualización tarifaria, y por si fuera poco, Nuevo escenario mundial.
- ¿Pueden aclarar por parte cada uno de los temas?
- Reestructuración de la deuda. Luego del aplaudido default de la deuda (diciembre 2001), nuestro país tardó un año en negociar un precario acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Mientras tanto, ahorristas e inversores de varios países (Italia, Alemania, España, Estados Unidos, etc.) han presentado recursos ante la justicia, lo cual significa no sólo un eventual incremento en las erogaciones del estado sino un real desincentivo a financiar nuevamente a la Argentina. Es por lo tanto prioridad número uno iniciar un acelerado proceso de reestructuración de la deuda que signifique restablecer relaciones con cada uno de los acreedores del Estado argentino. La nueva administración tiene la nada fácil tarea de reunirse cara a cara con quienes prestaron dinero a la Argentina para reprogramar los pagos y cumplirlos con la mayor pulcritud posible. Esto demandará no solo un trabajo de marketing fenomenal sino un esfuerzo fiscal que los analistas privados estiman no menor a 5% del PBI por el transcurso de por lo menos una década.
Reforma del Estado. El primer anuncio del ex ministro Jorge Remes Lenicov fue que "la reforma del Estado se pospone para el 2003". El Estado actuó más que como un proveedor de servicios esenciales, como un costo para el sector privado. Una economía competitiva requiere otro Estado, proveedor de seguridad jurídica y de servicios sociales eficientes. Ello demandará un trabajo de ingeniería organizacional con fuerte liderazgo político. La reforma del Estado tiene como subcapítulos la reestructuración del financiamiento público (basado en impuestos distorsivos y emisión monetaria), un rediseño de planes sociales, y una revisión de los planteles de agentes del gobierno cuya dotación está sobredimensionada en especial en las provincias.
- ¿Y sobre las tarifas de servicios públicos?
El éxito en reducir la inflación se basó en la licuación del 50% del índice de precios. Mientras los precios de los bienes y servicios producidos por el sector privado aumentaron, las tarifas públicas que explican poco más del 45% del índice de precios se mantuvieron congeladas. Las empresas privatizadas manifestaron en más de una oportunidad la necesidad de ajustar las tarifas. Por razones políticas no han procedido a la vía judicial apelando al respeto de los contratos. Pero pueden hacerlo. Por ahora el ajuste es a través del programa de inversiones cuyas consecuencias se verán en el mediano plazo.
Por si esto fuera poco, el mundo se encuentra en permanente cambio. Los recientes acontecimientos de la guerra mostraron a nuestro país con una postura entre la neutralidad y la condena a la posición de EE.UU. En un contexto de guerra al terrorismo internacional y con nuevos conflictos en el horizonte la política exterior argentina jugará un papel crucial en la performance de la economía doméstica.







