Problemas urbanos en Tafí del Valle

02 Febrero 2010
A lo largo de enero, el clima de Tafí del Valle se caracterizó por jornadas prácticamente ininterrumpidas de radiante sol. Esto hizo que en ese paraje veraniego se multiplicara, si es posible, la concurrencia que la ha convertido en el punto más exitoso de la provincia para disfrutar de vacaciones. Desde Tucumán y desde muchos otros lugares del país, arribaron contingentes de personas de toda edad, ansiosas de excursiones, a pie o a caballo, de baños en el río, de guitarreadas, de danza en los boliches hasta el amanecer, y también buscando asistir a eventos como el festival de rock, que congregó a varios miles de espectadores durante tres días.
Sin duda que este éxito de Tafí del Valle está plenamente justificado por los atractivos que ofrece. Y es de desear que, en bien del turismo que siempre interesa fomentar, continúe con tendencia creciente. Pero esa circunstancia no debe hacer olvidar la necesaria atención ante algunos problemas que presenta la tan prestigiosa villa veraniega, y que resulta conveniente puntualizar. 
No puede negarse que, en varios aspectos, la organización de Tafí del Valle como población estival ha experimentado adelantos en los últimos años. Entre ellos cabe citar, por ejemplo, la extensión del pavimento, o la mejora en los servicios de agua (no en todas partes) y de luz. Es positivo también que se esté llevando a cabo una ampliación del puente que conduce a la zona de El Churqui, obra que resultaba absolutamente necesaria. Por cierto que, en lo que a esa muy poblada zona respecta, debiera considerarse prioridad el futuro pavimento de la avenida Zavaleta, que es su arteria troncal. De todas maneras, aparecen algunos aspectos donde las mejoras se hacen desear. Es obligado referirse a la organización del tránsito por la avenida Perón, que es la principal -y única- de la villa. Los sábados y domingos, esa vía está colmada por una impresionante cantidad de automotores y de no pocos jinetes. En medio del conjunto trata de abrirse paso la gente que aspira cruzar con un mínimo de seguridad. Si bien esto parece inevitable, lo que debiera implementarse es una razonable organización de la correntada de vehículos y cabalgaduras. Existen agentes municipales uniformados, pero los mismos se limitan a observar el caos en grupos de tres o cuatro, a los costados, sin tomar medidas para encauzar de alguna manera el desordenado desplazamiento. Parece obvio decir que debiera irse planificando la habilitación de alguna vía alternativa, pavimentada, para ese recorrido.
Entendemos, por otro lado, que  una ley provincial obliga a los edificios públicos a contar con rampas para discapacitados. Sucede que en Tafí del Valle no se aplica, lo que crea un enorme problema para las personas con dificultades de caminata y para las sillas de ruedas, obligadas a remontar una buena cantidad de escalones en hoteles, bares y restaurantes. Pensamos que debieran tomarse las medidas para que se instalen las rampas. Si bien la iluminación pública está notablemente mejorada, la misma brilla por su ausencia en la mayoría de las calles interiores de Tafí del Valle. Estas agregan, a su condición de tenebrosas ni bien se oculta el sol, lo peligroso que resulta transitar por ellas, a pie o en vehículo, por la irregularidad de sus superficies.
Se supone que una villa veraniega debe ofrecer a quienes la eligen, además de las posibilidades de esparcimiento, un mínimo de tranquilidad y de silencio. Pero todos los locales comerciales, y hasta los vendedores callejeros, emiten constantemente música a todo volumen, inclusive en horas dedicadas teóricamente al descanso. Nos parece que la atracción que Tafí del Valle ejerce sobre tucumanos y forasteros, debiera ser apoyada con acciones tendientes a solucionar las deficiencias que apuntamos.

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