04 Marzo 2010 Seguir en 
KIEV.- El Parlamento ucraniano despidió ayer al Gobierno de la primera ministra Julia Timoshenko, y le entregó al presidente, Viktor Yanukovich, la difícil tarea de formar una nueva coalición de Gobierno. Una clara mayoría de 243 diputados, sobre un total de 450, votó a favor de destituir el gobierno en una moción de censura, luego de que uno de sus partidos aliados le retiró el apoyo y le hizo perder la mayoría en el Parlamento unicameral (Rada).
La caída del gobierno llegó casi un mes después de que Yanukovich derrotó a Timoshenko en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en un país que se debate entre acercarse más a Occidente o priorizar su tradicional relación con Rusia. La pro occidental Timoshenko, de 49 años y en el gobierno desde 2007, anunció antes de la votación que en caso de perderla y tener que dimitir, seguirá desde la oposición una "dura" política hacia el nuevo presidente.
Fragmentación
Yanukovich, líder del Partido de las Regiones y conocido detractor de la OTAN tiene ahora 30 días para formar una nueva coalición con mayoría parlamentaria y 60 para conformar un Ejecutivo cercano a Rusia. En caso contrario, deberán adelantarse los comicios legislativos. Aun si logra formar una coalición, la naturaleza fragmentaria del Parlamento ucraniano y los limitados poderes del presidente podrían acarrear más inestabilidad política para el país, dividido entre un Este pro ruso y un Sur y un Oeste más pro occidentales. "Es sólo una continuación del problema", se lamentó Oleksander Pchela, un estudiante de 20 años en Kiev, con respecto a la votación. "No hay unidad, es una batalla por poder. Timoshenko ingresará en la oposición y exigirá nuevas elecciones. No se avista un fin mientras la gente vote por personalidades y no por ideas", evaluó.
La votación fue el certificado de defunción de la coalición que surgió de la llamada Revolución Naranja, un movimiento de protesta pro occidental liderado por Timoshenko que frustró en 2004 el primer triunfo electoral de Yanukovich. El perdedor tras la Revolución Naranja regresa ahora al poder con el objetivo de imponer una serie de duras reformas. Ucrania es además una nación de paso importante para el gas ruso que llega a muchos hogares centroeuropeos.
El partido de la líder pro occidental todavía es el más poderoso del Parlamento, con 171 bancas, aunque está lejos de los 226 escaños que se necesitan para tener mayoría en la Rada. Desafiante hasta el final, Timoshenko dijo que se tomará unas vacaciones. Entre tanto, Yanukovich se reunió ayer mismo con todos los líderes de las facciones que censuraron a Timoshenko y los instó a acordar los términos rápidamente. "Las negociaciones no son simples, pero creo que culminarán en los próximos días", dijo Mykola Azarov, un cercano aliado de Yanukovich y posible candidato para el puesto de primer ministro. "Hemos perdido diez años con el Gobierno de Timoshenko", dijo. (Télam-DPA)
La caída del gobierno llegó casi un mes después de que Yanukovich derrotó a Timoshenko en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en un país que se debate entre acercarse más a Occidente o priorizar su tradicional relación con Rusia. La pro occidental Timoshenko, de 49 años y en el gobierno desde 2007, anunció antes de la votación que en caso de perderla y tener que dimitir, seguirá desde la oposición una "dura" política hacia el nuevo presidente.
Fragmentación
Yanukovich, líder del Partido de las Regiones y conocido detractor de la OTAN tiene ahora 30 días para formar una nueva coalición con mayoría parlamentaria y 60 para conformar un Ejecutivo cercano a Rusia. En caso contrario, deberán adelantarse los comicios legislativos. Aun si logra formar una coalición, la naturaleza fragmentaria del Parlamento ucraniano y los limitados poderes del presidente podrían acarrear más inestabilidad política para el país, dividido entre un Este pro ruso y un Sur y un Oeste más pro occidentales. "Es sólo una continuación del problema", se lamentó Oleksander Pchela, un estudiante de 20 años en Kiev, con respecto a la votación. "No hay unidad, es una batalla por poder. Timoshenko ingresará en la oposición y exigirá nuevas elecciones. No se avista un fin mientras la gente vote por personalidades y no por ideas", evaluó.
La votación fue el certificado de defunción de la coalición que surgió de la llamada Revolución Naranja, un movimiento de protesta pro occidental liderado por Timoshenko que frustró en 2004 el primer triunfo electoral de Yanukovich. El perdedor tras la Revolución Naranja regresa ahora al poder con el objetivo de imponer una serie de duras reformas. Ucrania es además una nación de paso importante para el gas ruso que llega a muchos hogares centroeuropeos.
El partido de la líder pro occidental todavía es el más poderoso del Parlamento, con 171 bancas, aunque está lejos de los 226 escaños que se necesitan para tener mayoría en la Rada. Desafiante hasta el final, Timoshenko dijo que se tomará unas vacaciones. Entre tanto, Yanukovich se reunió ayer mismo con todos los líderes de las facciones que censuraron a Timoshenko y los instó a acordar los términos rápidamente. "Las negociaciones no son simples, pero creo que culminarán en los próximos días", dijo Mykola Azarov, un cercano aliado de Yanukovich y posible candidato para el puesto de primer ministro. "Hemos perdido diez años con el Gobierno de Timoshenko", dijo. (Télam-DPA)







