25 Julio 2009 Seguir en 
WASHINGTON.- La actriz Brenda Joyce, quien personificó a Jane en cinco películas de la serie Tarzán en reemplazo de Maureen O'Sullivan, murió en un asilo de Santa Mónica, California, el pasado 4 de julio, aunque la noticia trascendió ayer.
La actriz, cuyo verdadero nombre era Betty Leabo, falleció a los 92 años de edad a causa de una pulmonía. Comenzó su carrera en los años 40 -lo primero que se conoció de ella en nuestro país fue "La señorita Dinero" (1940), de Gregory Ratoff- y, tras una decena de películas, fue elegida para encarnar a la compañera del "rey de los monos", entonces interpretado por el actor Johnny Weissmüller.
Acompañó al "rey de la selva" en "Tarzán y las amazonas" (1945), "Tarzán y la mujer leopardo" (1946), "Tarzán y la cazadora" (1947), "Tarzán y las sirenas" (1948), con Weissmüller, y "Tarzán y la fuente mágica" (1949), protagonizada por Lex Barker.
La carrera de Brenda empezó casi por casualidad en 1939, tras haber sido descubierta en una revista de modas, firmó un contrato con la 20Th Century Fox, debutando en la pantalla con la película "Vinieron Las Lluvias" (1939), un filme dirigido por Clarence Brown que protagonizaban Tyrone Power y Myrna Loy.
Después de una serie de títulos como "El despertar de una ciudad" (1940), comedia de Henry King que contaba con el protagonismo de Fred MacMurray y Alice Faye, o "Maryland" (1940), filme dramático realizado también por Henry King que Brenda co-protagonizaba junto a John Payne y Walter Brennan, se casó con el militar Owen Ward en 1941, de quien se divorció ocho años después.
Este matrimonio, al que se opuso la Fox, provocó que la actriz fuese destinada a protagonizar películas de clase B.
En 1942 se retiró momentáneamente del cine para regresar en 1945 al ser elegida por Weissmüller como sustituta de Maureen O'Sullivan en el papel de Jane, la compañera de Tarzán, papel que la puso definitivamente en el plano de las estrellas inmortales de la industria. Después de "Tarzán y la fuente mágica" (1949), Brenda abandonó definitivamente el cine para dedicarse a su vida familiar y a sus aficiones favoritas: la jardinería y el arte. Además se volcó en actividades religiosas, trabajando para una comunidad católica en Monterrey, y en los últimos años se sumó a campañas de apoyo a los inmigrantes en EE.UU. (Télam y Especial)
La actriz, cuyo verdadero nombre era Betty Leabo, falleció a los 92 años de edad a causa de una pulmonía. Comenzó su carrera en los años 40 -lo primero que se conoció de ella en nuestro país fue "La señorita Dinero" (1940), de Gregory Ratoff- y, tras una decena de películas, fue elegida para encarnar a la compañera del "rey de los monos", entonces interpretado por el actor Johnny Weissmüller.
Acompañó al "rey de la selva" en "Tarzán y las amazonas" (1945), "Tarzán y la mujer leopardo" (1946), "Tarzán y la cazadora" (1947), "Tarzán y las sirenas" (1948), con Weissmüller, y "Tarzán y la fuente mágica" (1949), protagonizada por Lex Barker.
La carrera de Brenda empezó casi por casualidad en 1939, tras haber sido descubierta en una revista de modas, firmó un contrato con la 20Th Century Fox, debutando en la pantalla con la película "Vinieron Las Lluvias" (1939), un filme dirigido por Clarence Brown que protagonizaban Tyrone Power y Myrna Loy.
Después de una serie de títulos como "El despertar de una ciudad" (1940), comedia de Henry King que contaba con el protagonismo de Fred MacMurray y Alice Faye, o "Maryland" (1940), filme dramático realizado también por Henry King que Brenda co-protagonizaba junto a John Payne y Walter Brennan, se casó con el militar Owen Ward en 1941, de quien se divorció ocho años después.
Este matrimonio, al que se opuso la Fox, provocó que la actriz fuese destinada a protagonizar películas de clase B.
En 1942 se retiró momentáneamente del cine para regresar en 1945 al ser elegida por Weissmüller como sustituta de Maureen O'Sullivan en el papel de Jane, la compañera de Tarzán, papel que la puso definitivamente en el plano de las estrellas inmortales de la industria. Después de "Tarzán y la fuente mágica" (1949), Brenda abandonó definitivamente el cine para dedicarse a su vida familiar y a sus aficiones favoritas: la jardinería y el arte. Además se volcó en actividades religiosas, trabajando para una comunidad católica en Monterrey, y en los últimos años se sumó a campañas de apoyo a los inmigrantes en EE.UU. (Télam y Especial)







