09 Marzo 2010 Seguir en 
LAGOS.- Más de 500 residentes de aldeas cristianas murieron a machetazos y quemados, en ataques perpetrados el fin de semana por ganaderos musulmanes en el centro de Nigeria, escenario de enfrentamientos religiosos y étnicos.
Los ataques, coordinados según los testigos, tuvieron lugar el sábado por la noche en tres aldeas al sur de Jos, capital del estado de Plateau. En tres horas, al menos 500 personas, entre las que había muchas mujeres y niños, fueron masacradas con machetes y quemadas, según testigos que describen escenas dantescas. Todas las fuerzas de seguridad de Plateau y de los Estados aledaños se hallan en estado de alerta máxima desde el domingo por la noche por orden del presidente interino, Goodluck Jonathan.
Factor cultural
El Vaticano manifestó ayer su "dolor y preocupación por esta horrible" violencia en Nigeria. Sin embargo su portavoz, el padre Federico Lombardi, no quiso pronunciarse personalmente sobre la naturaleza religiosa de los enfrentamientos y afirmó que la posición de la Santa Sede fue explicada por el arzobispo nigeriano de la capital, Abuja, John Onaiyekan, a la emisora del Vaticano. "Se trata del clásico conflicto entre pastores y agricultores, sólo que en este caso los pastores son todos musulmanes y los agricultores son todos cristianos", aseguró el arzobispo. "No se mata a causa de la religión, sino por reivindicaciones sociales, económicas, tribales y culturales", explicó. El ataque fue cometido por ganaderos de la etnia fulani, de mayoría musulmana, contra los berom, una etnia sedentaria que profesa la fe cristiana. Informes de seguridad dejan entrever que los integristas islámicos en la región instigaron el ataque contra los berom.
Peter Gyang, de Dogo Nahawa, la aldea más afectada, perdió a su mujer y a dos hijos. "Hicieron disparos para asustar a la gente y luego los mataron a machetazos", contó. El ataque comenzó aproximadamente a las 3 y duró tres horas, según testigos. "No vimos a ningún policía", señaló Gyang. "Aparentemente estaba bien coordinado, los asaltantes lanzaron ataques de forma simultánea. Muchas casas fueron quemadas", relató por su parte Shamaki Gad Peter, responsable de una organización defensora de los derechos humanos en Jos, tras acudir el domingo a las tres aldeas.
El Foro de los Cristianos de Plateau acusó al ejército nigeriano de permanecer pasivo durante el ataque. La región está sometida a un toque de queda desde el anterior episodio de violencia interreligiosa de enero, cuando más de 300 personas murieron en Jos y en sus alrededores. (AFP-NA)
Los ataques, coordinados según los testigos, tuvieron lugar el sábado por la noche en tres aldeas al sur de Jos, capital del estado de Plateau. En tres horas, al menos 500 personas, entre las que había muchas mujeres y niños, fueron masacradas con machetes y quemadas, según testigos que describen escenas dantescas. Todas las fuerzas de seguridad de Plateau y de los Estados aledaños se hallan en estado de alerta máxima desde el domingo por la noche por orden del presidente interino, Goodluck Jonathan.
Factor cultural
El Vaticano manifestó ayer su "dolor y preocupación por esta horrible" violencia en Nigeria. Sin embargo su portavoz, el padre Federico Lombardi, no quiso pronunciarse personalmente sobre la naturaleza religiosa de los enfrentamientos y afirmó que la posición de la Santa Sede fue explicada por el arzobispo nigeriano de la capital, Abuja, John Onaiyekan, a la emisora del Vaticano. "Se trata del clásico conflicto entre pastores y agricultores, sólo que en este caso los pastores son todos musulmanes y los agricultores son todos cristianos", aseguró el arzobispo. "No se mata a causa de la religión, sino por reivindicaciones sociales, económicas, tribales y culturales", explicó. El ataque fue cometido por ganaderos de la etnia fulani, de mayoría musulmana, contra los berom, una etnia sedentaria que profesa la fe cristiana. Informes de seguridad dejan entrever que los integristas islámicos en la región instigaron el ataque contra los berom.
Peter Gyang, de Dogo Nahawa, la aldea más afectada, perdió a su mujer y a dos hijos. "Hicieron disparos para asustar a la gente y luego los mataron a machetazos", contó. El ataque comenzó aproximadamente a las 3 y duró tres horas, según testigos. "No vimos a ningún policía", señaló Gyang. "Aparentemente estaba bien coordinado, los asaltantes lanzaron ataques de forma simultánea. Muchas casas fueron quemadas", relató por su parte Shamaki Gad Peter, responsable de una organización defensora de los derechos humanos en Jos, tras acudir el domingo a las tres aldeas.
El Foro de los Cristianos de Plateau acusó al ejército nigeriano de permanecer pasivo durante el ataque. La región está sometida a un toque de queda desde el anterior episodio de violencia interreligiosa de enero, cuando más de 300 personas murieron en Jos y en sus alrededores. (AFP-NA)







