11 Abril 2003 Seguir en 
Los propietarios de estaciones de servicio y comerciantes de otros sectores están analizando la posibilidad de dejar de operar con bonos. El motivo principal es la incertidumbre respecto de la metodología para el rescate de los Bocade. Pero también hay temor ante las versiones de que circularían en la plaza entre $ 50 y $ 150 millones más en bonos que los $ 169 millones declarados oficialmente. Ese exceso de títulos -según se comenta en el ámbito empresario- obedecería a la existencia de Bocade falsos o mellizos.
"Tenemos miedo de quedarnos con los bonos en la mano porque hasta hoy no hay un canje oficial, ni tampoco se sabe si el rescate se hará a valor nominal o con desagio", expresó el presidente de Capega (Estaciones de Servicio), Raúl Montanaro, al anunciar que se analiza la posibilidad de no recibir más los bonos para la compra de combustibles. "Manejamos volúmenes muy grandes de plata que no es nuestra sino de las petroleras; así que si no podemos cambiar todos los bonos, las pérdidas van a ser enormes", agregó. Montanaro indicó que se realizan gestiones ante la Federación Económica de Tucumán (FET) y que la próxima semana, en asamblea, se tomará una decisión definitiva.
Denuncias
"Ante la posibilidad de que exista un número mayor de bonos que el declarado, necesitamos tener la certeza de que se recuperarán todos los títulos que circulen en la plaza", sostuvo el secretario de la rama Comercio de la FET, Ricardo Fernández.
El dirigente dijo que los temores del empresariado se basan en las denuncias sobre falsificaciones y en la investigación, nunca esclarecida, de la existencia de bonos mellizos. "Todos los días los comerciantes detectan bonos falsos y se calcula que por cada título que se descubre hay cinco que se desconocen", subrayó. Fernández agregó que también le preocupa al comercio la posible recesión que sobrevendría al retiro de los Bocade. "Vamos a pedirle al Gobierno que actúe con responsabilidad en este tema, con un cronograma y una mecánica de rescate que sean claros", advirtió.
El presidente de la Cámara de Supermercadistas, Guillermo Saccomani, reiteró el reclamo de que sea el Gobierno el que se haga cargo del desagio. "Podría tomarlo como parte del pago de Ingresos Brutos", propuso.
"Estamos en asamblea permanente y tomaremos medidas según las novedades que produzcan. No descartamos la posibilidad de dejar de recibir bonos, pero es muy pronto para tomar esa medida. No queremos que se produzca una nueva estafa a los comerciantes como fueron los Docof. Mucha gente perdió su capital de trabajo y no ha logrado todavía recuperarlo", subrayó Saccomani.
En tanto, otros comerciantes aseguraron que sus proveedores de otras provincias no quieren recibirles Lecop y les exigen efectivo. Las fábricas y las grandes empresas ya no quieren tener Lecop en sus manos ante el inminente retiro de esas letras.
Auguran unos tres meses de recesión
Tres meses de recesión, de sequía en la plaza, es el mínimo de tiempo que los expertos auguran para Tucumán una vez que se retiren los 169 millones de pesos que circulan en Bocade. Distintos especialistas consultados por LA GACETA coincidieron en que, en el largo plazo, la economía provincial resultará fortalecida.
Como ante cualquier medida económica, habrá sectores que pierdan y otros que ganen, y el Estado tendrá que cuidar más que nunca su equilibrio fiscal porque ya no podrá recurrir a la emisión de cuasimonedas para financiar -sin costo- los excesos del gasto.
El economista Víctor Jorge Elías tiene una visión optimista ante el anunciado retiro de los Bocade. "La falta de liquidez no durará mucho tiempo; al principio quizás el comercio sufra, porque la gente guarde los pesos, pero después se van a normalizar las transacciones", subrayó."Seguramente va a bajar la liquidez de la plaza, pero hay que tener en cuenta que el actual desagio también produce iliquidez. Además, aunque puede generarse una cierta recesión, no será por mucho tiempo porque la mayoría de los tucumanos no tiene margen para ahorrar", aseguró por su parte el economista Jorge Jiménez.
El especialista coincidió con Elías en que puede llegar a salir más dinero de la provincia. "El bono tenía límites. En cambio, la moneda fuerte se puede colocar en cualquier lado", subrayó.
"Es indudable la ventaja que implica tener un medio único de pago, que sea aceptado a nivel nacional y que se elimine el desagio", destacó el presidente del Colegio de Graduados en Ciencias Económicas, Ricardo Nassif. Sin embargo, advirtió que eliminar los bonos mejorará la economía pero no es la solución de fondo."Esta pasa por el desarrollo de la producción, el saneamiento de las finanzas provinciales y la búsqueda de mecanismos de financiamiento para el Estado que no genere mayor endeudamiento", sostuvo. "Más allá de cuál sea el medio de pago, el dinero se va a quedar en la provincia si Tucumán produce bienes y servicios baratos y en mayor cantidad", enfatizó.
PRINCIPALES EFECTOS
Se restringiría el consumo.
Caería la recaudación fiscal.
Habría una mayor salida de dinero desde la provincia hacia otros mercados.
Podrían aumentar los precios o no bajar como se espera. Se supone que están sobrevaluados porque los comerciantes se cubren del desagio, pero podrían mantenerse en el mismo nivel.
