22 Abril 2002 Seguir en 
CONCEPCION.- La suba de los precios del gasoil, del abono, de las semillas y de otros insumos, pusieron en jaque a la horticultura del sur de la provincia. Cientos de productores renunciaron directamente a esa actividad, mientras que otros redujeron al extremo las áreas de plantación.
La horticultura, aseguran, dejó de ser una actividad rentable, al aumentar los insumos y permanecer bajos los precios de las cosechas. Este problema se advierte con angustia en las localidades de Los Sarmiento y Alto Verde, de larga tradición hortícola. Entre los pobladores ronda el temor de que esas comunidades se conviertan en pueblos fantasma. La profundización de la falta de trabajo obliga a emigrar a otras provincias a muchas familias que antes vivían de la horticultura. "Los costos de las verduras aumentaron en algunos casos en los mercados, pero a nosotros nos siguen pagando como antes, ni un centavo más", dijo el productor Juan González, de Alto Verde. Desde esta localidad y a lo largo de la ruta 330 -que se extiende hacia el oeste- hay varios parajes en los que hace unos años había unos 300 vecinos que tenían dedicadas unas 500 hectáreas a la horticultura. Los campos estaban colmados de tomates, pimientos, chauchas, lechugas, acelgas, berenjenas, cebollas y algunas frutas de estación.
Aunque la crisis en el sector se remonta a un par de años, los últimos cimbronazos económicos lo golpearon duro. Ahora sobreviven menos de 60 productores en Alto Verde y otros tantos en Los Sarmiento. En la primera comunidad las áreas de plantaciones no superan las 100 hectáreas. Los que antes eran campos de cultivos se han transformado en estos días en baldíos llenos de matorrales.
En la zona quedan muy pocos pobladores porque, según se comentó, la mayoría se fue a otras provincias en busca de trabajo. "La tonelada de abono costaba $380; ahora se lo vende a $1.500. Las semillas aumentaron un 80%. Ni hablar del gasoil que utilizamos en los tractores para preparar la tierra. Así es imposible producir en este país. Todo lo que se cosecha da pérdida. Y uno se termina endeudando. La mayoría de nosotros terminó en la ruina", comentó González.
"Los terrenos están llenos de yuyos. Esa imagen es el reflejo de la parálisis que enfrentamos", agregó. "No nos conviene cultivar. Por ejemplo, en el mercado un cajón de tomate cuesta $4, pero a nosotros apenas nos dan $1,70. El cajón nos cuesta $0,60 y nos queda $1,10. Con eso hay que cubrir los gastos de insumos y de cosecha. A final terminamos en déficit", afirmó Cástulo Centeno.
Tampoco hay maquinarias en condiciones para trabajar los suelos. Las gomas chicas de tractor antes costaban $600 el par; ahora cuesta $800 cada una. "Algunos los tienen guardados en los galpones, sin poder moverlos", dijo Pedro Ismail, de Los Sarmiento. (c)
La horticultura, aseguran, dejó de ser una actividad rentable, al aumentar los insumos y permanecer bajos los precios de las cosechas. Este problema se advierte con angustia en las localidades de Los Sarmiento y Alto Verde, de larga tradición hortícola. Entre los pobladores ronda el temor de que esas comunidades se conviertan en pueblos fantasma. La profundización de la falta de trabajo obliga a emigrar a otras provincias a muchas familias que antes vivían de la horticultura. "Los costos de las verduras aumentaron en algunos casos en los mercados, pero a nosotros nos siguen pagando como antes, ni un centavo más", dijo el productor Juan González, de Alto Verde. Desde esta localidad y a lo largo de la ruta 330 -que se extiende hacia el oeste- hay varios parajes en los que hace unos años había unos 300 vecinos que tenían dedicadas unas 500 hectáreas a la horticultura. Los campos estaban colmados de tomates, pimientos, chauchas, lechugas, acelgas, berenjenas, cebollas y algunas frutas de estación.
Aunque la crisis en el sector se remonta a un par de años, los últimos cimbronazos económicos lo golpearon duro. Ahora sobreviven menos de 60 productores en Alto Verde y otros tantos en Los Sarmiento. En la primera comunidad las áreas de plantaciones no superan las 100 hectáreas. Los que antes eran campos de cultivos se han transformado en estos días en baldíos llenos de matorrales.
En la zona quedan muy pocos pobladores porque, según se comentó, la mayoría se fue a otras provincias en busca de trabajo. "La tonelada de abono costaba $380; ahora se lo vende a $1.500. Las semillas aumentaron un 80%. Ni hablar del gasoil que utilizamos en los tractores para preparar la tierra. Así es imposible producir en este país. Todo lo que se cosecha da pérdida. Y uno se termina endeudando. La mayoría de nosotros terminó en la ruina", comentó González.
"Los terrenos están llenos de yuyos. Esa imagen es el reflejo de la parálisis que enfrentamos", agregó. "No nos conviene cultivar. Por ejemplo, en el mercado un cajón de tomate cuesta $4, pero a nosotros apenas nos dan $1,70. El cajón nos cuesta $0,60 y nos queda $1,10. Con eso hay que cubrir los gastos de insumos y de cosecha. A final terminamos en déficit", afirmó Cástulo Centeno.
Tampoco hay maquinarias en condiciones para trabajar los suelos. Las gomas chicas de tractor antes costaban $600 el par; ahora cuesta $800 cada una. "Algunos los tienen guardados en los galpones, sin poder moverlos", dijo Pedro Ismail, de Los Sarmiento. (c)







