Este hombre encantador

Por Guillermo Monti - Prosecretario de Redacción.

30 Octubre 2009
Morrissey se plantó en el centro del escenario del Royal Albert Hall, miró a sus fans y les recomendó: "ajusten sus cinturones porque se viene una noche movida". De inmediato arremetió con "This charming man". Y lo adoraron, por supuesto. ¿Alguien se acordaba a esa altura de que días antes se había desmayado en pleno show?
"Está viejo", deslizaron algunos después del dramático episodio en Swindon. ¿Viejo? Morrissey es un divo del rock and roll y está en todo su derecho de escandalizar a los burgueses, como lo viene haciendo desde que compuso su primera canción.
A los 50 años, Morrissey está entero y dando lecciones de buen rock and roll. "Years of refusal" es un discazo poderoso (dos guitarras, bajo y batería), armadito como le gusta a Morrissey: temas cortos, lacerantes, contundentes, riffs ajustados. Balazos que hieren pero nunca matan. Y refulgiendo aquí y allá, esos arreglos tan delicadamente irresistibles que Morrissey suelta como nadie. Escuchen "When last I spoke to Carol" y listo.
Esos temas, más las joyas de su prolífica producción solista, más los clásicos incombustibles de los Smiths son los que está tocando Morrissey en Europa. En diciembre lo esperan en Estados Unidos.
El máximo poeta de los 80 sigue tan ácido y descomunal en cada verso como cuando clamaba "¡quemen la discoteca y cuelguen al bendito disc-jockey, porque la música que pasa constantemente no me dice nada acerca de mi vida!"
Si los Smiths fueron la voz de una generación que no hacía pie, esa masa que cabalgó la transición entre el punk y el grunge subida a las melodías de Johnny Marr, Morrissey es la fruta madura de todo ese proceso, el emergente de 20 años de coherencia y crecimiento artístico. Y sin perder ni un gramo de garra. Al contrario. Escuchen "Something is squeezing my skull".
Morrissey nunca dejará de conmover. Nació para eso. Para escribir los versos más profundos, para aglutinar espíritus a la deriva. Morrissey condensa y transmite como nadie rock y sentimientos.

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