20 Octubre 2009 Seguir en 
"Ayer en una función /un payaso me hizo reír/ yo era feliz/ el no era feliz/ los payasos no saben reír", pregona una recordada canción que Litto Nebbia entonaba con Los Gatos en los años 70. Sin embargo, los integrantes del grupo "Clowns no perecederos" aseguran que la función de un payaso es regocijarse con la risa. Y lo demostrarán con el espectáculo "Clown TV", que presentarán en el Centro Cultural de la UNT (25 de Mayo 265) en dos funciones: el sábado, a las 22, y el domingo, a las 17. Ambos shows forman parte del ciclo de encuentros en homenaje a los 25 años del Virla.
El grupo porteño, que recorre el país con distintos espectáculos, hace de la diversión su emblema. "El espectáculo promueve la risa en los espectadores. Y ya sabemos la cantidad de funciones físicas y espirituales que promueve la risa", señaló la directora del grupo, Cristina Martí. La artista, incluso, hizo un planteo matemático. "Si uno hace su trabajo con placer, es un beneficio para uno mismo. Si además este placer genera placer a otros, y a su vez este a otros más, entonces, es redondo como una nariz roja", dijo. El grupo, hace varios años que viene desarrollando sus actividades en el Centro Cultural Rojas de Buenos Aires, y todos los espectáculos tienen un sentido solidario. "El nuestro es un espectáculo independiente que no se alinea ni representa a ninguna organización, ni institución, ni partido político. Generalmente las entradas que cobramos en nuestros espectáculos son alimentos no perecederos que luego son distribuidos en distintas instituciones", agregó Martí, quien dictará a partir de mañana y hasta el viernes, en el mismo Virla, un seminario destinado a todo público.
"Creo que el mayor desafío para quien quiera ser clown es conocerse a sí mismo en todas las direcciones y sentidos, sin tapujos, ni evasiones, ni justificaciones. Para encontrarnos así con nuestra más sincera y profunda humanidad y poder reírnos de ella", señaló la artista. En este sentido, comentó que el clown siempre baila sobre el borde del límite. "Para llegar a ese estado, en principio, debemos sacarnos de encima todas las ideas que tenemos sobre el clown. La idea corta la experiencia", agregó.
Unicos
El espectáculo "Clown TV" reúne a varios actores que dominan esta técnica y a músicos que componen las canciones para cada show. "Cada espectáculo es siempre único e irrepetible. Y esto se debe a que los clowns que participan están permanentemente creando nuevos números", comentó Martí.
La diferencia entre un clown y un payaso convencional, es que el clown está más asociado a las técnicas de pantomima e improvisa mucho más; en cambio el payaso utiliza sketches armados. De allí que los espectáculos que propone "Clowns no perecederos" son únicos e irrebatibles. "El juego de la improvisación es clave. Y eso vale tanto para los chicos como para el público adulto", comentó la directora.
El espectáculo cuenta con las actuaciones Gabriela Alfie, Pablo Fusco, Camilo Pulmari, María Inés Santanera, Analía Villoria y Luciana Wiederhold. La dirección musical es de Guillermo Rey y la asistencia de dirección pertenece a Aniela Jiménez.
A más sinceridad, más diversión
La técnica de clown proviene de la escuela francesa de Jaques Lecoq, fundada en 1956. El clown es un actor que se sumerge en su propia intimidad y a partir de allí ayuda a que aparezcan sus aspectos mas ridículos o aquellos no tan "aceptables". Mientras toma valor y pierde el miedo comienza a reconocerlos y así, en ese estado, se muestra al público. "El punto de apoyo del clown es el vacío, él no sabe, sólo sigue su impulso y está atento a lo que le sucede a él y al público. Todo esto lo realiza desde el juego, que es en definitiva lo más serio que sabe hacer. No es un personaje pensado o armado. Ya existe. Sólo hay que permitir que aparezca y que nos lleve a cualquier lugar o situación", señala Cristina Martí. Sin juzgarse, sin criticarse, sin interpretarse; el clown desconoce estas palabras. Sólo es. "Al mostrar su vulnerabilidad, produce en el público cierta identificación, complicidad y sobre todo la risa. Esto abre un espacio para la comunicación entre el clown y el público. Cuanto más serio y sincero es, más risa provoca. La risa es el alimento del clown", agrega la directora. Para lograr este efecto, el actor usa varias armas: libertad, sinceridad, espontaneidad, juego, improvisación, creatividad, vulnerabilidad, inocencia, complicidad, humor, comunicación. "Si todo esto está presente, aparece el clown", dice Martí.
