07 Abril 2003 Seguir en 
De nuevo los tucumanos están poniendo dinero en la remodelación o terminación de sus casas. Durante los últimos días, los proveedores notaron una demanda inusual, aunque deben afrontar la escasez de materiales en algunos rubros, como los revestimientos cerámicos. Las fábricas están exportando demasiado y faltan productos de bajo precio, que son los más buscados.
"Hay signos de reactivación, a pesar de que no se hacen obras importantes. Todo lo que se está vendiendo es para las pequeñas obras, construcción de casas en countries y remodelaciones de viviendas", comentó José Manuel Cervilla, gerente de Bercovich.
Sin productos masivos
"Notamos una gran baja en la venta de productos para obras de viviendas económicas, como las del Fonavi, y para departamentos -agregó-. De todos modos, si eso se reactivara, no sé cómo haríamos para abastecer una obra importante, porque si ahora que hay una pequeña reactivación ya están escaseando los cerámicos..." Calcula que en Tucumán se consumen hoy entre 40.000 y 50.000 metros mensuales de mosaicos, un 30% menos que antes de la devaluación.
Antes de la devaluación, las fábricas solían tener stock para dos meses y medio o tres meses de venta. En 2002, las fábricas comenzaron a liquidar los stocks y a trabajar a media máquina. Ahora están trabajando las 24 horas pero no pueden reponer sus reservas.
Cervilla recordó que durante la convertibilidad entraba más de un millón de metros cuadrados de cerámica desde Brasil. Ahora no entra nada. La fábrica Zanón, que producía 500.000 metros, desapareció. Actualmente la más grande es San Lorenzo, le siguen Cerro Negro, Hilva, Cortines, Alberdi y Lourdes. La mayoría ha decidido dejar de fabricar los productos más baratos, porque no les conviene. Antes, el producto más barato costaba U$S 7, lo cual hoy representa $ 20. Pero los precios aumentaron entre un 80% y un 100%. Un producto que en la Argentina cuesta $ 10 tiene un precio de exportación de U$S 6, es decir $ 18.
A la paralización total de comienzos del año pasado, le siguió un principio de reactivación en marzo, porque "la gente que tenía los plazos fijos atrapados empezó a tratar de sacar la plata de alguna forma y lo hacía construyendo -señaló el encargado-. Antes el público compraba con tarjeta de crédito casi sin pensar si iba a poder pagar la deuda, por eso hubo gran morosidad. Ahora la gente es más cauta, y eso es bueno".
Nuevas opciones
Durante la pasada década ingresaron al mercado de la construcción algunos productos no tradicionales que han sido adoptados definitivamente por el público, a pesar de que la suba del dólar los encareció. Uno de los más usados es el sistema de construcción en frío de tabiques divisorios (paredes) y cielos rasos mediante placas de yeso. Representan una gran comodidad; brindan rapidez y limpieza en la ejecución. Por otro lado, significan un enorme alivio para la estructura de un edificio.
"En Europa y Estados Unidos, todas las edificaciones que se hacen en altura llevan divisiones de ambientes con tabiques de yeso -comparó Cervilla-. Si uno hace los cálculos contemplando que va a usar divisorios de yeso, las ventajas serían evidentes y se debería consumir más este producto. Por ahora, se lo usa mucho en los locales comerciales y oficinas. Además de ganar en rapidez y limpieza, a un costo razonable, permite desmontarlos y usarlos de nuevo para modificar la habitación". Su costo, incluyendo mano de obra, ronda los $ 20 el metro cuadrado en cielos rasos y los $ 30 en tabiques.
Papeles y alfombras
La decoración atraviesa una realidad distinta, porque las alfombras y los empapelados sufrieron un estancamiento. Se volvieron casi inaccesibles para gran cantidad de público que llegó a consumirlos durante los años de paridad cambiaria. "Por primera vez en muchos años, en 2002 ninguna fábrica lanzó colecciones nuevas, lo que habitualmente ocurría cada tres o cuatro meses", reveló Carlos Ditinis, de Distribuidora La Madrid.
"El segmento de población que tenía acceso a mercadería de nivel medio-alto hoy está empezando a consumir lo que era para un sector de menores recursos. La gente de bajos ingresos, que tenía acceso a una guarda, a una moldura, a una alfombra económica, hoy desapareció de nuestro mercado -explicó Ditinis-. A una guarda de oferta hoy la compra quien hace dos años estaba comprando una guarda italiana, francesa o canadiense. El mercado está deprimido. El consumo de estos artículos ha retrocedido 15 o 20 años".
