Bill Clinton tenía una amante furtiva

Notas sobre la lid electoral de 2008 en EEUU.

HILLARY LO SABÍA. Temía al circo si se unía al gabinete de Obama. REUTER HILLARY LO SABÍA. Temía al "circo" si se unía al gabinete de Obama. REUTER
12 Enero 2010

NUEVA YORK.- Bill Clinton tuvo una amante en 2008 durante la campaña presidencial de su esposa, Hillary Rodham Clinton, y esta estuvo a punto de renunciar a ser secretaria de Estado por temor a que él interfiriera en sus asuntos, según un libro basado en entrevistas a militantes demócratas y republicanos. El volumen titulado "Game Change", fue elaborado por los periodistas Mark Halperin y John Heilemann, que recogieron entrevistas con unos 200 miembros de los partidos más tradicionales de EEUU. Salió a la venta ayer, pero un sitio de Internet reveló detalles el fin de semana.
Según uno de los fragmentos divulgados, Hillary había formado un "comité de guerra" de asesores de confianza para lidiar con la "libido" de su marido, que mientras tanto hacía campaña a su favor por todo el país y, al mismo tiempo, mantenía esa relación furtiva. Uno de los datos más relevantes es que no se trataba de un "affaire" de una sola noche, sino que era una relación romántica estable, según el diario catalán "El Periódico". Esto resultó un escándalo que podría haber sido de proporciones mayúsculas, por lo que el libro fue preparado durante meses. La identidad de la mujer todavía es un misterio, todo lo contrario a lo que pasó con Monica Lewinsky, la pasante de la Casa Blanca cuya relación con el ex mandatario lo hizo tambalear del sillón presidencial.
Esta es solamente una de las muchas revelaciones y anécdotas que recoge "Game Change", escrito sobre la agotadora campaña electoral de las últimas presidenciales. Según cuentan los relatos, el "comité de guerra" que analizó el comportamiento de Clinton llegó a la conclusión de que había otra mujer en el camino.

A solas con Obama
Los relatos cuentan también que cuando el actual presidente Barack Obama le pidió a Hillary que entrara en su gabinete y se hiciera cargo de la diplomacia estadounidense, ella le expuso con franqueza su temor al ruido por las infidelidades de su marido. "Hay un último problema: mi marido. Esto se convertirá en un circo si acepto el trabajo", dicen que le dijo.
Por entonces, luego de que Obama triunfó en el Estado de Iowa, a principios del 2008, y empezaron a saltar las primeras alarmas en la campaña presidencial de Hillary, su marido hasta se atrevió a llamar por teléfono al senador Ted Kennedy para pedirle, sin ningún tapujo, que respaldara la candidatura de la senadora por Nueva York. (Especial)

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