06 Marzo 2010 Seguir en 
BAGDAD.- Iraquíes residentes en el exterior comenzaron a votar ayer en las cruciales elecciones de su país, las segundas desde la invasión estadounidense y el derrocamiento del ex presidente Saddam Hussein, en 2003. En Siria, hogar de la mayor comunidad de iraquíes expatriados, cientos de ciudadanos hacían cola en los centros de votación. La escena se repetía en la vecina Jordania y en otros 14 países, desde Australia hasta Estados Unidos. Se estima que unos 2 millones de iraquíes viven en el extranjero, la mayoría de los cuales huyeron de la violencia en su país natal luego de la invasión de 2003.
La votación en el exterior durará tres días, mientras que en Irak la mayoría del electorado votará mañana, en unos comicios que renovarán los 325 escaños del Parlamento y de los que surgirá el gobierno que regirá al país durante la retirada estadounidense.
El voto de los sunnitas
Los iraquíes tienen la esperanza de empezar a dejar atrás las violencias entre comunidades a partir de las legislativas de mañana, que deberían consagrar la hegemonía chiíta y el retorno de los sunnitas, que representan el 25% de la población, al juego político. El principal interrogante será el índice de participación de estos últimos, que boicotearon violentamente los comicios de 2005, en las primeras legislativas tras la caída del régimen de Saddam Hussein, derrocado por la invasión estadounidense de 2003. Esta vez, un solo candidato fue asesinado, en tanto que en 2005 el terror había alcanzado tal nivel que los partidos se negaban a divulgar la identidad de sus postulantes.
Unos 19 millones de electores han sido convocados, para estos comicios. Pese al fuerte despliegue de seguridad, tres atentados (dos de ellos cometidos por kamikazes en colegios electorales) se produjeron el jueves en Bagdad, cuando votaban por adelantado ciertas categorías de la población (militares, fuerzas de seguridad, presos y personas hospitalizadas), con saldo de por lo menos 17 muertos y decenas de heridos.
Según la ONU, los resultados preliminares se darán a conocer el 18 de marzo y los definitivos a fin de mes. Los comicios se llevan a cabo a pocos meses del retiro de los 96.000 soldados estadounidenses desplegados actualmente en Irak. Según el calendario anunciado en febrero del año pasado por el presidente Barack Obama, la mayor parte del contingente habrá salido del país en agosto y la totalidad a fin de 2011.
Riesgo de fraude
"Estas elecciones son decisivas, pues si hubiese problemas, como fraudes o violencias en la certificación de los resultados o en la formación del gobierno, el programa de retiro estadounidense podría verse afectado", dijo Joost Hiltermann, investigador del International Crisis Group (ICG). Las elecciones representan una prueba para esta joven democracia y sus instituciones, lejos aún de funcionar convenientemente, debido a la corrupción y a la incompetencia.
Para mantenerse en el poder, el primer ministro Nuri al Maliki, que se jacta de haber restablecido la autoridad del Estado desde que asumió el cargo en mayo de 2006, rompió con la gran coalición chiíta y presentó su propia lista, la Alianza del Estado de Derecho. Al Maliki deberá derrotar a sus ex aliados chiítas de la Alianza Nacional Iraquí, y sobre todo al Bloque Iraquí, una lista laica conducida por el ex premier Iyad Allawi, muy popular también entre los sunnitas. Pero lo más difícil será para él establecer alianzas con sus rivales, pues el sistema proporcional no permite obtener una mayoría absoluta. (Reuters-DPA)
La votación en el exterior durará tres días, mientras que en Irak la mayoría del electorado votará mañana, en unos comicios que renovarán los 325 escaños del Parlamento y de los que surgirá el gobierno que regirá al país durante la retirada estadounidense.
El voto de los sunnitas
Los iraquíes tienen la esperanza de empezar a dejar atrás las violencias entre comunidades a partir de las legislativas de mañana, que deberían consagrar la hegemonía chiíta y el retorno de los sunnitas, que representan el 25% de la población, al juego político. El principal interrogante será el índice de participación de estos últimos, que boicotearon violentamente los comicios de 2005, en las primeras legislativas tras la caída del régimen de Saddam Hussein, derrocado por la invasión estadounidense de 2003. Esta vez, un solo candidato fue asesinado, en tanto que en 2005 el terror había alcanzado tal nivel que los partidos se negaban a divulgar la identidad de sus postulantes.
Unos 19 millones de electores han sido convocados, para estos comicios. Pese al fuerte despliegue de seguridad, tres atentados (dos de ellos cometidos por kamikazes en colegios electorales) se produjeron el jueves en Bagdad, cuando votaban por adelantado ciertas categorías de la población (militares, fuerzas de seguridad, presos y personas hospitalizadas), con saldo de por lo menos 17 muertos y decenas de heridos.
Según la ONU, los resultados preliminares se darán a conocer el 18 de marzo y los definitivos a fin de mes. Los comicios se llevan a cabo a pocos meses del retiro de los 96.000 soldados estadounidenses desplegados actualmente en Irak. Según el calendario anunciado en febrero del año pasado por el presidente Barack Obama, la mayor parte del contingente habrá salido del país en agosto y la totalidad a fin de 2011.
Riesgo de fraude
"Estas elecciones son decisivas, pues si hubiese problemas, como fraudes o violencias en la certificación de los resultados o en la formación del gobierno, el programa de retiro estadounidense podría verse afectado", dijo Joost Hiltermann, investigador del International Crisis Group (ICG). Las elecciones representan una prueba para esta joven democracia y sus instituciones, lejos aún de funcionar convenientemente, debido a la corrupción y a la incompetencia.
Para mantenerse en el poder, el primer ministro Nuri al Maliki, que se jacta de haber restablecido la autoridad del Estado desde que asumió el cargo en mayo de 2006, rompió con la gran coalición chiíta y presentó su propia lista, la Alianza del Estado de Derecho. Al Maliki deberá derrotar a sus ex aliados chiítas de la Alianza Nacional Iraquí, y sobre todo al Bloque Iraquí, una lista laica conducida por el ex premier Iyad Allawi, muy popular también entre los sunnitas. Pero lo más difícil será para él establecer alianzas con sus rivales, pues el sistema proporcional no permite obtener una mayoría absoluta. (Reuters-DPA)







