07 Marzo 2010 Seguir en 
BAGDAD.- Un atentado en el que murieron al menos siete personas se produjo ayer en la ciudad santa chiíta de Nayaf, la víspera de las elecciones legislativas en Irak dominadas por la amenaza de Al Qaeda, que prometió la muerte a todo aquel que participe en ellas.
En un mensaje difundido antes de estos comicios cruciales para el futuro del país, el brazo iraquí de Al Qaeda proclamó un toque de queda para intentar intimidar a los iraquíes, sobre todo a los sunnitas, con el fin de evitar una participación masiva.
Se trata de las segundas elecciones legislativas desde la invasión, en 2003, de una coalición internacional liderada por Estados Unidos para derrocar al ex presidente Saddam Hussein. En 2005, los sunnitas, que perdieron poder en provecho de los chiítas tras la caída de Saddam, boicotearon esas elecciones en protesta por su situación pero, ante todo, por miedo a represalias de los insurgentes.
El estallido de un coche bomba en Nayaf, al sur de Bagdad, cerca del mausoleo del imán Alí, la figura más venerada del chiísmo, es el último de una larga serie de atentados sangrientos en Irak. También resultaron heridas 54 personas, de las cuales 37 eran iraníes. En tanto, en Ramadi (oeste), un colegio electoral de esta ciudad sunnita fue atacado con disparos de mortero que hirieron a varias personas. El miércoles y el jueves varios atentados en Bagdad y en Baquba, más al norte, causaron más de 50 muertes, pese a un importante dispositivo de seguridad.
Ira de Dios
"El que salga de casa para participar en los comicios, desafiando la ley de Dios y sus advertencias claras, se expone a su ira y a todo tipo de armas de los muyahidines", advirtió el viernes la rama iraquí de Al Qaeda en un comunicado en el que declara un toque de queda en todo Irak, en particular en las zonas sunnitas. Una alta participación de los sunnitas reequilibraría el juego político y significaría que esta comunidad acepta las normas pese a su pérdida de poder. Fuentes oficiales minimizaron estas amenazas aunque reconocieron que fueron desactivadas 47 bombas ayer en Bagdad.
Estos comicios son considerados decisivos en Irak, inmerso desde hace años en una espiral de violencia entre chiítas y sunnitas, cuando faltan menos de seis meses para la primera retirada de las tropas estadounidenses de combate. Unos 19 millones de iraquíes están llamados a las urnas en 18 provincias en las que 6.218 candidatos, entre ellos 1.801 mujeres, aspiran a 325 escaños. Las listas del primer ministro chiíta saliente Nuri al Maliki y la de su rival laico Iyad Allawi parten como favoritas. (DPA)
En un mensaje difundido antes de estos comicios cruciales para el futuro del país, el brazo iraquí de Al Qaeda proclamó un toque de queda para intentar intimidar a los iraquíes, sobre todo a los sunnitas, con el fin de evitar una participación masiva.
Se trata de las segundas elecciones legislativas desde la invasión, en 2003, de una coalición internacional liderada por Estados Unidos para derrocar al ex presidente Saddam Hussein. En 2005, los sunnitas, que perdieron poder en provecho de los chiítas tras la caída de Saddam, boicotearon esas elecciones en protesta por su situación pero, ante todo, por miedo a represalias de los insurgentes.
El estallido de un coche bomba en Nayaf, al sur de Bagdad, cerca del mausoleo del imán Alí, la figura más venerada del chiísmo, es el último de una larga serie de atentados sangrientos en Irak. También resultaron heridas 54 personas, de las cuales 37 eran iraníes. En tanto, en Ramadi (oeste), un colegio electoral de esta ciudad sunnita fue atacado con disparos de mortero que hirieron a varias personas. El miércoles y el jueves varios atentados en Bagdad y en Baquba, más al norte, causaron más de 50 muertes, pese a un importante dispositivo de seguridad.
Ira de Dios
"El que salga de casa para participar en los comicios, desafiando la ley de Dios y sus advertencias claras, se expone a su ira y a todo tipo de armas de los muyahidines", advirtió el viernes la rama iraquí de Al Qaeda en un comunicado en el que declara un toque de queda en todo Irak, en particular en las zonas sunnitas. Una alta participación de los sunnitas reequilibraría el juego político y significaría que esta comunidad acepta las normas pese a su pérdida de poder. Fuentes oficiales minimizaron estas amenazas aunque reconocieron que fueron desactivadas 47 bombas ayer en Bagdad.
Estos comicios son considerados decisivos en Irak, inmerso desde hace años en una espiral de violencia entre chiítas y sunnitas, cuando faltan menos de seis meses para la primera retirada de las tropas estadounidenses de combate. Unos 19 millones de iraquíes están llamados a las urnas en 18 provincias en las que 6.218 candidatos, entre ellos 1.801 mujeres, aspiran a 325 escaños. Las listas del primer ministro chiíta saliente Nuri al Maliki y la de su rival laico Iyad Allawi parten como favoritas. (DPA)
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