07 Marzo 2010 Seguir en 
El 6 de enero la capital amaneció convertida en un cementerio de árboles y en un enjambre de cables cortados. La primera tormenta de 2010 llegó con un viento intenso e inusual; dejó sin luz a 10.000 usuarios y provocó numerosos daños en viviendas y anegamientos por desbordes cloacales en el interior.








