Si el frío viene temprano, las tiendas no van a poder satisfacer la demanda

La industria todavía no logró recuperar el volumen de producción que tenía antes de la convertibilidad.

31 Marzo 2003
El tucumano es un comprador compulsivo que ante el primer asomo de tiempo frío sale a comprar ropa, según coincidieron los comerciantes del sector. Sin embargo, este año las estanterías de las tiendas no resistirían un embate muy firme de los consumidores, porque los stocks de mercadería permanecen muy por debajo de lo que fueron en la época de la convertibilidad.
"Tenemos problemas para conseguir productos, porque los proveedores todavía no han podido reactivar la fabricación en la medida en que exige la demanda", confesó el gerente de una importante tienda.
Aunque el panorama mejoró con respecto al año pasado en términos de cantidad y calidad de productos, aquellas fábricas que tienen la posibilidad de exportar prefieren abastecer el mercado externo.
"Los fabricantes trabajan sobre pedidos, no hay stock, y lo que se compra hay que pagarlo de contado, porque las mejores marcas no otorgan crédito. Hoy, mantener un negocio de esta magnitud se enfrenta con la dificultad de poder surtirlo en todas las secciones. Es muy complicado", confesó Manuel Calviño, gerente de Tiendas San Juan. La prueba de su afirmación está en el hecho de que la mayoría de las grandes tiendas que había en el país fue desapareciendo.
Durante la convertibilidad, ciertos rubros de indumentaria se abastecían en un 100% con productos importados, como en el caso de las camperas. En camisas, había un 50% de fabricación nacional, al igual que en el rubro de blanco (sábanas, toallas y telas). Por el contrario, en el sector de las remeras y jeans, por ejemplo, el 80% era nacional.
"El artículo importado sigue ocupando un lugar destacado en el rubro bazar y regalería. Pero en indumentaria, ahora todo es nacional", aclaró Calviño.

Las previsiones
La temporada otoño-invierno 2003 será exitosa si el frío aparece en mayo, porque hoy el público compra sólo cuando necesita comprar. Pero los comerciantes calculan que no les resultará fácil abastecer una demanda importante. "Si hubiera una explosión de venta, podría escasear el producto, porque no es fácil conseguir mercadería de indumentaria", admitió Calviño.
Sin la competencia de la chilena Johnson que cerró su sucursal después de la devaluación, la filial de la cadena Macowens -con dos locales en esta ciudad- pasó a liderar el segmento de sastrería económica dirigido a la clase de poder adquisitivo medio-bajo. La estrategia es mantener precios muy competitivos con artículos de fabricación propia. Sólo que actualmente los costos de la materia prima subieron, las telas ya no son importadas y se consiguen en menor cantidad. En consecuencia, bajó el stock y la variedad de prendas.
"La calidad se mantiene, pero ahora tenemos la mitad del stock de pantalones porque antes se conseguían telas más baratas y en mayor cantidad. Ahora tenemos menor variedad de colores y modelos. Algunos tonos casi no se ven, como el azul, que prácticamente ha desaparecido de las vidrieras. La sastrería otoño-invierno va a ser toda en negro y gris", anticipó el gerente Edgar Mancuello. En el rubro sport, hay nuevas prendas que fueron ganando la preferencia del público, como los buzos polares y las chombas de mangas largas. También el sobresaco (más corto que el sobretodo) se transformó en un elemento de vestir alternativo a la campera.
"En ropa sport ahora hay colores fuertes, como naranja, mostaza, verde; incluso las camisas se usan mucho en tonos oscuros como uva, violeta, verde o rosa, además de los colores tradicionales", señaló Mancuello.
El clima de Tucumán, con escasos días de verdadero frío, limita mucho el consumo de sobretodos, ropa de corderoy y prendas de lana. "Aquí la mayor parte del público compra ropa de media estación, no de invierno. Con eso se manejan bien", afirmó el gerente.
Con 34 locales en todo el país, la cadena acaba de inaugurar dos filiales en Mendoza, donde las ventas están muy fuertes, según reveló el encargado. "Al público argentino se le suma el chileno, por la ventaja del cambio, y nuestros precios no tienen competencia. Hemos aumentado nuestra clientela, a pesar de que ahora ya no regalamos nada. Antes, con la compra de un traje, el cliente se llevaba gratis la camisa y la corbata".

Imposibilidad
Durante la convertibilidad se cerraron varias fábricas de ropa en la Argentina, en los rubros de indumentaria y blanco; otras achicaron notablemente su producción al no poder competir con los precios de los artículos importados. Hoy están reabriendo y tratando de ampliar la producción, pero todavía no pueden abastecer toda la demanda.
"Los proveedores trabajan a pedido. Tenemos que esperar hasta 10 o 15 días la entrega y ya no hay financiación. Antes había hasta 90 y 120 días, pero hoy la mayoría exige pago anticipado o a lo sumo hasta 15 o 20 días desde la fecha de factura. Eso impide al comercio contar con un gran surtido", detalló Sergio Nardón, gerente de la sucursal de Beige, una cadena que se está recuperando lentamente de un proceso de crisis empresarial interna. Antes de la devaluación, en el rubro de lencería, la tienda recibía conjuntos de Pakistán, de China, Brasil y otros países. Había un surtido de 50 o 60 artículos, mientras que hoy cuenta apenas con 6 o 7 modelos.


Tamaño texto
Comentarios