Comprar dólares en octubre de 2008, en plena hecatombe financiera mundial, fue un buen negocio privado, pero una pésima inversión desde lo público: un político encumbrado y cercano al poder que adquiere grandes cantidades de divisas está enviando a sus representados un claro mensaje de desconfianza en la marcha de la economía doméstica. Es un ademán peligroso para un país donde la población recibió cimbronazos económicos tan fuertes en las últimas tres décadas que muchos pasaron en cortos períodos de ser acreedores a deudores y otros tantos perdieron desde sus vehículos hasta sus propiedades. La inflación es un fantasma que asusta a los argentinos tanto o más que la inestabilidad de la moneda. Ambas variables, apenas oscilan, empujan a quienes tienen algunos pesos a que los conviertan en dólares.
Justo en el peor momento de una crisis mundial que casi noquea hasta a los potentes Estados Unidos, Néstor Kirchner y José Alperovich no salieron a decir que la fortaleza financiera de la Argentina garantizaba estabilidad o, si lo declararon, no hicieron lo que ellos dijeron o, peor aún, no dijeron a la sociedad que hicieran lo mismo que ellos: si había peligro, al menos, hubieran recomendado a todos que invirtieran su dinero en lo que ellos lo hicieron, en dólares. Ambos adquirieron millones.
Claro que irresponsable hubiera sido que declamaran lo beneficioso que hubiera sido en aquel momento adquirir billetes verdes, porque hubiesen provocado una corrida cambiaria que retrotraería a la Argentina a los nefastos tiempos de corralitos y corralones. De ahí se explica el apuro de Néstor en explicar para qué compró los U$S 2 millones. Trató de dejar en claro que no utilizó información privilegiada respecto de que el dólar subiría en el país ni que desconfiaba de la fortaleza de las finanzas públicas para frenar un alza de la moneda. Prefirió, en cambio, declarar que adquirió divisas para pagar su hotel en El Calafate.
Lo que no se explica es la explicación de Alperovich. Se metió al "baile verde" sin que nadie lo invite (en diarios nacionales se informó que la firma León Alperovich SA adquirió dólares en octubre de 2008, pero no apuntó directamente al gobernador, que hasta podría haber dicho que se trató de una operación de la firma que comparte con su familia o que es una acción corriente en las empresas, que toman ese tipo de precaución siempre que tambalean los mercados). Con la frente en alto y muy confiado de sus conocidos conocimientos financieros, aseveró: "era un mal negocio; si usted analiza, comprar dólares (comparado con) poner la plata en plazo fijo... ha perdido plata". Añadió: "(...) el dólar aumentó menos que la inflación, menos que los títulos públicos, menos que las acciones, menos que todo. El dólar es lo que menos aumentó".
Sin embargo, al parecer, al jefe del Estado provincial se le escaparon algunos números:
•Entre octubre de 2008 y octubre de 2009, el dólar aumentó 69 centavos o un 22% anual. El 1 de octubre de 2008 se pagó a $ 3,15 promedio y el 14 de octubre de 2009 se cotizó a $ 3,84 promedio.
•La tasa de plazo fijo anual promedio que se pagó entre fines de 2008 y fines de 2009 fue del 13% en su mejor momento para posiciones de montos millonarios.
•La inflación anual relevada por el Indec en 2009 fue del 7,7% y, para los privados, de al menos el 14%.
•Los bonos PAR (en dólares y en pesos) crecieron más de un 100% entre octubre de 2008 y enero pasado.
•Las acciones de Tenaris subieron un 130% en igual período.
De los números se desprende una realidad: si fue rentable comprar dólares cuando lo hicieron Néstor y José, porque la divisa rindió más que un plazo fijo y superó holgadamente a la inflación (la pública y la privada). Pero, nobleza obliga, fue más negocio invertir en títulos públicos o en acciones, como dijo el mandatario.
Mensajes claros de sus gobernantes es lo que esperan inversores, empresarios y familias para tomar decisiones económicas. Para saber si se endeudan, si guardan dinero o si deben cuidar sus billetes. No está en discusión lo lícita que fue la compra de dólares por parte de Kirchner o de Alperovich. Preocupa el mensaje que entre líneas envían. ¿Para qué invertir dónde los que gobiernan apuestan al dólar? ¿Especular es más rentable?
