04 Marzo 2010 Seguir en 
BRASILIA.- La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, no logró convencer a Brasil a que apoye la propuesta de sanciones contra Irán, a raíz del polémico programa nuclear del país persa, pero aseguró que esa discrepancia no afecta las relaciones entre Brasilia y Washington. Clinton, que cumplió en este país la cuarta escala de su gira latinoamericana, dijo que ambos países comparten valores como "la pasión por la democracia" y la oposición a la proliferación de armas nucleares.
Los argumentos de Clinton, que acusó a Irán de buscar eludir la amenaza de sanciones mediante contactos con países como Brasil, Turquía y China, a los que "dice cosas diferentes", no lograron convencer al gobierno brasileño. El propio presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo antes de la llegada de la jefa de la diplomacia estadounidense, que no es prudente poner a Irán entre la espada y la pared. "Es posible construir otro camino, conversando", dijo el mandatario, y agregó que en su visita a Teherán, el 15 de mayo, tendrá "una charla franca" sobre el tema con el presidente Mahmud Ahmadinejad.
Igual oportunidad
"Quiero para Irán lo mismo que quiero para Brasil: energía nuclear para fines pacíficos. Si Irán va más allá de eso, estará violando la Constitución brasileña, y nosotros no podremos estar de acuerdo", agregó Lula, que no trató ese tema durante su reunión con la jefa de la política externa del gobierno de Barack Obama. "La negociación es tarea de Celso", se limitó a decir en referencia al canciller Celso Amorim, quien sostuvo un largo encuentro con Clinton.
En rueda de prensa después de esta reunión, en la que Clinton y Amorim subscribieron nuevos acuerdos de cooperación para defensa de la mujer, para el desarrollo de terceros países y para combate al cambio climático, Clinton dijo que las discrepancias sobre Irán se centran en la evaluación sobre la viabilidad de una negociación con Irán. "Brasil cree que todavía hay espacio para negociación", resumió Hillary, quien afirmó que, a juicio de Washington, Irán sólo aceptará una negociación "de buena fe" si la comunidad internacional "en unísono" defiende la imposición de sanciones. "En algún momento tendremos que decidir. Si la comunidad internacional cree que un Irán con armas nucleares generaría inestabilidad y una carrera armamentista en Cercano Oriente, debemos hacer lo posible para evitar que eso ocurra", dijo.
Dos o tres meses más
A su vez, Amorim reconoció que el camino del diálogo se vuelve cada vez más difícil, ante la "espiral negativa" creada por la decisión de Irán de iniciar unilateralmente el enriquecimiento del uranio a un 20%. No obstante, dijo que quizás valga la pena un esfuerzo adicional de negociación. "Hasta los que temen que Irán haga una bomba atómica saben que eso tomará algún tiempo. Tenemos dos o tres meses", precisó.
Según Amorim, pese al creciente número de países que apoyan la adopción de sanciones contra Irán, Brasil piensa por su propia cabeza. "Nos preocupa la cuestión nuclear iraní. El tema es cuál es el mejor camino, y si están agotadas o no las posibilidades de negociación", dijo. (DPA)
Los argumentos de Clinton, que acusó a Irán de buscar eludir la amenaza de sanciones mediante contactos con países como Brasil, Turquía y China, a los que "dice cosas diferentes", no lograron convencer al gobierno brasileño. El propio presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo antes de la llegada de la jefa de la diplomacia estadounidense, que no es prudente poner a Irán entre la espada y la pared. "Es posible construir otro camino, conversando", dijo el mandatario, y agregó que en su visita a Teherán, el 15 de mayo, tendrá "una charla franca" sobre el tema con el presidente Mahmud Ahmadinejad.
Igual oportunidad
"Quiero para Irán lo mismo que quiero para Brasil: energía nuclear para fines pacíficos. Si Irán va más allá de eso, estará violando la Constitución brasileña, y nosotros no podremos estar de acuerdo", agregó Lula, que no trató ese tema durante su reunión con la jefa de la política externa del gobierno de Barack Obama. "La negociación es tarea de Celso", se limitó a decir en referencia al canciller Celso Amorim, quien sostuvo un largo encuentro con Clinton.
En rueda de prensa después de esta reunión, en la que Clinton y Amorim subscribieron nuevos acuerdos de cooperación para defensa de la mujer, para el desarrollo de terceros países y para combate al cambio climático, Clinton dijo que las discrepancias sobre Irán se centran en la evaluación sobre la viabilidad de una negociación con Irán. "Brasil cree que todavía hay espacio para negociación", resumió Hillary, quien afirmó que, a juicio de Washington, Irán sólo aceptará una negociación "de buena fe" si la comunidad internacional "en unísono" defiende la imposición de sanciones. "En algún momento tendremos que decidir. Si la comunidad internacional cree que un Irán con armas nucleares generaría inestabilidad y una carrera armamentista en Cercano Oriente, debemos hacer lo posible para evitar que eso ocurra", dijo.
Dos o tres meses más
A su vez, Amorim reconoció que el camino del diálogo se vuelve cada vez más difícil, ante la "espiral negativa" creada por la decisión de Irán de iniciar unilateralmente el enriquecimiento del uranio a un 20%. No obstante, dijo que quizás valga la pena un esfuerzo adicional de negociación. "Hasta los que temen que Irán haga una bomba atómica saben que eso tomará algún tiempo. Tenemos dos o tres meses", precisó.
Según Amorim, pese al creciente número de países que apoyan la adopción de sanciones contra Irán, Brasil piensa por su propia cabeza. "Nos preocupa la cuestión nuclear iraní. El tema es cuál es el mejor camino, y si están agotadas o no las posibilidades de negociación", dijo. (DPA)







