22 Abril 2002 Seguir en 
Ramallah.- Las fuerzas israelíes completaron ayer la retirada de Naplusa y Ramallah, con excepción de la Mukata, donde el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasser Arafat, seguirá sitiado por los tanques.
Mientras, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, dijo ayer en el gabinete nacional que, a pesar de la retirada, la ofensiva para erradicar la infraestructura terrorista en zonas autónomas de Cisjordania bajo control de la ANP, "no ha terminado, seguirá por otros sistemas".
Pese a la retirada de las áreas urbanas -que Israel ordenó bajo presión de Estados Unidos, su principal aliado-, sus tanques blindados y las tropas mantenían rodeadas las ciudades evacuadas de Cisjordania para impedir la infiltración de terroristas.
La "Operación muro de defensa" fue lanzada por el gobierno de Sharon a raíz de una serie de atentados de suicidas palestinos en ciudades israelíes, entre ellas Jerusalén, Netania y Haifa.
"La situación no va a cambiar mucho en comparación con la que existía antes de la ofensiva. El cerco vuelve a estar allí", dijo Taisir Al Juba, un librero, que señalaba a los tanques a lo lejos. "Ahora necesitaremos años y años para reconstruir Ramallah", agregó.
Tras la salida de los tanques, que causaron grandes destrozos en algunas calles y en edificios, especialmente en las esquinas al doblar, los tenderos inspeccionaban ayer los daños y si había explosivos en sus locales.
También seguirán sitiados unos 200 palestinos refugiados en la Basílica de la Natividad, de Belén, hasta que se entreguen los que Israel busca por considerarlos terroristas. Las oficinas de Arafat, donde está confinado desde los primeros días de diciembre, están totalmente bloqueadas por los soldados israelíes mientras la población, todavía temerosa, comenzaba a salir a la calle después de tres semanas de un estricto toque de queda.
El sitio de la Mukata seguirá hasta que Arafat entregue a los asesinos del ex ministro de Turismo Rejabam Zeevi, y a Fuad Shobaki, a quien Israel responsabiliza de un cargamento de armas interceptado por comandos hebreos en aguas del Mar Rojo.
En tanto, el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, dijo ayer que no está completamente satisfecho con el repliegue de fuerzas israelíes de ciudades palestinas, pues espera ver que las tropas "vuelvan a sus cuarteles".
Previamente, se había manifestado complacido. Agregó que retornará a Medio Oriente para reanudar su misión de paz en un futuro no muy lejano. (AFP-Reuter-TELAM-SNI)
Mientras, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, dijo ayer en el gabinete nacional que, a pesar de la retirada, la ofensiva para erradicar la infraestructura terrorista en zonas autónomas de Cisjordania bajo control de la ANP, "no ha terminado, seguirá por otros sistemas".
Pese a la retirada de las áreas urbanas -que Israel ordenó bajo presión de Estados Unidos, su principal aliado-, sus tanques blindados y las tropas mantenían rodeadas las ciudades evacuadas de Cisjordania para impedir la infiltración de terroristas.
La "Operación muro de defensa" fue lanzada por el gobierno de Sharon a raíz de una serie de atentados de suicidas palestinos en ciudades israelíes, entre ellas Jerusalén, Netania y Haifa.
"La situación no va a cambiar mucho en comparación con la que existía antes de la ofensiva. El cerco vuelve a estar allí", dijo Taisir Al Juba, un librero, que señalaba a los tanques a lo lejos. "Ahora necesitaremos años y años para reconstruir Ramallah", agregó.
Tras la salida de los tanques, que causaron grandes destrozos en algunas calles y en edificios, especialmente en las esquinas al doblar, los tenderos inspeccionaban ayer los daños y si había explosivos en sus locales.
También seguirán sitiados unos 200 palestinos refugiados en la Basílica de la Natividad, de Belén, hasta que se entreguen los que Israel busca por considerarlos terroristas. Las oficinas de Arafat, donde está confinado desde los primeros días de diciembre, están totalmente bloqueadas por los soldados israelíes mientras la población, todavía temerosa, comenzaba a salir a la calle después de tres semanas de un estricto toque de queda.
El sitio de la Mukata seguirá hasta que Arafat entregue a los asesinos del ex ministro de Turismo Rejabam Zeevi, y a Fuad Shobaki, a quien Israel responsabiliza de un cargamento de armas interceptado por comandos hebreos en aguas del Mar Rojo.
En tanto, el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, dijo ayer que no está completamente satisfecho con el repliegue de fuerzas israelíes de ciudades palestinas, pues espera ver que las tropas "vuelvan a sus cuarteles".
Previamente, se había manifestado complacido. Agregó que retornará a Medio Oriente para reanudar su misión de paz en un futuro no muy lejano. (AFP-Reuter-TELAM-SNI)







