29 Julio 2009 Seguir en 
MADRID.- Su recorrido empezó allá por el mes de mayo en el Festival de Cannes, donde reunió a todos sus "bastardos" para la prémiere mundial, y aún le queda casi un mes para llegar hasta sus espectadores. También pasará por San Sebastián. Un largo camino que, lejos de dejarlo exhausto, parece que le da más energía. Quentin Tarantino se mete de lleno en la Francia del Tercer Reich con "Malditos bastardos" y le da su toque: sangre, por supuesto, y un homenaje a los "spaghetti western". Hasta con música de Ennio Morricone y amenaza apache...
"Yo soy muy fan del 'spaghetti western'", explica el director en un hotel del londinense barrio de Mayfair, donde aprovecha la alfombra roja del Odeón de Leicester Square que pisará horas más tarde para promocionar su novena película como realizador. "La estilística del 'spaghetti western' es lo brutal que es siempre el paisaje de fondo. Es un mundo muy hostil, en el que la vida no tiene valor. Y esta es una buena descripción de la Europa ocupada por los nazis", comentó.
Brad Pitt como Aldo Raine, el líder de la guerrilla de judíos cazanazis, encabeza un reparto en el que sobresale Christoph Waltz, el actor austríaco que se llevó el premio a la interpretación del prestigioso Cannes. "Es una experiencia única e irrepetible. Estoy muy orgulloso de ello", dijo el actor. Su personaje, el sádico coronel nazi Landa, deja sin respiración con una mirada al que tiene enfrente; completamente petrificado cuando le formula sus preguntas, aparentemente banales, durante sus interrogatorios.
Pero, ¿intimida llevar el uniforme de la esvástica? "No tengo una perspectiva ideológica en cuanto al vestuario que me pongo", resume el intérprete, que supo que el papel era suyo cuando se pinchaba con un cardo y no sabía si gritar por la emoción del momento o por el dolor que sentía. "Si el papel requiere un uniforme, me pongo el uniforme. No me identifico con técnicas de interpretación metafísicas ni esotéricas. Soy capaz de poner las cosas en perspectiva, que es para lo que estoy allí", agregó. La que deja de lado sus papeles de "chica de" y se erige en una auténtica 'bastarda' ("soy la maestra bastarda, porque todo es una trama mía") es la alemana Diane Kruger, que se reencuentra con Pitt después de "Troya" . "Han pasado cinco años y me siento más relajada; yo estaba tan verde y tan nerviosa en 'Troya'...", relata la bella artista.
Para ella trabajar con Tarantino es un sueño hecho realidad. Y aunque está encantada con su Bridget von Hammersmark, la agente de los aliados a la que da vida, tampoco le hubiese importado prestar sus movimientos a cualquiera de los personajes femeninos de la filmografía del estadounidense. "Los admiro a todos. Creo que el personaje de Uma Thurman en 'Tiempos violentos' es genial y el de 'Kill Bill', también. Todos me gustan porque son mujeres muy fuertes y muy aguerridas, incluyendo a Bridget. Me han servido una buena cucharada del estilo 'tarantinesco'", opinó. (Especial)
"Yo soy muy fan del 'spaghetti western'", explica el director en un hotel del londinense barrio de Mayfair, donde aprovecha la alfombra roja del Odeón de Leicester Square que pisará horas más tarde para promocionar su novena película como realizador. "La estilística del 'spaghetti western' es lo brutal que es siempre el paisaje de fondo. Es un mundo muy hostil, en el que la vida no tiene valor. Y esta es una buena descripción de la Europa ocupada por los nazis", comentó.
Brad Pitt como Aldo Raine, el líder de la guerrilla de judíos cazanazis, encabeza un reparto en el que sobresale Christoph Waltz, el actor austríaco que se llevó el premio a la interpretación del prestigioso Cannes. "Es una experiencia única e irrepetible. Estoy muy orgulloso de ello", dijo el actor. Su personaje, el sádico coronel nazi Landa, deja sin respiración con una mirada al que tiene enfrente; completamente petrificado cuando le formula sus preguntas, aparentemente banales, durante sus interrogatorios.
Pero, ¿intimida llevar el uniforme de la esvástica? "No tengo una perspectiva ideológica en cuanto al vestuario que me pongo", resume el intérprete, que supo que el papel era suyo cuando se pinchaba con un cardo y no sabía si gritar por la emoción del momento o por el dolor que sentía. "Si el papel requiere un uniforme, me pongo el uniforme. No me identifico con técnicas de interpretación metafísicas ni esotéricas. Soy capaz de poner las cosas en perspectiva, que es para lo que estoy allí", agregó. La que deja de lado sus papeles de "chica de" y se erige en una auténtica 'bastarda' ("soy la maestra bastarda, porque todo es una trama mía") es la alemana Diane Kruger, que se reencuentra con Pitt después de "Troya" . "Han pasado cinco años y me siento más relajada; yo estaba tan verde y tan nerviosa en 'Troya'...", relata la bella artista.
Para ella trabajar con Tarantino es un sueño hecho realidad. Y aunque está encantada con su Bridget von Hammersmark, la agente de los aliados a la que da vida, tampoco le hubiese importado prestar sus movimientos a cualquiera de los personajes femeninos de la filmografía del estadounidense. "Los admiro a todos. Creo que el personaje de Uma Thurman en 'Tiempos violentos' es genial y el de 'Kill Bill', también. Todos me gustan porque son mujeres muy fuertes y muy aguerridas, incluyendo a Bridget. Me han servido una buena cucharada del estilo 'tarantinesco'", opinó. (Especial)







