03 Febrero 2010 Seguir en 
A comienzos de la semana, dedicamos una extensa nota al panorama que las infracciones de tránsito presentan en San Miguel de Tucumán. A lo largo del año pasado, se labraron 54.109 actas, por incumplimientos -de diversa índole- en las normas vigentes. Los inspectores sancionaron a unos 150 choferes por día. Según el informe municipal, la mayoría de las multas se referían a los estacionamientos en doble fila, a un promedio de 29 casos por día. En cuanto a las faltas graves, cada jornada 22 conductores fueron culpables de pasar semáforos en rojo, mientras otros 16, en el mismo lapso, operaban sus celulares mientras manejaban.
Expresa la Dirección de Tránsito que el año pasado se registraron 2.685 multas más que el anterior. Los que incurrieron en faltas como circular en moto sin casco o a contramano, o violar la luz roja, ascendieron al doble en los últimos cinco años. Es notable, en ese rápido inventario, la cantidad de multas por usar celulares durante el manejo: en 2004, se registraron 640 de tales faltas, mientras el año pasado la cifra alcanzó a 5.877, es decir un 90 por ciento más.
Nuestra nota vinculaba las estadísticas consignadas con la próxima implementación, entre nosotros, del nuevo sistema "scoring" en los carnets de manejo. Como se sabe, el mecanismo consiste en asignar a cada conductor 20 puntos, que pueden ser descontados de acuerdo a las faltas que cometa, en el marco de un codificador de infracciones. Al agotarse los créditos, el conductor queda inhabilitado, y sólo puede recuperar su permiso realizando cursos de educación vial. Hace dos años fue aprobada por ley esta estrategia, que ya se aplica en Buenos Aires desde comienzos de 2009. Pero los expertos entienden que antes de que se haga efectiva en Tucumán , resulta necesaria una acción profunda dirigida a concientizar y educar a quienes tienen la responsabilidad de conducir un automotor.
Por ahora, según las fuentes oficiales, se está llevando a cabo un relevamiento en todos los municipios, para verificar la existencia en los mismos de recursos informáticos, de medidas de seguridad y de cursos para el otorgamiento de licencias. Se considera que es un proceso extenso, y existe la idea de lanzarlo al mismo tiempo en la mayoría de las provincias, lo que implicaría unos 2.500 centros emisores. Es conocido que, entretanto, en Tucumán se aplica ya la norma nacional que dispone el retiro de licencias en caso de infracciones graves.
De todas maneras, las estadísticas que sintetizamos al comienzo de este comentario, ponen de manifiesto una realidad más que suficiente para inquietar. A ese asunto nos hemos referido en incontables oportunidades en nuestras columnas de opinión, sin que se advierta un cambio apreciable en la mentalidad del conductor en general. Esa mentalidad se caracteriza por una auténtica cultura de la infracción. Para una enorme cantidad de choferes, las disposiciones municipales constituyen mera teoría. Se las viola con toda tranquilidad, si no se advierte que en las proximidades vigila alguna autoridad que pueda sancionarlas.
Es sabido que semejante actitud contrasta con la reinante en otras latitudes. Hay provincias y países donde quienes se encuentran al comando de un automotor, tienen muy en claro los marcos dentro de los cuales deben desarrollar su desempeño, y los respetan celosamente. Entre nosotros, en cambio, tales marcos son tratados con indiferencia y desdén. El resultado está a la vista, en la impresionante cantidad de accidentes, muchos de ellos gravísimos, que a cada rato tienen lugar en nuestras calles, carreteras y caminos.
Obviamente, llegó la hora de cambiar. Pensamos que solamente en una intensa acción concientizadora, realizada a lo largo y ancho de toda la provincia, unida a sanciones aplicadas con la máxima severidad, está la posibilidad de que el conductor tucumano entienda que debe respetar las normas del tránsito, en beneficio propio y de la comunidad.
Expresa la Dirección de Tránsito que el año pasado se registraron 2.685 multas más que el anterior. Los que incurrieron en faltas como circular en moto sin casco o a contramano, o violar la luz roja, ascendieron al doble en los últimos cinco años. Es notable, en ese rápido inventario, la cantidad de multas por usar celulares durante el manejo: en 2004, se registraron 640 de tales faltas, mientras el año pasado la cifra alcanzó a 5.877, es decir un 90 por ciento más.
Nuestra nota vinculaba las estadísticas consignadas con la próxima implementación, entre nosotros, del nuevo sistema "scoring" en los carnets de manejo. Como se sabe, el mecanismo consiste en asignar a cada conductor 20 puntos, que pueden ser descontados de acuerdo a las faltas que cometa, en el marco de un codificador de infracciones. Al agotarse los créditos, el conductor queda inhabilitado, y sólo puede recuperar su permiso realizando cursos de educación vial. Hace dos años fue aprobada por ley esta estrategia, que ya se aplica en Buenos Aires desde comienzos de 2009. Pero los expertos entienden que antes de que se haga efectiva en Tucumán , resulta necesaria una acción profunda dirigida a concientizar y educar a quienes tienen la responsabilidad de conducir un automotor.
Por ahora, según las fuentes oficiales, se está llevando a cabo un relevamiento en todos los municipios, para verificar la existencia en los mismos de recursos informáticos, de medidas de seguridad y de cursos para el otorgamiento de licencias. Se considera que es un proceso extenso, y existe la idea de lanzarlo al mismo tiempo en la mayoría de las provincias, lo que implicaría unos 2.500 centros emisores. Es conocido que, entretanto, en Tucumán se aplica ya la norma nacional que dispone el retiro de licencias en caso de infracciones graves.
De todas maneras, las estadísticas que sintetizamos al comienzo de este comentario, ponen de manifiesto una realidad más que suficiente para inquietar. A ese asunto nos hemos referido en incontables oportunidades en nuestras columnas de opinión, sin que se advierta un cambio apreciable en la mentalidad del conductor en general. Esa mentalidad se caracteriza por una auténtica cultura de la infracción. Para una enorme cantidad de choferes, las disposiciones municipales constituyen mera teoría. Se las viola con toda tranquilidad, si no se advierte que en las proximidades vigila alguna autoridad que pueda sancionarlas.
Es sabido que semejante actitud contrasta con la reinante en otras latitudes. Hay provincias y países donde quienes se encuentran al comando de un automotor, tienen muy en claro los marcos dentro de los cuales deben desarrollar su desempeño, y los respetan celosamente. Entre nosotros, en cambio, tales marcos son tratados con indiferencia y desdén. El resultado está a la vista, en la impresionante cantidad de accidentes, muchos de ellos gravísimos, que a cada rato tienen lugar en nuestras calles, carreteras y caminos.
Obviamente, llegó la hora de cambiar. Pensamos que solamente en una intensa acción concientizadora, realizada a lo largo y ancho de toda la provincia, unida a sanciones aplicadas con la máxima severidad, está la posibilidad de que el conductor tucumano entienda que debe respetar las normas del tránsito, en beneficio propio y de la comunidad.







