30 Octubre 2009 Seguir en 
En la primera mitad de la década del sesenta, los alumnos del ciclo secundario del Colegio San José de Santiago del Estero solíamos disfrutar de un sorpresivo paréntesis en nuestra rutina diaria de estudiantes; a veces éramos conducidos al Parque Aguirre para practicar la marcha en formación con vistas a los desfiles cívico militares que eran infaltables en las fechas patrias.
Guiados por nuestro profesor de Educación Física, Antonio Grecco (apodado familiarmente "Pitito", a causa de su costumbre de manejarnos con el sonido del silbato que siempre llevaba colgado del cuello), caminábamos tratando de mantener filas ordenadas y, para llevar el ritmo de marcha que escucharíamos durante el desfile, solíamos silbar el tema que se nos había grabado en la memoria cuando vimos "El puente sobre el río Kwai", ese gran éxito cinematográfico que en 1957 dirigió el británico David Lean.
Muy pocos de aquellos centenares de adolescentes sabíamos que la pegadiza melodía era la "Marcha de Coronel Bogey", y que había ganado uno de los siete premios Oscar que obtuvo la superproducción, en la categoría "Mejor música". Y seguramente ninguno estaba enterado de que otra de las estatuillas, la que se llevó Pierre Boulle por "Mejor guión", ocultaba una dramática historia: Boulle era el autor de la novela sobre la que se basó el filme, pero no escribió una línea del libreto. Los verdaderos responsables, Carl Foreman y Michael Wilson, no figuraban en los créditos porque sus nombres estaban en las listas negras inspiradas por el senador McCarthy.
Y tampoco sabíamos que la Marcha del Coronel Bogey tenía originalmente letra, pero que se hizo famosa sin ella a causa de una de esas curiosidades que encierran los grandes filmes; cuando los productores de la película quisieron comprar los derechos de la marcha, la viuda del autor (el militar británico Kenneth Alford) se negó porque los versos contenían palabras groseras a cuya difusión internacional ella no quería contribuir. Los productores llegaron a un acuerdo bajo la promesa de que el tema sólo sería silbado, con lo que inadvertidamente dieron un paso fundamental para hacer que la marcha superara las barreras internacionales del idioma y se convirtiera en una de las melodías más populares de la historia del cine.
Guiados por nuestro profesor de Educación Física, Antonio Grecco (apodado familiarmente "Pitito", a causa de su costumbre de manejarnos con el sonido del silbato que siempre llevaba colgado del cuello), caminábamos tratando de mantener filas ordenadas y, para llevar el ritmo de marcha que escucharíamos durante el desfile, solíamos silbar el tema que se nos había grabado en la memoria cuando vimos "El puente sobre el río Kwai", ese gran éxito cinematográfico que en 1957 dirigió el británico David Lean.
Muy pocos de aquellos centenares de adolescentes sabíamos que la pegadiza melodía era la "Marcha de Coronel Bogey", y que había ganado uno de los siete premios Oscar que obtuvo la superproducción, en la categoría "Mejor música". Y seguramente ninguno estaba enterado de que otra de las estatuillas, la que se llevó Pierre Boulle por "Mejor guión", ocultaba una dramática historia: Boulle era el autor de la novela sobre la que se basó el filme, pero no escribió una línea del libreto. Los verdaderos responsables, Carl Foreman y Michael Wilson, no figuraban en los créditos porque sus nombres estaban en las listas negras inspiradas por el senador McCarthy.
Y tampoco sabíamos que la Marcha del Coronel Bogey tenía originalmente letra, pero que se hizo famosa sin ella a causa de una de esas curiosidades que encierran los grandes filmes; cuando los productores de la película quisieron comprar los derechos de la marcha, la viuda del autor (el militar británico Kenneth Alford) se negó porque los versos contenían palabras groseras a cuya difusión internacional ella no quería contribuir. Los productores llegaron a un acuerdo bajo la promesa de que el tema sólo sería silbado, con lo que inadvertidamente dieron un paso fundamental para hacer que la marcha superara las barreras internacionales del idioma y se convirtiera en una de las melodías más populares de la historia del cine.