Quienes antes remodelaban toda una casa hoy se están limitando a pintar el cielo raso, colocar una guarda y hacer lavar su vieja alfombra. "La gente se limitó a remodelar habitaciones generalmente de niños o bebés", dijo Ditinis.
La única fábrica de papeles y alfombras que continúa produciendo en la Argentina hoy dedica gran parte de su producción a la exportación, porque el consumo interno cayó al 25% de su nivel histórico.
En materia de cortinas, crece la oferta de servicios
Si no se puede comprar una cortina nueva, hay que limpiar y reciclar la antigua. Y si los sillones están gastados, habrá que retapizarlos. Frente a la menor demanda de cortinados nuevos, algunos negocios del rubro han optado por incrementar su oferta de servicios; como la limpieza de tapizados y alfombras, o la reparación y adaptación de cortinados. "Desde que incorporé servicios nuevos, como el retapizado de sillones, he notado un incremento del trabajo", reveló Fátima Caresani. En el taller de su negocio, en San Juan al 900, se puede elegir diversas opciones en telas, a pesar de que ya desaparecieron las importadas que venían de Brasil.
Encargar la confección de una cortina al especialista equivale a recibir asesoramiento sobre cuáles colores y texturas van mejor con el ambiente, además de obtener descuentos en el servicio posventa. "Hay una serie de detalles relacionados con la practicidad, el uso y la calidad de la tela -señaló Caresani-. La mayoría son telas de poliéster acrílico, porque el algodón no resiste demasiado en cuanto a la firmeza de los colores. La cortina es un accesorio de gran lucimiento en una casa".
Algunos precios
Una cortina completa para cubrir una superficie de 1,60 x 2,20 (una ventana grande) se vende a $ 170, incluyendo la instalación.Por el lado de las persianas enrollables o de las cortinas venecianas y americanas, la abundancia de modelos que disponía el consumidor ahora se limita a menos de la mitad.
"De cuatro proveedores que teníamos han cerrado tres y el que queda no sabemos hasta cuándo va a seguir. Si uno vende algo, hay que llamar para preguntar si el proveedor tiene en stock ese producto. Nadie quiere invertir en montar una fábrica porque no se sabe qué va a pasar después de las elecciones", reveló Oscar Chávez, de Fabicor.
Muchos modelos de persiana americana que comenzaron a usarse y a ser valorados por su practicidad y elegancia, ahora ya no entran más al país. "Aquí hay mucha madera pero no se puede hacer una cortina, porque a los dos o tres meses se dobla entera", lamentó Chávez.
Otro accesorio muy utilizado en los baños es la mampara. Un modelo estándar, en aluminio y acrílico liso, de 1,50 x 1,50 cuesta aproximadamente $ 500, el doble de lo que valía antes de la devaluación.
PISTAS SEGURAS
¿Los mosaicos caros son realmente más durables que los económicos?
Los mosaicos cerámicos cuestan entre $ 10 y $ 32 el metro cuadrado. Los más económicos presentan menor resistencia al desgaste, por lo que se utilizan en ambientes de bajo tránsito. Mucho más caro es el porcelanato, cuya constitución es distinta a la del cerámico. Se trata de un material homogéneo que no se ve afectado por el desgaste, mientras que el cerámico está formado por una pasta que encima lleva un esmalte. El precio del mejor porcelanato pulido supera los $ 80, mientras que uno sin pulir ronda los $ 50. Hay otro más económico ?no elaborado con sales solubles sino con sales pimienta- que se asemeja al mosaico granítico. El porcelanato requiere una inversión importante, pero su costo de mantenimiento es cero, porque se puede limpiar con un trapo seco, ahorrando cualquier gasto en productos de limpieza.
¿Se dejaron de comprar los materiales costosos?
Entre los productos dolarizados que el público adoptó y sigue utilizando a pesar de su mayor costo figura el MDF o "fibrofácil", un aglomerado de pequeña partícula que desplazó al aglomerado común, aunque cuesta casi el triple que antes de la devaluación del peso. Este elemento hoy se sigue vendiendo más que el aglomerado, porque quien lo probó ya no quiere abandonarlo. Lo mismo ocurre con algunos materiales aptos para paredes con salitre o con grietas y también con las alfombras de buena calidad. La gente no quiere caer en una alfombra económica, sino que espera o compra por parte. Según los especialistas, la tendencia es ir remodelando de a poco. Antes se hacía el trabajo completo, y se pagaba con tarjeta y en 12 pagos.
