La ex subdirectora de Defensa Civil fue a trabajar, pero le cambiaron la cerradura

Díaz no estaba notificada sobre la aceptación de su renuncia. Ratificó que la situación de la lavandería era irregular. "Me voy con la frente alta", dijo.

EXPECTATIVA. Díaz dijo que sigue siendo empleada de la Municipalidad y que espera ser reasignada. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
EXPECTATIVA. Díaz dijo que sigue siendo empleada de la Municipalidad y que espera ser reasignada. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
27 Julio 2009

Luego del cimbronazo que provocó su renuncia, tras la explosión en la lavandería de Santiago al 1.400, la ex subdirectora de Defensa Civil, Silvia Díaz, se presentó hoy a trabajar porque no había recibido la notificación oficial, pero se encontró con una sorpresa: la cerradura de su oficina había sido cambiada.

La funcionaria expresó su indignación por la determinación que tomaron las autoridades de la repartición. "Es injusto porque soy una profesional", expresó entre lágrimas, y agregó que se va con "la frente alta". Luego, el director del área, Oscar Terraza, le abrió la puerta para que pudiera sacar sus pertenencias.

Díaz mantuvo sus afirmaciones en torno a las condiciones irregulares en las que se encontraba la lavandería donde se produjo la explosión que le provocó la muerte a cuatro personas. "El local no estaba autorizado por nuestra repartición", había dicho la ex funcionaria.

La autorización de Defensa Civil es el paso previo a la habilitación definitiva de cualquier local comercial, que es otorgada por la Dirección de Producción y Saneamiento Ambiental (Dipsa). La posición de Díaz fue respaldada por Oscar Terrazas, el director del área. "En nuestra repartición fue realizada la tramitación de la primera etapa del permiso, pero le faltaba el certificado final", había señalado el funcionario.

Las declaraciones de la ex funcionaria discreparon con la postura que manifestaron otras autoridades de la Municipalidad. Según el secretario de Gobierno, Walter Berarducci, el local estaba habilitado desde 2002, antes del inicio de la actual gestión.

Estallido fatal
El siniestro se produjo cerca de las 19.50 del lunes 20. En la parte trasera de la lavandería una enorme plancha a vapor explotó repentinamente por causas que aún se investigan. Dos operarios, identificados como Javier Lizárraga, de 27 años, y Carlos Hansen, de 25, murieron en el acto, como consecuencia de las gravísimas lesiones que sufrieron.

A los pocos días, también fallecieron Lucía Pérez, de 45, y Mariana Rasparí, de 40, ambas con severas quemaduras. En tanto, Dora Argañaráz, de 63 años, continúa internada en terapia intensiva.

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Respecto de las hipóetisis del hecho, el fiscal de feria, Guillermo Herrera, recibió el expediente de la investigación, que está a cargo de la seccional 7º y de Bomberos. La Policía allanó el local de Santiago al 1.400 en busca de documentos y de las filmaciones que debería haber registrado el sistema de circuito cerrado.

Los investigadores encontraron varios documentos, pero no el disco rígido donde debían estar registradas las imágenes de la tragedia. Según el dueño del negocio, René Auvieux, se lo había llevado días atrás un ingeniero porque la memoria estaba completa. LA GACETA ©

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