El próximo gobierno tendrá una herencia muy dura

El especialista señala que la renegociación de los servicios públicos es un tema que deja pendiente la actual administración.

06 Abril 2003
Son muchos los temas económicos pendientes para el próximo gobierno, por lo tanto el equipo que asuma el 25 de mayo tendrá una herencia muy difícil. Así lo considera el economista Pablo Tigani, quien en diálogo con LA GACETA destacó que entre esos asuntos por solucionar figuran la renegociación de los servicios públicos.

- ¿Por qué le asigna tanta importancia a ese aspecto?
- Hasta ahora, las empresas estuvieron esperando que hubiera un acuerdo porque desde que se produjo la devaluación no pudo concertarse nada y eso constituye una situación muy delicada, aunque muchos no le asignen ese calificativo. Pueden generarse graves problemas en el futuro de los servicios si no se toma la cuestión con la seriedad que le cabe.

- ¿Qué otra carga pesada tendrá la próxima administración?
- Es muy complejo encontrarle un rumbo definitivo al sistema financiero. Hay que resolver como compensará este sistema aquellas situaciones en las que hubo que pagar los amparos que fueron presentando las personas que recurrieron a la Justicia y que luego recibieron dólares.
El tercer aspecto muy complicado es el rediseño de la coparticipación de impuestos, modificando los actuales incentivos, y concientizar a muchas provincias de que deben gastar solamente lo que recaudan. Esto resultará trabado, discutido, porque se debe tomar la situación de cada una de las provincias.
Es fundamental, entonces, rediseñar el sistema de coparticipación de impuestos y también reformar la administración tributaria. No es posible lograr superávit alto con el nivel actual de recaudación.
Otro hecho trascendente es la eliminación de todos los impuestos distorsivos, tanto en el orden nacional como provincial.
Hoy, por ejemplo, las retenciones si bien resultan necesarias, imprescindibles, son altas. En los primeros meses de la devaluación el dólar se fue hasta cerca de los $ 3,90 y el único sector que ganaba plata era el que más tiene que contribuir con los impuestos. Pero ahora, se van a tener que retocar algunas cosas. Si el dólar se queda en menos de $ 3, la presión de los exportadores va a ser fuerte porque van a aducir que han perdido competitividad.

- ¿Y la política monetaria?
- También es un tema espinoso, porque no puede seguir siendo una política artesanal. Tienen que definirse los aspectos monetarios y cambiarios. Hay que tener en cuenta que hasta los posibles futuros ministros de Economía de un mismo candidato tienen ideas distintas. Algunos dicen que hay que tener una flotación sucia, otros que se debe tener una flotación libre y hay quienes (dentro del menemismo, por ejemplo) hasta apuntan a realizar algo parecido a la convertibilidad.

- ¿Es todo?
- No. Queda lo que considero el problema más importante y que es reestructurar la deuda pública en default.
Se debe evitar, al mismo tiempo, la reestructuración de la deuda que ya está reestructurada. Además estará la deuda nueva.
Si no gana ninguno de los candidatos que el mercado quisiera (Carlos Menem o Ricardo López Murphy) y logra el triunfo Adolfo Rodríguez Saá, por ejemplo, es probable que quiera reestructurar la deuda que ya estaba arreglada.

- ¿En cuánto a la reforma fiscal?
- Se debe efectuar una reforma fiscal que asegure un superávit primario, que algunos dicen tiene que estar entre el 4% y 5% del Producto Bruto Interno, para después de reestructurarse la deuda. Para concretar esto se debe, a su vez, hacer una reforma del Estado que consolide la baja del gasto en términos reales. Es decir lo que se verificó en el último año, más el mejoramiento de todas las prestaciones de servicio que demanda la sociedad.

- ¿Deben continuar los subsidios?
- Sí, deben continuar, pero con una profunda transformación. El actual régimen tiene que dar paso a un sistema de incentivos al trabajo.
No se puede tener cientos de miles de personas que no trabajen. A todos se les debe asegurar un sustento, pero todos aquellos que estén en condiciones de trabajar deben hacerlo, imperiosamente. Tenemos en este aspecto una especie de liderazgo negativo. Es decir gente subsidiada pero que no rinde en absoluto a la sociedad. El asistencialismo debe continuar, forzosamente, pero se debe transformarlo en algo útil.La única forma que un país como la Argentina pueda crecer es trabajando.

- ¿Alguna otra herencia para el nuevo gobierno?
- Son muchas las cargas, pero cerraría con la necesidad de restablecer el imperio de la ley. En el país, los derechos de propiedad siempre fueron vapuleados y con la incertidumbre existente la inversión bruta actual no alcanza para compensar el desgaste del stock de capital.
Si necesitamos que siga llegando la inversión foránea, con el default, con la devaluación, con la pesificación, no podemos pretender que así ocurra.
Pero, después de arreglar el sistema financiero tenemos que conseguir la llegada de capitales.
Para eso debemos dar seguridad jurídica, porque rompimos todos los contratos y de eso el mundo anota y graba.Si nos convertimos nuevamente en un país creíble, tentador en el buen sentido para los inversores internacionales, deberemos conformarnos con lo poco que pueda conseguirse en el mercado interno.

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