"Hay signos de reactivación, a pesar de que no se hacen obras importantes. Todo lo que se está vendiendo es para las pequeñas obras, construcción de casas en countries y remodelaciones de viviendas", comentó José Manuel Cervilla, gerente de Bercovich.
Sin productos masivos
"Notamos una gran baja en la venta de productos para obras de viviendas económicas, como las del Fonavi, y para departamentos -agregó-. De todos modos, si eso se reactivara, no sé cómo haríamos para abastecer una obra importante, porque si ahora que hay una pequeña reactivación ya están escaseando los cerámicos..." Calcula que en Tucumán se consumen hoy entre 40.000 y 50.000 metros mensuales de mosaicos, un 30% menos que antes de la devaluación.
Antes de la devaluación, las fábricas solían tener stock para dos meses y medio o tres meses de venta. En 2002, las fábricas comenzaron a liquidar los stocks y a trabajar a media máquina. Ahora están trabajando las 24 horas pero no pueden reponer sus reservas.
Cervilla recordó que durante la convertibilidad entraba más de un millón de metros cuadrados de cerámica desde Brasil. Ahora no entra nada. La fábrica Zanón, que producía 500.000 metros, desapareció. Actualmente la más grande es San Lorenzo, le siguen Cerro Negro, Hilva, Cortines, Alberdi y Lourdes. La mayoría ha decidido dejar de fabricar los productos más baratos, porque no les conviene. Antes, el producto más barato costaba U$S 7, lo cual hoy representa $ 20. Pero los precios aumentaron entre un 80% y un 100%. Un producto que en la Argentina cuesta $ 10 tiene un precio de exportación de U$S 6, es decir $ 18.
A la paralización total de comienzos del año pasado, le siguió un principio de reactivación en marzo, porque "la gente que tenía los plazos fijos atrapados empezó a tratar de sacar la plata de alguna forma y lo hacía construyendo -señaló el encargado-. Antes el público compraba con tarjeta de crédito casi sin pensar si iba a poder pagar la deuda, por eso hubo gran morosidad. Ahora la gente es más cauta, y eso es bueno".
Nuevas opciones
Durante la pasada década ingresaron al mercado de la construcción algunos productos no tradicionales que han sido adoptados definitivamente por el público, a pesar de que la suba del dólar los encareció. Uno de los más usados es el sistema de construcción en frío de tabiques divisorios (paredes) y cielos rasos mediante placas de yeso. Representan una gran comodidad; brindan rapidez y limpieza en la ejecución. Por otro lado, significan un enorme alivio para la estructura de un edificio.
"En Europa y Estados Unidos, todas las edificaciones que se hacen en altura llevan divisiones de ambientes con tabiques de yeso -comparó Cervilla-. Si uno hace los cálculos contemplando que va a usar divisorios de yeso, las ventajas serían evidentes y se debería consumir más este producto. Por ahora, se lo usa mucho en los locales comerciales y oficinas. Además de ganar en rapidez y limpieza, a un costo razonable, permite desmontarlos y usarlos de nuevo para modificar la habitación". Su costo, incluyendo mano de obra, ronda los $ 20 el metro cuadrado en cielos rasos y los $ 30 en tabiques.
Papeles y alfombras
La decoración atraviesa una realidad distinta, porque las alfombras y los empapelados sufrieron un estancamiento. Se volvieron casi inaccesibles para gran cantidad de público que llegó a consumirlos durante los años de paridad cambiaria. "Por primera vez en muchos años, en 2002 ninguna fábrica lanzó colecciones nuevas, lo que habitualmente ocurría cada tres o cuatro meses", reveló Carlos Ditinis, de Distribuidora La Madrid.
"El segmento de población que tenía acceso a mercadería de nivel medio-alto hoy está empezando a consumir lo que era para un sector de menores recursos. La gente de bajos ingresos, que tenía acceso a una guarda, a una moldura, a una alfombra económica, hoy desapareció de nuestro mercado -explicó Ditinis-. A una guarda de oferta hoy la compra quien hace dos años estaba comprando una guarda italiana, francesa o canadiense. El mercado está deprimido. El consumo de estos artículos ha retrocedido 15 o 20 años".
