31 Marzo 2003 Seguir en 
Héctor Berlanghieri, directivo de Alpargatas, explicó que -ante el desafío de satisfacer la demanda de los confeccionistas- la planta que la firma posee en Corrientes está trabajando a pleno. "Ahora comenzamos a poner en funcionamiento la de Catamarca, que podrá abastecer al mercado en la medida en que opere con un capital de trabajo normal -advirtió-. De acuerdo con la actual situación de mercado, y de no variar en extremo la política económica, pensamos que durante 2003 trabajará horario completo para poder cubrir en tiempo y forma los pedidos".
Por su parte, la editora de la revista Mundo Textil (www.mundotextilmag.com.ar), Andrea Lippi, resume las nuevas condiciones del mercado posdevaluación; destaca que ya no hay plazos de pago y que las firmas importadoras empezaron a fabricar en el país. "También comenzamos a pensar en aprovechar el tipo de cambio favorable para emprender la exportación de nuestros productos. Pero en todos estos meses nos faltó una herramienta casi elemental en nuestro sector: la financiación -lamentó-. No a la que estábamos acostumbrados, que era financiar una colección de temporada con los insumos pagados a 180/360 días, porque ese sistema resultaba aún más perverso. El mercado, dicen, se saneó".
Después de soportar durante una década la invasión de productos externos, los fabricantes ahora son los más requeridos y pueden imponer sus reglas de juego. "El sector textil e indumentaria genera muchísimo empleo a lo largo de toda su cadena. Frente a los niveles de desocupación existentes en el país, indigna pensar que los responsables de nuestra economía no lo tengan en cuenta", remarcó Lippi.
Por su parte, la editora de la revista Mundo Textil (www.mundotextilmag.com.ar), Andrea Lippi, resume las nuevas condiciones del mercado posdevaluación; destaca que ya no hay plazos de pago y que las firmas importadoras empezaron a fabricar en el país. "También comenzamos a pensar en aprovechar el tipo de cambio favorable para emprender la exportación de nuestros productos. Pero en todos estos meses nos faltó una herramienta casi elemental en nuestro sector: la financiación -lamentó-. No a la que estábamos acostumbrados, que era financiar una colección de temporada con los insumos pagados a 180/360 días, porque ese sistema resultaba aún más perverso. El mercado, dicen, se saneó".
Después de soportar durante una década la invasión de productos externos, los fabricantes ahora son los más requeridos y pueden imponer sus reglas de juego. "El sector textil e indumentaria genera muchísimo empleo a lo largo de toda su cadena. Frente a los niveles de desocupación existentes en el país, indigna pensar que los responsables de nuestra economía no lo tengan en cuenta", remarcó Lippi.