Entre los sectores que ganan están los asalariados que cobran en bonos, para quienes implicará un aumento en sus ingresos.
Entre los sectores que pierden está el Estado porque se queda sin un financiamiento que no tenía costo y con una deuda mayor. Todo esto lo obligará a cuidar al máximo su equilibrio fiscal.
"Tenemos miedo de quedarnos con los bonos en la mano porque hasta hoy no hay un canje oficial, ni tampoco se sabe si el rescate se hará a valor nominal o con desagio", expresó el presidente de Capega (Estaciones de Servicio), Raúl Montanaro, al anunciar que se analiza la posibilidad de no recibir más los bonos para la compra de combustibles. "Manejamos volúmenes muy grandes de plata que no es nuestra sino de las petroleras; así que si no podemos cambiar todos los bonos, las pérdidas van a ser enormes", agregó. Montanaro indicó que se realizan gestiones ante la Federación Económica de Tucumán (FET) y que la próxima semana, en asamblea, se tomará una decisión definitiva.
Denuncias
"Ante la posibilidad de que exista un número mayor de bonos que el declarado, necesitamos tener la certeza de que se recuperarán todos los títulos que circulen en la plaza", sostuvo el secretario de la rama Comercio de la FET, Ricardo Fernández.
El dirigente dijo que los temores del empresariado se basan en las denuncias sobre falsificaciones y en la investigación, nunca esclarecida, de la existencia de bonos mellizos. "Todos los días los comerciantes detectan bonos falsos y se calcula que por cada título que se descubre hay cinco que se desconocen", subrayó. Fernández agregó que también le preocupa al comercio la posible recesión que sobrevendría al retiro de los Bocade. "Vamos a pedirle al Gobierno que actúe con responsabilidad en este tema, con un cronograma y una mecánica de rescate que sean claros", advirtió.
El presidente de la Cámara de Supermercadistas, Guillermo Saccomani, reiteró el reclamo de que sea el Gobierno el que se haga cargo del desagio. "Podría tomarlo como parte del pago de Ingresos Brutos", propuso.
"Estamos en asamblea permanente y tomaremos medidas según las novedades que produzcan. No descartamos la posibilidad de dejar de recibir bonos, pero es muy pronto para tomar esa medida. No queremos que se produzca una nueva estafa a los comerciantes como fueron los Docof. Mucha gente perdió su capital de trabajo y no ha logrado todavía recuperarlo", subrayó Saccomani.
En tanto, otros comerciantes aseguraron que sus proveedores de otras provincias no quieren recibirles Lecop y les exigen efectivo. Las fábricas y las grandes empresas ya no quieren tener Lecop en sus manos ante el inminente retiro de esas letras.
Tres meses de recesión, de sequía en la plaza, es el mínimo de tiempo que los expertos auguran para Tucumán una vez que se retiren los 169 millones de pesos que circulan en Bocade. Distintos especialistas consultados por LA GACETA coincidieron en que, en el largo plazo, la economía provincial resultará fortalecida.
Como ante cualquier medida económica, habrá sectores que pierdan y otros que ganen, y el Estado tendrá que cuidar más que nunca su equilibrio fiscal porque ya no podrá recurrir a la emisión de cuasimonedas para financiar -sin costo- los excesos del gasto.
El economista Víctor Jorge Elías tiene una visión optimista ante el anunciado retiro de los Bocade. "La falta de liquidez no durará mucho tiempo; al principio quizás el comercio sufra, porque la gente guarde los pesos, pero después se van a normalizar las transacciones", subrayó."Seguramente va a bajar la liquidez de la plaza, pero hay que tener en cuenta que el actual desagio también produce iliquidez. Además, aunque puede generarse una cierta recesión, no será por mucho tiempo porque la mayoría de los tucumanos no tiene margen para ahorrar", aseguró por su parte el economista Jorge Jiménez.
El especialista coincidió con Elías en que puede llegar a salir más dinero de la provincia. "El bono tenía límites. En cambio, la moneda fuerte se puede colocar en cualquier lado", subrayó.
"Es indudable la ventaja que implica tener un medio único de pago, que sea aceptado a nivel nacional y que se elimine el desagio", destacó el presidente del Colegio de Graduados en Ciencias Económicas, Ricardo Nassif. Sin embargo, advirtió que eliminar los bonos mejorará la economía pero no es la solución de fondo."Esta pasa por el desarrollo de la producción, el saneamiento de las finanzas provinciales y la búsqueda de mecanismos de financiamiento para el Estado que no genere mayor endeudamiento", sostuvo. "Más allá de cuál sea el medio de pago, el dinero se va a quedar en la provincia si Tucumán produce bienes y servicios baratos y en mayor cantidad", enfatizó.
PRINCIPALES EFECTOS
Se restringiría el consumo.
Caería la recaudación fiscal.
Habría una mayor salida de dinero desde la provincia hacia otros mercados.
Podrían aumentar los precios o no bajar como se espera. Se supone que están sobrevaluados porque los comerciantes se cubren del desagio, pero podrían mantenerse en el mismo nivel.
Entre los sectores que ganan están los asalariados que cobran en bonos, para quienes implicará un aumento en sus ingresos.
Entre los sectores que pierden está el Estado porque se queda sin un financiamiento que no tenía costo y con una deuda mayor. Todo esto lo obligará a cuidar al máximo su equilibrio fiscal.