Quienes antes remodelaban toda una casa hoy se están limitando a pintar el cielo raso, colocar una guarda y hacer lavar su vieja alfombra. "La gente se limitó a remodelar habitaciones generalmente de niños o bebés", dijo Ditinis.
La única fábrica de papeles y alfombras que continúa produciendo en la Argentina hoy dedica gran parte de su producción a la exportación, porque el consumo interno cayó al 25% de su nivel histórico.
Si no se puede comprar una cortina nueva, hay que limpiar y reciclar la antigua. Y si los sillones están gastados, habrá que retapizarlos. Frente a la menor demanda de cortinados nuevos, algunos negocios del rubro han optado por incrementar su oferta de servicios; como la limpieza de tapizados y alfombras, o la reparación y adaptación de cortinados. "Desde que incorporé servicios nuevos, como el retapizado de sillones, he notado un incremento del trabajo", reveló Fátima Caresani. En el taller de su negocio, en San Juan al 900, se puede elegir diversas opciones en telas, a pesar de que ya desaparecieron las importadas que venían de Brasil.
Encargar la confección de una cortina al especialista equivale a recibir asesoramiento sobre cuáles colores y texturas van mejor con el ambiente, además de obtener descuentos en el servicio posventa. "Hay una serie de detalles relacionados con la practicidad, el uso y la calidad de la tela -señaló Caresani-. La mayoría son telas de poliéster acrílico, porque el algodón no resiste demasiado en cuanto a la firmeza de los colores. La cortina es un accesorio de gran lucimiento en una casa".
Algunos precios
Una cortina completa para cubrir una superficie de 1,60 x 2,20 (una ventana grande) se vende a $ 170, incluyendo la instalación.Por el lado de las persianas enrollables o de las cortinas venecianas y americanas, la abundancia de modelos que disponía el consumidor ahora se limita a menos de la mitad.
"De cuatro proveedores que teníamos han cerrado tres y el que queda no sabemos hasta cuándo va a seguir. Si uno vende algo, hay que llamar para preguntar si el proveedor tiene en stock ese producto. Nadie quiere invertir en montar una fábrica porque no se sabe qué va a pasar después de las elecciones", reveló Oscar Chávez, de Fabicor.
Muchos modelos de persiana americana que comenzaron a usarse y a ser valorados por su practicidad y elegancia, ahora ya no entran más al país. "Aquí hay mucha madera pero no se puede hacer una cortina, porque a los dos o tres meses se dobla entera", lamentó Chávez.
Otro accesorio muy utilizado en los baños es la mampara. Un modelo estándar, en aluminio y acrílico liso, de 1,50 x 1,50 cuesta aproximadamente $ 500, el doble de lo que valía antes de la devaluación.
PISTAS SEGURAS
¿Los mosaicos caros son realmente más durables que los económicos?
Los mosaicos cerámicos cuestan entre $ 10 y $ 32 el metro cuadrado. Los más económicos presentan menor resistencia al desgaste, por lo que se utilizan en ambientes de bajo tránsito. Mucho más caro es el porcelanato, cuya constitución es distinta a la del cerámico. Se trata de un material homogéneo que no se ve afectado por el desgaste, mientras que el cerámico está formado por una pasta que encima lleva un esmalte. El precio del mejor porcelanato pulido supera los $ 80, mientras que uno sin pulir ronda los $ 50. Hay otro más económico ?no elaborado con sales solubles sino con sales pimienta- que se asemeja al mosaico granítico. El porcelanato requiere una inversión importante, pero su costo de mantenimiento es cero, porque se puede limpiar con un trapo seco, ahorrando cualquier gasto en productos de limpieza.
¿Se dejaron de comprar los materiales costosos?
Entre los productos dolarizados que el público adoptó y sigue utilizando a pesar de su mayor costo figura el MDF o "fibrofácil", un aglomerado de pequeña partícula que desplazó al aglomerado común, aunque cuesta casi el triple que antes de la devaluación del peso. Este elemento hoy se sigue vendiendo más que el aglomerado, porque quien lo probó ya no quiere abandonarlo. Lo mismo ocurre con algunos materiales aptos para paredes con salitre o con grietas y también con las alfombras de buena calidad. La gente no quiere caer en una alfombra económica, sino que espera o compra por parte. Según los especialistas, la tendencia es ir remodelando de a poco. Antes se hacía el trabajo completo, y se pagaba con tarjeta y en 12 pagos.