Quizás por ello, y no por cultura antiargentinista, como denuncia el propio kirchnerismo, los habitantes de este país rico en recursos corren al dólar cuando algo huele mal en la economía, como en estos días de cambios en el Banco Central y de cuestionamientos al accionar privado de los hombres públicos. Así se exacerba la demanda, crece la desconfianza, se eleva la inflación y estallan los reclamos salariales. Todos componentes del círculo vicioso que en los últimos años impidió que la Argentina alcance la meta de estabilizar dólar, precios y salarios.
Justo en el peor momento de una crisis mundial que casi noquea hasta a los potentes Estados Unidos, Néstor Kirchner y José Alperovich no salieron a decir que la fortaleza financiera de la Argentina garantizaba estabilidad o, si lo declararon, no hicieron lo que ellos dijeron o, peor aún, no dijeron a la sociedad que hicieran lo mismo que ellos: si había peligro, al menos, hubieran recomendado a todos que invirtieran su dinero en lo que ellos lo hicieron, en dólares. Ambos adquirieron millones.
Claro que irresponsable hubiera sido que declamaran lo beneficioso que hubiera sido en aquel momento adquirir billetes verdes, porque hubiesen provocado una corrida cambiaria que retrotraería a la Argentina a los nefastos tiempos de corralitos y corralones. De ahí se explica el apuro de Néstor en explicar para qué compró los U$S 2 millones. Trató de dejar en claro que no utilizó información privilegiada respecto de que el dólar subiría en el país ni que desconfiaba de la fortaleza de las finanzas públicas para frenar un alza de la moneda. Prefirió, en cambio, declarar que adquirió divisas para pagar su hotel en El Calafate.
Lo que no se explica es la explicación de Alperovich. Se metió al "baile verde" sin que nadie lo invite (en diarios nacionales se informó que la firma León Alperovich SA adquirió dólares en octubre de 2008, pero no apuntó directamente al gobernador, que hasta podría haber dicho que se trató de una operación de la firma que comparte con su familia o que es una acción corriente en las empresas, que toman ese tipo de precaución siempre que tambalean los mercados). Con la frente en alto y muy confiado de sus conocidos conocimientos financieros, aseveró: "era un mal negocio; si usted analiza, comprar dólares (comparado con) poner la plata en plazo fijo... ha perdido plata". Añadió: "(...) el dólar aumentó menos que la inflación, menos que los títulos públicos, menos que las acciones, menos que todo. El dólar es lo que menos aumentó".
Sin embargo, al parecer, al jefe del Estado provincial se le escaparon algunos números:
•Entre octubre de 2008 y octubre de 2009, el dólar aumentó 69 centavos o un 22% anual. El 1 de octubre de 2008 se pagó a $ 3,15 promedio y el 14 de octubre de 2009 se cotizó a $ 3,84 promedio.
•La tasa de plazo fijo anual promedio que se pagó entre fines de 2008 y fines de 2009 fue del 13% en su mejor momento para posiciones de montos millonarios.
•La inflación anual relevada por el Indec en 2009 fue del 7,7% y, para los privados, de al menos el 14%.
•Los bonos PAR (en dólares y en pesos) crecieron más de un 100% entre octubre de 2008 y enero pasado.
•Las acciones de Tenaris subieron un 130% en igual período.
De los números se desprende una realidad: si fue rentable comprar dólares cuando lo hicieron Néstor y José, porque la divisa rindió más que un plazo fijo y superó holgadamente a la inflación (la pública y la privada). Pero, nobleza obliga, fue más negocio invertir en títulos públicos o en acciones, como dijo el mandatario.
Mensajes claros de sus gobernantes es lo que esperan inversores, empresarios y familias para tomar decisiones económicas. Para saber si se endeudan, si guardan dinero o si deben cuidar sus billetes. No está en discusión lo lícita que fue la compra de dólares por parte de Kirchner o de Alperovich. Preocupa el mensaje que entre líneas envían. ¿Para qué invertir dónde los que gobiernan apuestan al dólar? ¿Especular es más rentable?
Quizás por ello, y no por cultura antiargentinista, como denuncia el propio kirchnerismo, los habitantes de este país rico en recursos corren al dólar cuando algo huele mal en la economía, como en estos días de cambios en el Banco Central y de cuestionamientos al accionar privado de los hombres públicos. Así se exacerba la demanda, crece la desconfianza, se eleva la inflación y estallan los reclamos salariales. Todos componentes del círculo vicioso que en los últimos años impidió que la Argentina alcance la meta de estabilizar dólar, precios y salarios.







