Desde la orilla uruguaya

Los partidarios del Frente Amplio salieron a festejar por las calles de Montevideo. REUTERS Los partidarios del Frente Amplio salieron a festejar por las calles de Montevideo. REUTERS
30 Noviembre 2009
Voto en la Casa Cuna.- "Defendé la alegría". No es broma. El eslogan del Frente Amplio -coalición de izquierda fundada en 1971-, pintado en cuanto muro haya sucumbido a los pinceles de los militantes, ameniza el trayecto en colectivo hasta el barrio El Cerro, villa periférica de Montevideo. Esta urbanización debe su existencia a los inmigrantes atraídos durante la proliferación de frigoríficos de comienzos del siglo XX. Las familias humildes que sostienen la tradición sindical y la mística comunista hicieron de El Cerro un bastión del frenteamplismo. En una especie de dispensario de este barrio, la Casa Cuna, votó el agricultor José Mujica.

Arrasó el vendaval.- El "vendaval" Mujica pasó a las 9 por el dispensario. El senador llegó acompañado por su esposa, la también senadora Lucía Topolansky, y un cortejo de simpatizantes. Allí lo esperaba una legión de periodistas, que desapareció cuando "Pepe" se retiró a su chacra. Fuera del lugar, en un puesto callejero vendían bandejas de ñoquis para el almuerzo del 29 y la vereda desbordaba de frenteamplismo: autos destartalados y casas precarias convertidos en estandartes con los colores (rojo, azul y blanco) de su bandera, el pabellón del caudillo José Gervasio Artigas. Dentro de la Casa Cuna, Guillermo González, el delegado del partido, confirmaba la obviedad: "El Frente Amplio arrasa en El Cerro".

Sin clientelismo político.- La fuerza política del presidente Tabaré Vázquez llegó a obtener en El Cerro hasta el 80% de los votos. Sin bolsones. "Ayudamos con boletos de colectivo a la gente que no tiene dinero para trasladarse. Además, llevamos en auto sólo a los ciudadanos que no pueden caminar", explicó el delegado González. Y agregó: "antes, el Partido Nacional (Blanco) y el Colorado organizaban asados y después cargaban a la gente en camiones. Esa práctica ha disminuido; ahora todos los partidos colaboramos con el transporte sólo cuando hay una necesidad".

La verdad de los blancos.- En la calle, una mujer discute de política con un policía. El cielo gris presagia la lluvia. A su lado, la delegada de los blancos, Mónica Alves, asegura que no le importa que la fórmula Luis Lacalle-Jorge Larrañaga no gane las elecciones. "Esperamos que el escrutinio nos sorprenda. Muchos se disfrazan de frenteamplistas y después nos votan a nosotros", confiesa. Alves está segura de que el presidente Vázquez ayudó a gente pobre que no quiere trabajar. "Me enoja pagar más impuestos", reclama. Y anuncia con cierto optimismo: "si perdemos, Lacalle cederá a Larrañaga el liderazgo del partido".

Seguros del triunfo.- Todo el barrio El Cerro se preparó temprano para festejar la segunda presidencia del Frente Amplio en la historia democrática de Uruguay. La compra-venta de fuegos artificiales y de petardos agotó rápido los stocks. El barrio obrero, que se pierde después de cruzar el arroyo Pantanoso, anoche era una fiesta de ruidos, cantos y luces. (Por Irene Benito)

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