06 Abril 2003 Seguir en 
En la Capital Federal, los valores de los inmuebles destinados a los sectores medios de la sociedad continúan dolarizados. Por ende, en los últimos 40 días, los precios de los departamentos y de las casas subieron entre un 5% y un 10%, como consecuencia de la caída de la cotización del dólar (está por debajo de los $ 3 cuando a mediados de 2002 tocó los $ 3,95). En Tucumán, en cambio, el mercado está pesificado y los valores son los mismos de diciembre de 2002. Esto hace que la inversión en ladrillos siga siendo una buena alternativa ante la incertidumbre financiera y política. A ello hay que sumarle el repunte de los alquileres.
Después de la devaluación y de la instalación del corralito, mucha gente con poder adquisitivo, por seguridad, corrió a comprar inmuebles. "Nos hablaban por teléfono y nos preguntaban ?qué tenés?. Ya no se dan ventas de esas características, pero la demanda es sostenida", aseguró el empresario Marcelo Stagnetto.
Si bien la ley básica de la economía dice que a mayor demanda, el precio debe subir, en la realidad tucumana, caracterizada por la escasez, aquello no se aplica rigurosamente. "Ante la falta de dinero y ante el temor de que los meses pases sin poder alquilar o vender, los valores no se tocan", acotó. Esta es la razón por la que en Barrio Norte el metro cuadrado de un departamento a estrenar de buena terminación sigue costando $ 1.200, como en diciembre de 2002, precisó el también ejecutivo del sector, Rául Feler.
Aunque en comparación con el primer semestre del año pasado el sector se encuentra en mejor posición, lo sigue afectando la falta de herramientas financieras (crédito hipotecario). "Todas las operaciones se hacen prácticamente de contado. La única financiación es la particular, pero es de muy corto plazo y se limita a los departamentos de edificios en construcción, en los que el plazo de pago se limita a la fecha de entrega o hasta un año después, a lo sumo", afirmó el titular de la Cámara de Empresas Inmobiliarias (CEIT), José Gordillo.
La falta de crédito (antes de la devaluación con un anticipo y una cuota mensual similar a la de un alquiler se compraba un departamento) hizo que crezca el número de locaciones. "Nunca hubo tantos locales desocupados como a principios de 2002. Pero hoy el 95% de los que están ubicados en el microcentro están alquilados. Y los valores que estaban dolarizados, están pesificados", concluyó Feler.
UNA OPCION SEGURA Y RENTABLE
En el sector consideran que hasta las elecciones nacionales no habrá mayores cambios económicos. "La compra de inmuebles sigue siendo una opción segura ante la incertidumbre que aún hay en el sector financiero. Una propiedad es tangible y siempre da alguna rentabilidad", afirmó José Gordillo. El empresario agregó que el sector, una vez que sepa quien gobernará el país, reclamará que las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP), como lo prevé la ley por la que fueron creadas, destinen a inversiones inmobiliarias un porcentaje de los $ 150 millones mensuales que hoy manejan. "Con ese dinero se podrían formar fideicomisos con los bancos para restablecer el crédito.
Además, los afiliados de las AFJP tendrían una ganancia por su participación en operaciones con bienes raíces, en las que la rentabilidad nunca es negativa, como en otros rubros", dijo.
Después de la devaluación y de la instalación del corralito, mucha gente con poder adquisitivo, por seguridad, corrió a comprar inmuebles. "Nos hablaban por teléfono y nos preguntaban ?qué tenés?. Ya no se dan ventas de esas características, pero la demanda es sostenida", aseguró el empresario Marcelo Stagnetto.
Si bien la ley básica de la economía dice que a mayor demanda, el precio debe subir, en la realidad tucumana, caracterizada por la escasez, aquello no se aplica rigurosamente. "Ante la falta de dinero y ante el temor de que los meses pases sin poder alquilar o vender, los valores no se tocan", acotó. Esta es la razón por la que en Barrio Norte el metro cuadrado de un departamento a estrenar de buena terminación sigue costando $ 1.200, como en diciembre de 2002, precisó el también ejecutivo del sector, Rául Feler.
Aunque en comparación con el primer semestre del año pasado el sector se encuentra en mejor posición, lo sigue afectando la falta de herramientas financieras (crédito hipotecario). "Todas las operaciones se hacen prácticamente de contado. La única financiación es la particular, pero es de muy corto plazo y se limita a los departamentos de edificios en construcción, en los que el plazo de pago se limita a la fecha de entrega o hasta un año después, a lo sumo", afirmó el titular de la Cámara de Empresas Inmobiliarias (CEIT), José Gordillo.
La falta de crédito (antes de la devaluación con un anticipo y una cuota mensual similar a la de un alquiler se compraba un departamento) hizo que crezca el número de locaciones. "Nunca hubo tantos locales desocupados como a principios de 2002. Pero hoy el 95% de los que están ubicados en el microcentro están alquilados. Y los valores que estaban dolarizados, están pesificados", concluyó Feler.
En el sector consideran que hasta las elecciones nacionales no habrá mayores cambios económicos. "La compra de inmuebles sigue siendo una opción segura ante la incertidumbre que aún hay en el sector financiero. Una propiedad es tangible y siempre da alguna rentabilidad", afirmó José Gordillo. El empresario agregó que el sector, una vez que sepa quien gobernará el país, reclamará que las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP), como lo prevé la ley por la que fueron creadas, destinen a inversiones inmobiliarias un porcentaje de los $ 150 millones mensuales que hoy manejan. "Con ese dinero se podrían formar fideicomisos con los bancos para restablecer el crédito.
Además, los afiliados de las AFJP tendrían una ganancia por su participación en operaciones con bienes raíces, en las que la rentabilidad nunca es negativa, como en otros rubros", dijo.







