El campo demanda protagonismo

El sector agropecuario busca captar la clase media para que lo apoye en sus reclamos, como ocurrió en 2008. La estrategia tiene alcance nacional

LA GACETA LA GACETA
Por Fernando García Soto 22 Febrero 2010
Un año y medio pasó desde que el campo argentino logró doblarle el brazo al kirchnerismo, cuando el vicepresidente Julio Cobos emitió su voto "no positivo" contra la resolución 125, que establecía retenciones móviles a las exportaciones de soja. Desde entonces, lo que parecía un triunfo de un sector de la economía sobre el oficialismo gobernante se fue transformando lenta e inexorablemente en nada, porque el Gobierno nacional mandó al freezer todas las cuestiones vinculadas con el agro, y allí quedaron, hasta ahora.

La máxima dirigencia del sector cree que llegó el momento de reiniciar las discusiones con un interlocutor -el Gobierno- que ha dado suficientes muestras de ser intransigente en lo que a la cuestión ruralista se refiere. En este proceso, el agro tucumano pretende que esta vez el gobernador José Alperovich se ponga al frente de reclamos muy propios de esta zona del país, como son rebajas en los costos de los fletes y mejoras en el estado de las rutas. Pero la estrategia no permite sacar los pies del plato: el reclamo será conjunto, en todo el país, en el instante oportuno.

La contienda Gobierno-campo, que se libró durante buena parte de 2008, dejó como resultado el virtual cierre de las exportaciones de maíz y de trigo, y una creciente desinversión en la ganadería, que hoy los consumidores constatan cada vez que pretenden comprar carne. El insumo principal de la mesa de los argentinos es escaso en los mostradores, y bastante caro, situación que, al parecer, se mantendrá durante este año. Los productores argumentan que la caída de la oferta de carne vacuna es el resultado de una desacertada política del Gobierno hacia el sector ganadero, que llevó a que en los últimos dos años se liquidaran los vientres para promover el consumo de carne barata. Desde el Poder Ejecutivo Nacional no hay coincidencia en el diagnóstico, y sólo se menciona que hay retención de reses en los campos para aprovechar las buenas pasturas de esta época del año. Mientras los consumidores hacen malabares para generar una dieta equilibrada -con menos carne- a sus familias, la estrategia oficial no apunta promover una explosión de la producción de terneros en la Argentina, sino a presionar a los frigoríficos para que bajen los precios de los cortes populares, y a impulsar el consumo de carne de cerdo, aunque en el país no se haya establecido un plan para fomentar una mayor producción de estos animales.

El déficit en la oferta de carne vacuna le sirvió al campo para testear el pulso popular sobre el problema. En una primera lectura sobre la situación, la dirigencia del sector constató que la gente no cree las excusas del oficialismo gobernante. Punto para el campo, porque a la clase media comenzó a dolerle el bolsillo, y todos saben lo que suele pasar en este país cuando la clase media se espabila contra algún desacierto del Gobierno de turno. El agro pretende capitalizar hacia ese sector el malestar popular, a fin de generar adhesiones que convaliden una protesta nacional, tal vez similar a la histórica asonada ruralista de 2008, cuando buena parte de la clase media apoyó el discurso agropecuario contra las retenciones. Sería la oportunidad para poder exteriorizar la bronca que vienen acumulando los productores desde la 125 a esta parte.

Con asambleas, con manifestaciones y con presencia en la prensa, el campo busca que su causa cobre protagonismo lo antes posible entre la población en general para propiciar una salida a sus crisis. Saben que cualquier movimiento debe ser sincronizado y preciso, para que el disconformismo del campo contra la política oficial se haga sentir con igual virulencia en cada provincia del país.

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