Los espectáculos están acompañados con canciones pegadizas, un vestuario llamativo y algunos elementos vinculados a la técnica, como las pelotas, o los zapatos grandes y, por supuesto, la narices redondas rojas. "Cualquiera puede estudiar para clown, pero no cualquiera lo es", concluye Martí.
El grupo porteño, que recorre el país con distintos espectáculos, hace de la diversión su emblema. "El espectáculo promueve la risa en los espectadores. Y ya sabemos la cantidad de funciones físicas y espirituales que promueve la risa", señaló la directora del grupo, Cristina Martí. La artista, incluso, hizo un planteo matemático. "Si uno hace su trabajo con placer, es un beneficio para uno mismo. Si además este placer genera placer a otros, y a su vez este a otros más, entonces, es redondo como una nariz roja", dijo. El grupo, hace varios años que viene desarrollando sus actividades en el Centro Cultural Rojas de Buenos Aires, y todos los espectáculos tienen un sentido solidario. "El nuestro es un espectáculo independiente que no se alinea ni representa a ninguna organización, ni institución, ni partido político. Generalmente las entradas que cobramos en nuestros espectáculos son alimentos no perecederos que luego son distribuidos en distintas instituciones", agregó Martí, quien dictará a partir de mañana y hasta el viernes, en el mismo Virla, un seminario destinado a todo público.
"Creo que el mayor desafío para quien quiera ser clown es conocerse a sí mismo en todas las direcciones y sentidos, sin tapujos, ni evasiones, ni justificaciones. Para encontrarnos así con nuestra más sincera y profunda humanidad y poder reírnos de ella", señaló la artista. En este sentido, comentó que el clown siempre baila sobre el borde del límite. "Para llegar a ese estado, en principio, debemos sacarnos de encima todas las ideas que tenemos sobre el clown. La idea corta la experiencia", agregó.
Unicos
El espectáculo "Clown TV" reúne a varios actores que dominan esta técnica y a músicos que componen las canciones para cada show. "Cada espectáculo es siempre único e irrepetible. Y esto se debe a que los clowns que participan están permanentemente creando nuevos números", comentó Martí.
La diferencia entre un clown y un payaso convencional, es que el clown está más asociado a las técnicas de pantomima e improvisa mucho más; en cambio el payaso utiliza sketches armados. De allí que los espectáculos que propone "Clowns no perecederos" son únicos e irrebatibles. "El juego de la improvisación es clave. Y eso vale tanto para los chicos como para el público adulto", comentó la directora.
El espectáculo cuenta con las actuaciones Gabriela Alfie, Pablo Fusco, Camilo Pulmari, María Inés Santanera, Analía Villoria y Luciana Wiederhold. La dirección musical es de Guillermo Rey y la asistencia de dirección pertenece a Aniela Jiménez.
A más sinceridad, más diversión
La técnica de clown proviene de la escuela francesa de Jaques Lecoq, fundada en 1956. El clown es un actor que se sumerge en su propia intimidad y a partir de allí ayuda a que aparezcan sus aspectos mas ridículos o aquellos no tan "aceptables". Mientras toma valor y pierde el miedo comienza a reconocerlos y así, en ese estado, se muestra al público. "El punto de apoyo del clown es el vacío, él no sabe, sólo sigue su impulso y está atento a lo que le sucede a él y al público. Todo esto lo realiza desde el juego, que es en definitiva lo más serio que sabe hacer. No es un personaje pensado o armado. Ya existe. Sólo hay que permitir que aparezca y que nos lleve a cualquier lugar o situación", señala Cristina Martí. Sin juzgarse, sin criticarse, sin interpretarse; el clown desconoce estas palabras. Sólo es. "Al mostrar su vulnerabilidad, produce en el público cierta identificación, complicidad y sobre todo la risa. Esto abre un espacio para la comunicación entre el clown y el público. Cuanto más serio y sincero es, más risa provoca. La risa es el alimento del clown", agrega la directora. Para lograr este efecto, el actor usa varias armas: libertad, sinceridad, espontaneidad, juego, improvisación, creatividad, vulnerabilidad, inocencia, complicidad, humor, comunicación. "Si todo esto está presente, aparece el clown", dice Martí.
Los espectáculos están acompañados con canciones pegadizas, un vestuario llamativo y algunos elementos vinculados a la técnica, como las pelotas, o los zapatos grandes y, por supuesto, la narices redondas rojas. "Cualquiera puede estudiar para clown, pero no cualquiera lo es", concluye Martí.



