11 Abril 2003 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Funcionarios de Argentina y Brasil minimizaron el conflicto que generó la sanción de una ley nacional protectora del azúcar, que perjudicaría los intereses del país vecino.
El secretario de Industria, Dante Sica, y el viceministro de Desarrollo brasileño, Marcio Forte, opinaron que la disputa por el comercio de azúcar entre la Argentina y Brasil debe ser resuelta por los empresarios de ambos países, según publicó ayer el diario porteño "La Nación". Sin embargo, Sica admitió que los aranceles a los productos de Brasil son muy negativos desde el punto de vista de la integración del Mercosur.
La declaración de los funcionarios intentó poner paños fríos a la posibilidad de que se instaure un conflicto comercial entre Argentina y Brasil. Luego de que el Congreso nacional estableció una protección arancelaria para el azúcar argentino mediante una ley, en Brasil se alzaron fuertes voces de protesta.
En el Parlamento brasileño se estudian dos proyectos de réplica a la ley azucarera: uno grava a los productos argentinos que contengan azúcar y otro elimina o disminuye el arancel a la importación de trigo de fuera del Mercosur, un anhelo de los molinos brasileños que perjudicaría al campo argentino. Esta última alternativa es difícil que se concrete, ya que afectaría operaciones comerciales entre ambos países por 400 millones de dólares.
Forte aclaró que la reforma tributaria que se discute en su país no apunta a gravar alimentos argentinos: "la idea es que no haya nada en contra de la Argentina y no aplicar ningún arancel nuevo a la producción, pero hay que ver cómo evoluciona la discusión en Brasilia". No comentó la situación del trigo.
"Queremos que haya una relación directa entre los empresarios (azucareros) de ambos países", expresó el viceministro brasileño.
El secretario de Industria, Dante Sica, y el viceministro de Desarrollo brasileño, Marcio Forte, opinaron que la disputa por el comercio de azúcar entre la Argentina y Brasil debe ser resuelta por los empresarios de ambos países, según publicó ayer el diario porteño "La Nación". Sin embargo, Sica admitió que los aranceles a los productos de Brasil son muy negativos desde el punto de vista de la integración del Mercosur.
La declaración de los funcionarios intentó poner paños fríos a la posibilidad de que se instaure un conflicto comercial entre Argentina y Brasil. Luego de que el Congreso nacional estableció una protección arancelaria para el azúcar argentino mediante una ley, en Brasil se alzaron fuertes voces de protesta.
En el Parlamento brasileño se estudian dos proyectos de réplica a la ley azucarera: uno grava a los productos argentinos que contengan azúcar y otro elimina o disminuye el arancel a la importación de trigo de fuera del Mercosur, un anhelo de los molinos brasileños que perjudicaría al campo argentino. Esta última alternativa es difícil que se concrete, ya que afectaría operaciones comerciales entre ambos países por 400 millones de dólares.
Forte aclaró que la reforma tributaria que se discute en su país no apunta a gravar alimentos argentinos: "la idea es que no haya nada en contra de la Argentina y no aplicar ningún arancel nuevo a la producción, pero hay que ver cómo evoluciona la discusión en Brasilia". No comentó la situación del trigo.
"Queremos que haya una relación directa entre los empresarios (azucareros) de ambos países", expresó el viceministro brasileño.







