05 Marzo 2010 Seguir en 
WASHINGTON.- La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, culmina hoy su gira por el Cono Sur y Centroamérica en Guatemala, con un objetivo muy concreto: buscar el retorno de Honduras a la comunidad internacional y, ante todo, al seno de la Organización de Estados Americanos (OEA). Para ello celebrará un encuentro con varios mandatarios de la región, entre ellos el propio hondureño Porfirio Lobo, además del anfitrión, el guatemalteco Alvaro Colom; el salvadoreño, Mauricio Funes; el costarricense, Oscar Arias; el dominicano, Leonel Fernández, y el primer ministro de Belice, Said Mussa.
Faltarán a la reunión el presidente panameño, Ricardo Martinelli, que tenía otros "compromisos" en el día de la cita, así como el nicaragüense, Daniel Ortega, la ausencia más notable dado que, como miembro de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), personifica el bloque más reacio a permitir el retorno de Honduras a la comunidad internacional.
Decepción
Con todo, la tarea de Clinton, cuyo país fue uno de los primeros en reconocer al gobierno de Lobo, no se ve demasiado fácil, pese a que cuenta con cada vez más apoyos. Supone además un riesgo para Washington, teniendo en cuenta que Honduras constituyó un duro punto de fricción entre América Latina y EEUU. El manejo por parte de la Casa Blanca de la crisis en Honduras es, a ojos de muchos mandatarios latinoamericanos, la evidencia de que Washington no ha cambiado tanto como se esperaba en la región. (DPA)
Faltarán a la reunión el presidente panameño, Ricardo Martinelli, que tenía otros "compromisos" en el día de la cita, así como el nicaragüense, Daniel Ortega, la ausencia más notable dado que, como miembro de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), personifica el bloque más reacio a permitir el retorno de Honduras a la comunidad internacional.
Decepción
Con todo, la tarea de Clinton, cuyo país fue uno de los primeros en reconocer al gobierno de Lobo, no se ve demasiado fácil, pese a que cuenta con cada vez más apoyos. Supone además un riesgo para Washington, teniendo en cuenta que Honduras constituyó un duro punto de fricción entre América Latina y EEUU. El manejo por parte de la Casa Blanca de la crisis en Honduras es, a ojos de muchos mandatarios latinoamericanos, la evidencia de que Washington no ha cambiado tanto como se esperaba en la región. (DPA)







